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Moscú y Washington hacen el mayor canje de espías

Rusia y EEUU pactan en secreto el más importante intercambio de agentes desde la Guerra Fría para no dañar sus relaciones

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Estados Unidos y Rusia ultimaban ayer el mayor intercambio de espías desde la Guerra Fría. Se trataba de cerrar lo más discretamente posible un episodio algo estrambótico sin incurrir en juicios innecesarios y complicaciones diplomáticas que pudieran poner en peligro el buen momento por el que pasan las relaciones entre Moscú y Washington.

El plan incluye canjear a los diez detenidos de la redada llevada a cabo por el FBI el pasado 27 de junio en varias ciudades estadounidenses por cuatro 'espías' encarcelados en Rusia, entre ellos, el científico nuclear Ígor Sutiaguin, condenado a 15 años de prisión en 2004 por pasar información militar a la CIA.

Los diez detenidos por el FBI serán canjeados por cuatro presos por espionaje

Durante la vista de ayer en un tribunal de Manhattan los diez sospechosos (otro acusado fue arrestado en Chipre pero consiguió escapar) se declararon culpables tal y como se esperaba para poder ser deportados a Rusia lo antes posible. Entre los que aceptaron los cargos estaba Vicky Peláez, columnista del periódico latino El Diario/La Prensa, que será expulsada del país inminentemente y no podrá regresar sin permiso de las autoridades de EEUU.

Mientras, Sutiaguin fue trasladado a Viena y luego a Londres para ser canjeado, aunque ninguna fuente oficial rusa, ni siquiera el Servicio Penitenciario, confirmó que el científico hubiera sido llevado de Arjánguelsk, donde cumplía condena, a la prisión Lefórtovo de Moscú, bajo autoridad del Servicio Federal de Seguridad (FSB, ex KGB).

Lo más irónico del caso es que ni Moscú ni Washington han podido demostrar que sus presuntos espías tuvieran acceso o mandaran realmente información confidencial.

Ninguna de las dos potencias ha podido probar que tuvieran acceso a secretos

Sutiaguin siempre ha negado que pasara secretos sobre submarinos nucleares rusos a la empresa británica Alternative Futures, presunta tapadera de la CIA, aunque para poder salir de la cárcel, se vio obligado ayer a firmar una confesión de culpabilidad.

Al otro lado del Atlántico, tampoco existen pruebas fehacientes de que los 11 inculpados se hubieran infiltrado en los 'círculos de poder' a los que se refieren los informes del FBI, tras una investigación de varios años. Todos los sospechosos han sido acusados de conspirar como agentes ilegales de un Gobierno extranjero, a lo que se suma, para ocho de ellos, delitos de blanqueo de dinero, cargos que implican condenas de hasta 25 años de prisión.

Aparentemente, el canje de espías fue acordado el miércoles en Washington por el subsecretario para Asuntos Políticos del Departamento de Estado y ex embajador de Estados Unidos en Moscú, William Burns, con el embajador ruso, Serguéi Kislyak.

Se espera que EEUU entregue a Rusia a la más conocida de los detenidos, Anna Chapman, una rusa de 28 años que lleva el apellido de su ex marido británico (su apellido de soltera es Kushchenko), con el que vivió varios años en Reino Unido. Chapman dirigía en Nueva York una agencia inmobiliaria y se afirma que su padre fue embajador y un alto cargo del FSB. Su madre, sin embargo, declaró a Fox News que su hija no era 'ninguna Mata Hari' y que no descartaba denunciar a las autoridades estadounidenses.

Además de Sutiaguin, otras cuatro personas están incluidas en el trato, aunque oficialmente no existe ningún espía en las cárceles rusas que haya trabajado para Estados Unidos.

El científico dijo a sus familiares que le vieron en Moscú que tuvo acceso a una lista de 11 presuntos espías que iban a ser entregados a Washington, entre ellos el ex coronel de los servicios secretos rusos Serguéi Skripal, condenado en 2006 a 13 años de prisión por espiar paraReino Unido.

No se sabe muy bien qué pasará con los hijos nacidos de las parejas arrestadas que parecían vivir vidas perfectamente anodinas en tranquilos suburbios de NuevaJersey, Boston y Nueva York. Todos tienen nacionalidad estadounidense.