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La nueva Libia nace con la tragedia de los desaparecidos

El Equipo de Crisis del CNT cree que hay muchas fosas comunes de víctimas de Gadafi por descubrir

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En la nave junto al cuartel general de las brigadas de élite de Khamis, en el sureste de Trípoli, se ha quedado impregnado el olor de los 50 cuerpos que aparecieron la semana pasada con signos de haber sido ejecutados y quemados. 'Ahora mismo bajo vuestros pies tal vez estéis pisando más cadáveres que no han aparecido', aventura Mohamed, un testigo de la masacre que fue descubierta por los rebeldes durante los combates. La arena del descampado está removida y Mohamed señala una excavadora amarilla junto a un agujero de un metro de profundidad en el que no les dio tiempo de enterrarlos. La existencia de fosas comunes aún desconocidas no es una posibilidad remota. 'Tenemos sospechas de que las hay y que todavía no las hemos encontrado', aseguró ayer a Público Abdullah Turky, miembro del Equipo de Crisis formado por el Consejo rebelde para gestionar las necesidades más apremiantes del país.

Turky se basa en el pasado de Gadafi para realizar tales afirmaciones. 'Hay precedentes, porque tras la masacre de la prisión de Abu Salim donde mataron a 1.200 presos que se amotinaron en 1996 no enterraron los cuerpos en un lugar concreto y las familias no sabían donde estaban las tumbas de sus seres queridos'. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para Derechos Humanos (ACNUDH) ha denunciado que hay miles de desaparecidos, incluso desde antes de que empezaran las revueltas, que se teme estén en prisiones ocultas. 'Pueden haber sido capturados o bien han sido ejecutados. El único modo para saberlo es ir a las morgues y comprobar la identidad; sus familiares están pasando por momentos muy difíciles', explica Turky.

Miles de personas están en prisiones ocultas del régimen o han sido ejecutadas

Uno de los desaparecidos es Fathi, un empleado de un hotel de Trípoli al que se le perdió el rastro hace tres meses. 'La última vez que lo vieron estaba en un control de gadafistas cerca de Fashlum. Le encontraron una chapa de la revolución en el bolsillo y nadie le volvió a ver', cuenta Allah, uno de sus amigos. 'Explicaba que su mujer le decía por las noches que las bombas de la OTAN en Trípoli eran como música para sus oídos. Ahora tal vez no haya podido ver la caída del régimen, estamos muy preocupados', confiesa. ACNUDH ha hecho un llamamiento a las tropas de Gadafi para que liberen a los cientos de prisioneros que retienen.

Para el Consejo Nacional de Transición (CNT) lo más apremiante es controlar todo el país y capturar a Gadafi y a su hijo Seif el Islam. 'Hay un 90% de posibilidades de que se encuentre en Beni Walid [a unos 100 km al sureste de Trípoli] porque es tan tozudo que piensa que puede seguir controlando el país', dice a PúblicoOmar el Hariri, uno de los líderes del golpe de Estado fallido contra Gadafi de 1975 y ahora miembro influyente de la cúpula militar en el seno del CNT. El asalto a esa localidad podría comenzar hoy o mañana, pero es posible que se espere a que venza el ultimátum para que se rindan; el mismo que se dio a Sirte, el bastión deldictador, que expira el día 10.

'El único método para saberlo es ir a las morgues para verificar identidades'

'No queremos atacar salvo si nos vemos forzados a ello. Pero creo que se rendirán y se unirán a nosotros. Lo que no va a haber es otra tregua de una semana', afirma El Hariri. El general dice que Gadafi ha dejado arsenales de armas en la ciudad, además de minas: 'Tenemos ingenieros militares especialistas en desactivarlas y en cuestión de días esperamos poder limpiar esas zonas'.

Ayer en Trípoli los niños regresaban a los parques infantiles en medio de un ambiente festivo, con decenas de coches pitando por las calles enarbolando banderas revolucionarias y con el himno de Libia a todo volumen, en medio del estruendo de algunos disparos esporádicos para celebrar la victoria. Los rebeldes tienen por costumbre disparar al aire para expresar su júbilo aunque el consejo rebelde distribuyó carteles esta semana para pedir que cesara esta tradición, que está causando heridos por las balas perdidas.

El CNT confía también en restablecer el suministro de agua muy pronto y las escuelas reabrirán a finales de septiembre o principio de octubre, según Abdulatik Elkib, uno de sus miembros.

El Gobierno búlgaro sugirió ayer su intención de que Libia le devuelva 56,6 millones de dólares que hace años entregó al país para salvar de la pena de muerte a cuatro enfermeras búlgaras y un médico palestino. Los cinco fueron detenidos en 2007 y acusados de haber infectado de sida a varios niños en un hospital. Finalmente todos firmaron, bajo torturas, su responsabilidad, por lo que Gadafi les condenó a muerte. El Ejecutivo de Bulgaria pagó una cuantiosa suma para indemnizar a las víctimas y salvar a los detenidos y ahora pretende recuperar el dinero.