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Obama antepone la justicia al uso de la fuerza

El nuevo presidente rechaza “la falsa elección entre seguridad e ideales” que justificó los abusos de la era Bush. EEUU respetará “el imperio de la ley y los derechos humanos” en todo el mundo

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El nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió en su discurso de investidura el inicio de 'una nueva era de responsabilidad' de los estadounidenses en sus vidas y para su país en el mundo, como fuerza de cooperación y diálogo. Obama apeló a los valores fundamentales de su país para comenzar un nuevo capítulo en su historia y advirtió a aquellos que dudan de su capacidad para levantarse de que no están acabados.

'Nuestra economía está muy debilitada como consecuencia de la avaricia y la irresponsabilidad por parte de algunos, pero también por el fracaso colectivo en tomar las decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era', dijo Obama ante un mar de los casi dos millones de personas que abarrotaban el Mall, la esplanada delante del Capitolio.

Como ya hiciera en su discurso tras ganar las elecciones, Obama apeló a las raíces de Estados Unidos. A los padres fundadores. Al trabajo duro, la honestidad, el valor, la justicia, la tolerancia y el patriotismo. 'Lo que se nos pide ahora es una nueva era de responsabilidad, el reconocimiento, por parte de cada estadounidense de que tenemos obligaciones hacia nosotros mismos, nuestra nación y el mundo'.

Obama ha sido sinónimo de esperanza desde que comenzó la carrera electoral hace casi dos años hasta este martes. Por eso, el nuevo presidente ha querido continuar con su discurso de optimismo. 'Hoy os digo que los desafíos a los que nos enfrentamos son reales. Son graves y son muchos. No los enfrentaremos fácilmente o en un corto periodo de tiempo. Pero Estados Unidos debe saber que les haremos frente'.

'Seguimos siendo la nación más próspera y poderosa de la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando empezó esta crisis. Nuestras mentes no son menos inventivas, nuestros bienes y servicios no son menos necesarios que la semana pasada, el mes pasado o el año pasado. Nuestra capacidad no ha disminuido. Pero el tiempo del inmovilismo, de la protección de intereses limitados y de aplazar las decisiones desagradables, ese tiempo seguramente ha pasado. A partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y volver a empezar la tarea de rehacer Estados Unidos', dijo Obama ante una masa enfervorizada de seguidores.

Obama confirmó también su aspiración a romper con el unilateralismo que ha caracterizado la política internacional de Estados Unidos en los últimos ocho años y se mostró dispuesto a dialogar y a mostrar a su país como una nación amiga. 'A todos los pueblos y gobiernos que nos están viendo hoy, desde las mayores capitales al pequeño pueblo donde nació mi padre: Sabed que Estados Unidos es un amigo de cada nación y cada hombre, mujer y niño que busca un futuro de paz y dignidad, y que estamos listos para ser líderes una vez más'.

El mandatario recordó que Estados Unidos derrotó al fascismo y al comunismo 'con alianzas sólidas y convicciones duraderas'. 'Nuestro poder sólo no nos puede proteger, ni nos da derecho a hacer lo que nos plazca', afirmó. Obama señaló entonces que que los desafíos actuales requieren que Estados Unidos haga un esfuerzo mayor para promover la cooperación y el entendimiento entre las naciones, en la amenaza nuclear y el calentamiento global.

Dentro del equipo que Obama ha preparado para afrontar su legislatura como presidente está Susan Rice, que representará a Estados Unidos en Naciones Unidas. Rice, a pesar de su juventud, es una gran defensora de los derechos humanos y toda su carrera política se ha caracterizado por luchar contra las matanzas indiscriminadas de civiles. Su papel como mediadora se complementará con el de Hillary Clinton, que asume la dirección de la diplomacia norteamericana.

Ambas afrontarán juntas las consecuencias de la política del ex presidente Bush: la retirada de Irak, el desafío de una nueva estrategia en Afganistán y la sangrante situación de Gaza.


Ese posicionamiento con respecto a Gaza ha preocupado mucho en los países musulmanes por las escasas declaraciones de Obama mientras Israel masacraba a los civiles. El presidente ofreció 'un nuevo camino hacia adelante' al mundo musulmán basado en el diálogo. 'A los que se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y silenciando la disensión, sabed que estáis en el lado equivocado de la historia, pero que os tenderemos la mano si estáis dispuestos a abrir el puño'.

Y siguió: 'Buscamos un nuevo futuro basado en el interés y el respeto mutuo. Los líderes de aquellos países que quieren el conflicto y hieren a sus ciudadanos, deben saber que su gente los juzgará por lo que son capaces de construir y no por lo que destruyen'.

También muy en la línea de su primer discurso, en el que dijo que no había estados rojos y azules (en referencia a los colores de los partidos Demócrata y Republicano), Obama ha vuelto a hablar de unidad. 'Nuestra herencia multiétnica es una fortaleza, no una debilidad. Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos, hindúes y de no creyentes. Estamos formados por todas las lenguas y culturas... no podemos evitar creer que los viejos odios se desvanecerán algún día, que las lineas divisorias entre tribus pronto se disolverán; que mientras el mundo se empequeñece, nuestra humanidad común se revelará; y América tiene que desempeñar su papel en el alumbramiento de una nueva era de paz'.

Y para ensalzar esta idea, utilizó unas palabras de George Washington: 'Que se cuente al mundo del futuro que en las profundidades del invierno, cuando nada salvo la esperanza y la virtud podían sobrevivir ... la urbe y el país, alarmados ante un peligro común, salieron a su paso'.