Publicado: 18.07.2014 07:43 |Actualizado: 18.07.2014 07:43

La noche de bombardeos en Gaza eleva la cifra de muertos a 260

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El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu ordenó este jueves al ejército iniciar la invasión terrestre de la Franja de Gaza y las tropas entraron en la zona norte de la Franja hacia las diez y media de la noche. Un portavoz militar indicó que la invasión es en realidad una "expansión" de la operación Margen Protector que comenzó el 8 de julio y que ha causado la muerte de por lo menos 260 palestinos, la mayoría civiles.

Hasta el momento se desconoce el balance de víctimas, aunque fuentes médicas anunciaron que al menos 20 palestinos, entre ellos un bebé de dos años, murieron a causa de los bombardeos en el inicio de la operación terrestre, informa Efe. El Ejército de Israel informó de que un soldado israelí murió en las primeras horas de la incursión militar terrestre en la Franja.

"Estamos ante la segunda fase de la operación (Margen Protector) y el objetivo es destruir las infraestructuras del terror y devolver la calma a los ciudadanos de Israel", dijeron fuentes militares en referencia a los cientos de cohetes que las milicias palestinas han disparado contra el Estado judío durante los últimos diez días y que han causado la muerte de un israelí. "Es una misión destinada a combatir a Hamás pero no a deponer a Hamás", añadieron las fuentes.

La expansión de Margen Protector fue aprobada por el gabinete restringido presidido por el primer ministro Benjamín Netanyahu y en ella participan 56.000 reservistas que durante los últimos días han estado concentrados de la otra parte de la verja que separa Gaza de Israel. El ejército ha anunciado la movilización de otros 18.000 reservistas. Entre las tropas que han entrado en Gaza figuran "fuertes contingentes de artillería, ingeniería y de los servicios de inteligencia, entre otros, que cuentan con el apoyo masivo de la aviación". No obstante, parece difícil que esta "extensión" de Margen Protector se generalice al conjunto de la Franja, aunque anoche fuentes militares señalaron que habrá actividades "en el norte, en el sur y en el centro de la Franja".

Horas antes de la invasión, una frágil tregua humanitaria de cinco horas permitió que la población de Gaza saliera a las calles para hacer acopio de víveres. Pero nada más acabar la tregua, a las 3 de la tarde, las hostilidades se reanudaron sin tardanza. Las milicias dispararon más de un centenar de cohetes contra localidades israelíes muy alejadas entre sí.Por su parte, la aviación bombardeó numerosos objetivos causando la muerte, solo durante la tarde, de once palestinos, de los que siete eran niños, con los que el número de niños muertos desde el 8 de julio supera ya el medio centenar. La primera reacción de Hamás a la invasión llegó de boca de su portavoz Fawzi Barhum, quien dijo que "la ocupación pagará un alto precio". Su colega Sami Abu Zuhri manifestó que Netanyahu "está jugando con fuego". Estas reacciones se producían en los primeros instantes de la invasión, cuando ya se registraban enfrentamientos y cruce de fuego entre soldados y milicianos en el norte de la Franja.

Fuentes militares indicaron que la invasión "puede durar aproximadamente entre una semana y diez días", aunque esta estimación deberá evaluarse día a día en función de cómo se desarrollen los acontecimientos, que a estas horas son imprevisibles. En medios políticos se comenta que el objetivo principal del primer ministro podría ser presionar a Hamás para lograr un alto el fuego cuanto antes, dado que los contactos diplomáticos que tienen lugar en El Cairo no han dado ningún resultado hasta ahora.

La propuesta egipcia de alto el fuego de esta semana no podía ir demasiado lejos puesto que fue pactada por el presidente Abdel Fattah al Sisi y Netanyahu en una conversación telefónica que mantuvieron el pasado fin de semana, según ha revelado el diario Haaretz. Era una propuesta que llamaba a un cese inmediato de las hostilidades sin dar nada a cambio. Lógicamente Netanyahu se apresuró a aceptar su propia propuesta y cuando Hamás la rechazó, manifestó que esa negativa daba "legitimidad internacional" a Israel.
Poco antes de que las tropas entraran en Gaza, tanto Hamás como Israel señalaron que la negociación de El Cairo no avanzaba. Hamás presentó ayer mismo una nueva lista con sus demandas y dijo que estaba a la espera de una respuesta que aparentemente no llegó.

Las demandas de Hamás tienen que ver principalmente con el bloqueo de Gaza, que ya dura siete años y que resulta espantoso para 1,7 millones de civiles. Para neutralizar las demandas de Hamás Netanyahu ha dicho que es necesaria una desmilitarización completa de la Franja, algo que es inaceptable para Hamás. En El Cairo se está dando una situación complicada puesto que Hamás no habla directamente con los responsables egipcios, lo que se explica por las malas relaciones que hay entre las dos partes desde el golpe de Estado del ahora presidente Sisi hace un año. De manera que Hamás pide a la Yihad Islámica que sea ella la que negocie con Egipto, dándose la paradoja de que la Yihad Islámica es más radical que Hamás, algo que no parece inquietar a los egipcios, obsesionados con el islamismo político de los Hermanos Musulmanes, de quienes Hamás es un vástago.

Para complicar la fuerte desconfianza entre Egipto y Hamás, está la tensión que reina desde hace tiempo entre Catar y Turquía por un lado, y Egipto por otro, una tensión que se ha agudizado en los últimos días, e incluso en las últimas horas. En este sentido, el ministro egipcio de Exteriores, Sameh Shukri, denunció anoche una supuesta alianza entre Hamas, Catar y Turquía para menoscabar el papel de Egipto en Oriente Próximo.Hamás ha intentado que Catar juegue un papel más relevante en las negociaciones pero se ha topado con Egipto y con Israel. Netanyahu ha acabado por decir que no se opone a la participación de Catar siempre y cuando juegue un papel subalterno por debajo de Egipto. Israel y Egipto están a partir un piñón. El objetivo de Netanyahu es regresar cuanto antes a la situación que prevalecía en junio, cuando la Franja estaba tranquila y él podía expandir sin oposición las colonias judías en Cisjordania, feliz con la pasividad del presidente Mahmud Abás. Esta es la prioridad de Netanayahu y para ello no va a dudar en llegar a donde sea necesario.

Hamás, por el contrario, está luchando para acabar con el bloqueo y no para restaurar una situación de "calma a cambio de calma", como dice Netanyahu. El pulso está servido y solo falta saber quién lo gana, aunque lo más probable es que prevalezca la fuerza militar y que se acabe llegando a un alto el fuego que ofrezca a Hamás algunas concesiones puntuales y de cara a la galería pero sin demasiada trascendencia.