Publicado: 06.12.2013 12:28 |Actualizado: 06.12.2013 12:28

Muere Nelson Mandela a los 95 años

El primer presidente negro de Suráfrica ha fallecido en su casa de Johannesburgo a los 95 años tras sufrir una infección pulmonar prolongada, aseguró el presidente Jacob Zuma en un discurso a la nación

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El mundo ha perdido a uno de sus habitantes más memorables. Nelson Mandela, símbolo de lucha contra el régimen racista del apartheid y primer presidente negro de Suráfrica, falleció este jueves por la noche en su casa de Johannesburgo, a los 95 años, a causa de una infección pulmonar prolongada. Así lo confirmó horas más tarde el presidente Jacob Zuma en un discurso a la nación.

"Compatriotas surafricanos, nuestro querido Nelson Rohlihla Mandela, el presidente fundador de nuestra nación democrática, ha muerto", dijo Zuma, visiblemente emocionado, en un discurso televisado. "Madiba nos unió y juntos vamos a despedirlo. Nuestro amado Madiba recibirá un funeral de Estado".  "Ha muerto en paz, nuestra nación ha perdido al más grande de sus hijos y a un padre", aseguró el presidente. Zuma continuó: "Nuestros pensamientos están con los millones de personas en todo el mundo que abrazaron como propio Madiba. Sabíamos que este día llegaría , pero puede disminuir nuestro sentido de pérdida profunda y duradera", añadió.

Zuma: "Ha muerto en paz, nuestra nación ha perdido al más grande de sus hijos y a un padre"En un discurso televisado a nivel nacional, Zuma aseguró que Madiba, como era conocido entre amigos por pertenecer a la etnia xhosa, será enterrado con un funeral de Estado completo y ordenó que las banderas ondeen a media asta.  Por el momento, han transcendido pocos detalles de cómo va a ser el funeral. Mientras, el cuerpo del premio Nobel de la Paz ha sido ya trasladado a un hospital militar en Pretoria.

A los pocos minutos de conocerse la noticia comenzaron a sucederse las reacciones de pésame alrededor de todo el planeta. Desde políticos hasta personalidades culturales y sociales han destacado la gran pérdida sufrida por la muerte de Mandela. En su antigua casa en el barrio de Soweto, en Johannesburgo, se acumulan flores y velas en su honor.

Un anciano enciende las velas constantemente y gente, en su mayoría joven, elogian al icono de la lucha contra el régimen racista y toman fotos a su llegada a la que fue su casa, en la calle Vilakazi Street, que ha tenido que ser cortada al tráfico. Mientras, los que se han congregado bailan y cantan canciones de lucha para honrar a Madiba.

En los últimos años la salud del expresidente se había visto muy resentida debido a numerosos problemas pulmonares, todos ellos derivados de las condiciones insalubres que tuvo que soportar en la cárcel de Robben Island. El 8 de junio fue ingresado en estado grave por una recaída de una infección pulmonar y su estado pasó a ser crítico el 23 de junio. Pese a haber abandonado el hospital en septiembre, el pronóstico del mandatario no mejoró. Su estado seguía siendo crítico cuando el equipo médico decidió que podía volver a su casa de Houghton, en la capital surafricana bajo el mismo nivel de cuidados intensivos.

Mandela enseña a Bill Clinton en 1998 las vistas que tuvo desde la cárcel durante 27 años. REUTERS

Hijo del principal consejero del jefe supremo de los xhosa, la tribu más numerosa de Transkei, Mandela estudió Derecho en la Universidad de Fort Hare, donde se inició en la actividad política, y se enfrentó a la expulsión en 1940 por participar en una huelga de estudiantes. En 1944, ingresó en el Congreso Nacional Africano (CNA) y se convirtió en uno de los líderes de las campañas no violentas contra el apartheid. A partir de ahí su actividad humana y política se centró en erradicar la segregación racial en Suráfrica.

Tras la matanza de Shaperville, en 1960, en la que murieron numerosos estudiantes negros, el gobierno prohibió el CNA e implantó el estado de excepción. Unas 1.800 personas fueron encarceladas sin juicio, entre ellas Mandela.  Durante el juicio de Rivonia, en noviembre de 1963, fue acusado junto a otras ocho personas de conspiración para derrocar al Gobierno y el 12 de junio de 1964 fueron condenados a cadena perpetua. Al día siguiente, ingresó en la prisión de Robben Island, frente a Ciudad del Cabo, donde permaneció hasta 1982, cuando fue trasladado a la Pollsmoor, en la misma ciudad.

Tras permanecer durante esos 27 años en prisión, salió de ella y guió a Suráfrica hacia la democracia tras un pasado de violencia y sangrientos enfrentamientos. Mandela se convirtió en un héroe para los surafricanos y en un ejemplo de lucha por la libertad y la igualdad en todo el mundo. Emergido de las tinieblas rurales, desafió y venció al poder del Gobierno de la minoría blanca, dándole al siglo XX una de sus figuras más respetadas.

En julio de 1993, Mandela y De Klerk fijaron la fecha de las primeras elecciones libres para el 26 de abril de 1994, y en esa jornada 20 millones de sudafricanos ejercieron su derecho a voto y terminaron con más de 300 años de dominio blanco al otorgar a Mandela el 62,6% de los sufragios. El 10 de mayo, en una histórica ceremonia, juró como presidente de la nueva Sudáfrica.

Un año después de su histórica victoria, Mandela enterró definitivamente toda lucha entre razas dentro de Suráfrica apoyándose en el deporte. Fue en el recordado Mundial de rugby de 1005. La selección, comandada por François Pienaar, logró alcanzar el mayor hito de su historia. Se alzó con el título en un volcado Ellis Park de Johannesburgo tras derrotar a la entonces todopoderosa Nueva Zelanda liderada por Jonah Lomu por 15-12. La imagen de Mandela bajando al césped con una camiseta y una gorra de los Springboks y entregando la copa a Pienaar permanecerá por siempre en el imaginario colectivo.

En marzo de 1999, ya aquejado de cáncer de próstata, se despidió del Parlamento y dio paso a Mbeki como nuevo presidente de Sudáfrica.  Desde que dejó la política activa recibió constantes homenajes, uno de ellos en 2008, cuando se celebró su 90 cumpleaños con un multitudinario concierto en el Hyde Park de Londres que llevó por nombre 46664, el número que le identificó en la cárcel.

Entre los numerosos premios que recibió durante su visita hay que destacar el premio Nobel de la Paz que le otorgaron en 1993, un honor que compartió con F.W. de Klerk, el líder blanco Afrikaner que puso en libertad al preso político más famoso del mundo. Ambos también recibieron un año antes el Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

En los últimos años su precaria salud provocó que Mandela se dejara ver en muy pocos actos públicos. Precisamente, la última vez que apareció en público fue en el otro gran hito del país, en el Mundial que organizó en 2010 y que terminó ganando España. Fue en la ceremonia de clausura. En la de apertura, Mandela sufrió el duro golpe del fallecimiento de su biznieta en accidente de tráfico.

En estos tres años sus visitas al hospital y sus recaídas han marcado lo que le quedaba de vida. El 26 de enero de 2011 ingresó en un hospital de Johannesburgo para unos exámenes rutinarios, que volvió a repetir en febrero de 2012. Menos de un año después, en diciembre de 2012, fue operado de cálculos en la vesícula y tratado de complicaciones respiratorias durante más de dos semanas en un hospital de Pretoria.

Mandela volvió al hospital el 9 de marzo de 2013 para ser sometido con un resultado satisfactorio a pruebas médicas rutinarias. Su siguiente ingreso se produjo el 27 de marzo, cuando fue internado durante diez días para ser tratado de una recaída de una vieja pulmonía. El 8 de junio el héroe antiapartheid volvió al hospital "en estado grave pero estable", según el Gobierno sudafricano por una recaída en su infección pulmonar. Y este jueves, 6 de diciembre, expiró. El cuerpo de Madiba ha dicho basta. Su leyenda permanecerá eterna.