Público
Público

Las negociaciones con Israel ahondan la división palestina

El presidente de la ANP, Mahmud Abás, sólo cuenta con el apoyo de una parte de los palestinos para encarar el proceso de paz con Israel. Los partidarios de Hamás se oponen a cualquier compromiso

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

En la carretera 60, unos 800 metros al sur de la entrada del asentamiento judío de Kiriyat Arba, al sur de la Cisjordania ocupada, el ejército israelí ha levantado un control. Media docena de vehículos militares cargados con soldados hacen guardia en el mismo punto donde el pasado 31 de agosto un comando de las Brigadas Izz Al Din Al Qasam, las milicias de Hamás, asesinó a cuatro colonos judíos.

Las Brigadas Al Qasam no están muy activas en Cisjordania, pero ese ataque, ocurrido la víspera de que en Washington se reanudaran las negociaciones directas entre Israel y los palestinos, ilustra la disparidad de ideas que hay entre el Gobierno leal al presidente Mahmud Abás, partidario de hablar con el Estado judío, con sede en Ramala, y los seguidores del Gobierno de la organización extremista Hamás en la franja de Gaza, que se oponen a la negociación porque consideran que Israel no busca la paz.

El asesinato de cuatro colonos ha comprometido el diálogo

Un gran número de palestinos cuestionan la legitimidad de Abás. A diferencia de lo que ocurría con Yaser Arafat, que era un líder de consenso, Abás no ha conseguido aglutinar al conjunto del pueblo palestino. Hamás, que ganó holgadamente las elecciones legislativas palestinas de 2006, y otros grupos de la oposición, no reconocen su autoridad. Alegan que su mandato ha expirado y no ha convocado elecciones presidenciales. De hecho, tampoco ha convocado comicios generales, creando una situación peculiar, que si no es ilegal, es por lo menos alegal.

En el seno de Al Fatah, el histórico partido de Arafat, se defiende la legitimidad de Abás. Fayez Saqqa, dirigente de Al Fatah y portavoz de la Organización de Liberación de Palestina (OLP), subraya que su legitimidad es 'total'. 'Abás es el presidente de la OLP y representa a todo el pueblo palestino, el del interior y el del exterior. Todas las organizaciones palestinas, con exclusión de Hamás y la Yihad Islámica, están integradas en la OLP, así que Abás no podría tener una legitimidad mayor'.

Saqqa sostiene que Hamás ha dado un 'golpe de Estado' en la franja de Gaza, aunque nadie discute que la organización fundamentalista ganó limpiamente las últimas legislativas, tanto en Gaza como en Cisjordania, con una clara mayoría que permite a los dirigentes de Hamás considerarse a sí mismos como los legítimos representantes del pueblo palestino.

Se puede trazar un paralelismo entre la disputada legitimidad de Abás en el campo palestino y la no menos disputada legitimidad del primer ministro Binyamin Netanyahu en el terreno israelí. La diferencia entre ambos es que el primer ministro israelí tiene toda la oposición en contra de las negociaciones, incluso dentro de su propio partido, el Likud, mientras que a Abás le apoya, por lo menos, la totalidad de su partido, Al Fatah.

'Abás es una presa de EEUU y de Israel', dice un consejero de Hamás

A finales de agosto, una docena de organizaciones palestinas que se oponen a la negociación entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) se reunieron en Gaza para coordinar la resistencia. En una comparecencia ante la prensa, Abu Obeida, dirigente de las Brigadas Al Qasam, manifestó que la crisis política llevó a la oposición a decretar 'una nueva fase de esfuerzos conjuntos y avanzados' para resistir a la ocupación. 'Los brazos armados [de los grupos de oposición] celebramos una reunión el 30 de agosto y acordamos establecer un conjunto de principios para trabajar contra la ocupación. No permitiremos que avance [la negociación] y daremos la palabra a la resistencia', dijo.

Las Brigadas Al Qasam son el grupo armado más activo entre los palestinos, aunque en los últimos meses no han operado con mucha frecuencia en la franja de Gaza, por temor a las represalias de Israel, y tampoco en Cisjordania, por temor a las represalias de la ANP.

Desde el ataque del 31 de agosto en el que murieron cuatro colonos judíos, la ANP ha practicado centenares de detenciones entre simpatizantes y militantes de Hamás a lo largo y ancho de Cisjordania. Según el portavoz de la organización fundamentalista, Sami Abu Zuhri, la policía leal a Abás detuvo a al menos 550 palestinos vinculados al grupo que se atribuyó el atentado.

Ahmed Yusef, consejero del Gobierno de Hamás en Gaza, cree que las circunstancias políticas actuales corren en contra de las negociaciones. 'La mayoría de los partidos políticos palestinos rechazan el diálogo en las condiciones que han impuesto EEUU e Israel y lo consideran una pérdida de tiempo. Abás es muy débil políticamente y esta situación lo convierte en una presa vulnerable al dictado de Israel y EEUU. Necesita el respaldo de los partidos palestinos, y del Parlamento, y no lo tiene', afirma Yusef.

Curiosamente, a falta del apoyo de la oposición interna, Abás ha recabado el de la comunidad internacional de una manera incondicional. El Cuarteto (EEUU, Rusia, ONU y UE) lo respalda, aunque la clamorosa ausencia de la UE en las ceremonias de principios de mes en Washington, habla por sí sola, y señala que Israel no ve con buenos ojos la actividad política de Bruselas y del resto de las capitales europeas. Tal vez esto abunde aun más en la debilidad de Abás.

Tras la inauguración formal hace dos semanas en Washington, la nueva ronda de negociaciones entre israelíes y palestinos comienza hoy de verdad en el balneario egipcio de Sharm el Sheij. El primer ministro de Israel, Binyamin Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, se verán las caras bajo la mirada atenta de la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, y de Hosni Mubarak. El presidente egipcio mantendrá reuniones bilaterales por la mañana con los dos mandatarios y con la responsable norteamericana. Tras estos encuentros tendrá lugar una reunión tripartita, según fuentes oficiales de EEUU en El Cairo, en la que muy posiblemente participarán Netanyahu, Abás y Clinton, en el marco del diálogo directo entre palestinos e israelíes. El ambiente previo a la reunión de hoy se ha visto agitado por las declaraciones del domingo de Netanyahu sobre su intención de no “congelar la vida de los colonos”, en referencia a la construcción de edificios en los asentamientos israelíes en el territorio ocupado de Cisjordania. Una de las exigencias palestinas para continuar con las negociaciones es la extensión de la moratoria de diez meses que concluye el 26 de septiembre.