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Muere Laura Pollán, la líder de las Damas de Blanco

El movimiento que fundó reclama la liberación de los presos políticos

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'Si quieren, que nos maten. Nosotras seguiremos gritando libertad'. Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, ha dejado de luchar. Varias enfermedades se conjuraron el viernes contra la luchadora indomable que durante años mantuvo un pulso al gobierno cubano. Un pulso inédito, jamás vivido antes en la Revolución castrista, que acabó ganando. Gracias a su lucha pacífica, 115 presos, la mayoría periodistas y escritores apresados durante la Primavera Negra de 2003, fueron excarcelados a lo largo del año pasado.

Pollán permanecía ingresada en un hospital habanero desde hace una semana, aquejada de neumonía viral y dengue, que sumados a su diabetes crónica han acabado con su vida. Héctor Maseda, su marido y uno de los pocos presos políticos liberados que permanecen en Cuba, encabezó la guardia de honor que veló el cadáver, arropado por otros disidentes y las Damas de Blanco.

'Laura comprometió su salud en esta batalla denodada', se lamentó Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos. 'Fue víctima constante de maltratos, tanto físicos como psicológicos', añadió. El último de los mítines de repudio que sufrió Pollán, toda una veterana en estas acciones violentas coordinadas por la Policía, tuvo lugar el 24 de septiembre frente a su casa. 'Son siempre las mismas turbas. Aparecen en un ómnibus y al acabar se los vuelven a llevar', explicó la disidente cubana a Público hace un año.

Las imágenes de Laura Pollán arrastrada por la Policía y agredida por partidarios gubernamentales durante la Primavera Blanca (marzo de 2010, séptimo aniversario de la Primavera Negra y un mes después de la muerte del preso de conciencia Orlando Zapata, tras permanecer 85 días en huelga de hambre) estremecieron el mundo. Previamente, la lucha por los derechos humanos de las Damas de Blanco había obtenido el Premio Sajarov del Parlamento Europeo. '¡Machete, que son poquitas!', gritaba la turba en la última acción contra Pollán.