Público
Público

Las mujeres luchan por entrar en política en Papúa Nueva Guínea

"Las mujeres sufren una discriminación sistemática y profunda en Papúa" denuncia la organización Human Rights Watch, pidiendo apoyo a las 165 políticas que compiten por hacerse un hueco en el Parlamento nacional.

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Elaine Pearson, directora en Australia de la organización Human Rights Watch /REUTERS

En Papúa Nueva Guinea, uno de los países más peligrosos para las mujeres según denuncian los activistas, 165 políticas compiten por hacerse un hueco en el Parlamento nacional y trabajar por el avance en los derechos de sus conciudadanas.

Los puestos en el Parlamento son tradicionalmente esquivos para las mujeres desde que el país oceánico logró la independencia. Desde hace casi 42 años, tan solo siete féminas han logrado un asiento entre los miembros que conforman la Cámara.

En las últimas elecciones, en 2012, únicamente tres mujeres lograron un escaño de los 111 existentes en el Legislativo para un término de cinco años, una cifra exigua que figura como el récord del país.

Según los datos del Comité Electoral papuano, en los actuales comicios, cuya votación empezó el 24 de junio y termina el 8 de julio, el número de candidatas que concurren a un asiento es la cifra más elevada comparada con anteriores votaciones.

Aún así, las aspirantes representan menos del 5 por ciento de los 3.332 contendientes.

"Las mujeres sufren una discriminación sistemática y profunda Papúa Nueva Guinea"

"Las mujeres sufren una discriminación sistemática y profunda Papúa Nueva Guinea", incide en declaraciones a Efe Elaine Pearson, directora en Australia de la organización garante de derechos Human Rights Watch (HRW).

El veterano político Michael Somare, primer jefe de Gobierno del país y quien repitió en el cargo otras tres ocasiones, llamó durante un acto preelectoral al apoyo a las candidatas.

Somare, retirado ya de la arena política, destacó las cualidades de las aspirantes, entre ellas su hija Dulciana, y el trabajo que muchas han realizado para lograr el desarrollo en la nación, una labor, apostilló, por la que no han sido reconocidas. No obstante, la posición del mandatario es minoritaria en un país donde la cultura está ampliamente dominada por los varones.

Un ejemplo reciente de sexismo es la viñeta publicada por el diario Post-Courier, el periódico con más tirada del país, donde una candidata aparece ligera de ropa mientras un votante la mira con lujuria, algo que degrada a la mujer a "mero objeto de deseo" denuncian activistas.

Es un tratamiento común en los medios, que escrutan con mayor profundidad a las políticas, incluso en sus vidas privadas, que al resto de compañeros, según un estudio divulgado por la Universidad Nacional de Australia.

Un total de 5,4 millones de papuanos, de los 7 millones de la población total, están llamados a las urnas en un país donde el 85 por ciento del total de habitantes reside en zonas rurales y remotas y el 40 por ciento subsiste con menos de un dólar al día, según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Solo una de las 22 regiones electorales no cuenta con candidatas en estos sufragios, donde los 44 partidos políticos en liza concurren con féminas en sus filas mientras otras optan como independientes a un cargo que ayude a formar el futuro Gobierno, históricamente conformado en coalición.

Papúa, "uno de los países del mundo más peligrosos para las mujeres"

Papúa, una nación con baja tasas de educación y altas de pobreza, es además "uno de los países del mundo más peligrosos para las mujeres, donde la mayoría de ellas han sufrido violaciones o asaltos sexuales", dice Pearson. La violencia domestica también registra un número de casos elevados, aunque no existen cifras oficiales recientes.

A pesar de que el maltrato fue introducido como delito en el Código Penal en 2013, en contadas ocasiones fiscales o Policía investigan los casos de tentativa de asesinato, heridas graves o violaciones repetidas en el seno familiar, e instan a ser resueltos mediante compensaciones acordadas entre las partes.

Las autoridades también fallan en ofrecer servicios de asistencia a las víctimas tales como hogares de acogida, ayuda de consejeros y psicólogos o apoyo financiero y legal, denuncia HRW.

Las reformas legislativas y estrategias para alcanzar la igualdad de géneros son, además, escasas o aún no han sido implementadas. La experta llega a señalar que "hay prácticas tradicionales que ocasionan un efecto negativo en las mujeres",

El pago a la familia de la mujer para sellar el matrimonio "manda un mensaje de que son objetos"

El pago a la familia de la mujer para sellar el matrimonio "manda un mensaje de que son objetos", en casos de poligamia "las esposas antecedentes sufren abusos" y permanece arraigada la creencia en la brujería "utilizada frecuentemente por los maridos como forma de violencia familiar para controlar a sus cónyuges", desgrana Pearson.

En muchas ocasiones, las activistas por los derechos de la mujer, que generalmente cuentan con recursos limitados, son intimidadas e incluso agredidas por turbas de hombres que las acusan de ser "hechiceras" para silenciarlas.

"Esto es especialmente perjudicial ya que las personas acusadas de brujería terminan muertas, golpeadas con saña o con sus hogares quemados", sentencia la experta.