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La muerte de Cano aleja a las FARC de la negociación

El líder de la guerrilla era el más predispuesto al diálogo

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Mientras el cuerpo del abatido jefe de las FARC Alfonso Cano llegaba en la noche del sábado al depósito de cadáveres de Bogotá, reclamado por su hermano Roberto, concejal de la capital, el Ejército daba a conocer los pormenores de la operación Odiseo.

Los militares confirmaron ayer la envergadura de la acción: 890 soldados, 30 helicópteros, cinco aviones y la traición de alguno de los hombres del entorno del jefe guerrillero, como adelantó ayer este periódico. Lo que parece comprobado es que el jefe de los escoltas de Cano, el indio Efraín, superviviente, con heridas muy ligeras, después de dos bombardeos masivos, llevó a los soldados hasta donde estaba el cadáver del líder de las FARC y confirmó su identidad. ¿Lo había señalado antes como objetivo, desde su puesto en el improvisado campamento de Chirriadero?

El Ejército ya mintió en las operaciones de Ingrid Betancourt y el Mono Jojoy'

En anteriores operaciones, como la de la liberación de Ingrid Betancourt o la muerte del Mono Jojoy, las primeras informaciones oficiales se revelaron luego falsas.

Lo que parece claro a todos los analistas consultados por Público es que con la muerte de Cano se alejan las posibilidades de una negociación para la paz en Colombia. El jefe de las FARC, sucesor del mítico Tirofijo al frente de la guerrilla con las reservas del ala más militarista que representaba el Mono Jojoy, había dirigido en los últimos meses numerosos mensajes en esta dirección al Gobierno y a la sociedad civil colombiana. Era el líder guerrillero más proclive a la negociación y el que más había cuestionado desde siempre el uso de la cocaína como financiación.

Durante las conversaciones de paz del Caguán, bajo el mandato del presidente Andrés Pastrana, Cano expuso ante 20 embajadores extranjeros su plan para sustituir los cultivos de coca.

La guerrilla descarta desmovilizarse y busca ahora sucesor en la jefatura

Esa deriva de Cano coincidía en las últimas semanas con el interés del presidente Juan Manuel Santos que, al tiempo que trataba de mostrar el máximo de fuerza para acallar a su antecesor Álvaro Uribe que le acusa de blando, negociaba en el Congreso una Ley de Justicia que permita la reinserción de la guerrilla en la vida civil: 'Es la llave que se necesita para abrir la puerta de la paz'.

Una palabra que ha repetido estos días después de la operación Odiseo. La propia guerrilla, en un comunicado emitido el sábado, en el que renunciaba a la desmovilización, habla de Cano como 'el más ferviente convencido de la necesidad de la solución política y la paz'.

Respecto a la sucesión en la cúpula de las FARC, se habla de dos comandantes: Iván Márquez y Timochenko. El primero, cuyo verdadero nombre es Luciano Marín, comanda un Frente, mientras lleva las relaciones internacionales de la guerrilla.

De la mano de Hugo Chávez y Piedad Córdoba intervino en la liberación de secuestrados. Tiene experiencia política, incluso llegó a abandonar temporalmente la guerrilla para ocupar un escaño en la Cámara de diputados como representante de la Unión Patriótica. Cuando los paramilitares acabaron con más de 3.000 integrantes de su coalición, con la pasividad del Estado, decidió volver al monte.

Timochenko (Rodrigo Londoño) se formó en la Unión Soviética, se mueve en la Serranía de Perijá, entre Colombia y Venezuela.