Publicado: 26.08.2015 13:03 |Actualizado: 26.08.2015 15:55

Merkel vive en sus carnes la xenofobia alemana: "¡Preocúpate primero de tu propia gente!"

Más de un centenar de residentes de la localidad de Heidenau, desde ancianos a madres con niños, abuchea a la canciller alemana durante su visita al centro de refugiados, después de que criticara los últimos ataques xenófobos y de neonazis

Publicidad
Media: 4.13
Votos: 15
Comentarios:
La canciller Angela Merkel, rodeada de refugiados sirios durante su visita al atacado centro de acogida de refugiados en Heidenau, al este de Alemania.- REUTERS

La canciller Angela Merkel, rodeada de refugiados sirios durante su visita al atacado centro de acogida de refugiados en Heidenau, al este de Alemania.- REUTERS

HEIDENAU (ALEMANIA).- La canciller alemana, Angela Merkel, ha sido recibida entre los abucheos de cientos de vecinos durante su visita al centro de refugiados recientemente atacado por grupos neonazis en Heidenau, al este del país.

Merkel, que el lunes tildó de "repugnantes" estos ataques y calificó de "vergonzoso" la participación de familias con niños en las protestas, se desplazó hasta este albergue para ver de primera mano cómo es la situación, ante la sobrecarga de estos centros por la llegada masiva de inmigrantes y el repunte de los ataques neonazis y xenófobos.



"¡Preocúpate primero de tu propia gente!", le espetó una persona mayor a Merkel cuando accedía, entre fuertes medidas de seguridad, al centro de refugiados. Nada más bajarse del vehículo oficial en el que llegó hasta el albergue de acogida, los vecinos de Heidenau que le esperaban ─gente de todas las edades, de jubilados a madres jóvenes con carritos─ le abuchearon.

La canciller, saludó inmutable en dirección a los vecinos y entró a continuación en el centro sin hacer declaraciones pese a la importante presencia de medios de comunicación locales e internacionales, acompañada por el jefe del Gobierno del Estado de Sajonia, el cristianodemócrata Stanislaw Tillich, y por el alcalde de Heidenau, el también conservador Jürgen Optiz.

Un fuerte despliegue policial mantiene acordonado el antiguo centro comercial de material de construcción, que ha sido acondicionado para acoger a hasta 600 refugiados y que empezó a operar a finales de la semana pasada, generando fuertes protestas entre los vecinos.

Carteles de "Traidor", al paso de la canciller alemana, Angela Merkel, después de su visita a un centro de solicitantes de asilo en la ciudad alemana de Heidenau.- REUTERS / Axel Schmidt

"No existe tolerancia hacia estas personas que cuestionan la dignidad de otros, no hay tolerancia para quienes no tienen voluntad de ayudar donde se necesita ayuda legal y humana", dijo Merkel en su intervención pese a los abucheos. "Cuanta más gente tenga esto claro, más fuertes seremos", añadió

Bloqueo de autobuses

El pasado fin de semana cientos de manifestantes convocados por el partido ultraderechista NPD protestaron frente al centro de refugiados de Heidenau y ya de madrugada trataron de impedir por la fuerza la entrada en el recinto de autobuses con peticionarios de asilo.

En seis meses ha habido
200 ataques a centros de refugiados en Alemania

Este bloqueo degeneró en violentos enfrentamientos con la policía, en los que grupos de neonazis arrojaron "piedras, botellas y petardos" a la policía, dejando más de 30 agentes heridos, uno de ellos grave, según informaron las fuerzas de seguridad alemanas.

Los incidentes violentos en torno a los centros de acogida de peticionarios de asilo se están multiplicando en las últimas semanas en Alemania, conforme se dispara la cifra de refugiados que entran en el país.

En los seis primeros meses del año se produjeron unos 200 actos contra estos centros, según las cifras del Ministerio del Interior, que incluye en su recuento desde la diseminación de propaganda xenófoba a ataques incendiarios como el que se produjo en la madrugada del lunes en Nauen (este del país).

Alemania revisó drásticamente al alza la semana pasada la cifra de refugiados que espera recibir en todo el año, para situarla en 800.000 personas, casi cuatro veces más que el año pasado, cuando registró ya la mayor afluencia desde los años 90.