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Los otros héroes del desierto de Atacama

Los seis socorristas que ayudaron a salir a los 33 mineros atrapados fueron los últimos en dejar la mina siniestrada

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Un hombre quedó ayer solo en las tinieblas de un refugio a 622 metros bajo el desierto de Atacama. La imagen de Manuel González, especialista en rescates de mineros, fue la última que captó la cámara de fibra óptica instalada en el taller de la mina San José desde el que fueron rescatados los 33 trabajadores.

Iluminada por una luz tenue, esta cámara grabó a González, de 46 años, mientras esperaba sereno, durante casi un cuarto de hora, a la cápsula Fénix, que acababa de llevar al quinto de sus hombres a la luz. Antes habían salido todos los mineros, incluido el último, el jefe de turno, Luis Urzúa.

El jefe del grupo pide a Piñera que 'nunca vuelva a pasar' algo semejante

La última imagen humana captada desde la sima del yacimiento chileno fue la de este experimentado socorrista que, antes de subir sin ayuda a la jaula, hizo una reverencia al objetivo, alzó sus dos brazos y entró en la cápsula con nombre de ave mitológica en su viaje postrero.

González fue el último en salir y, 24 horas antes, había sido el primero de los seis miembros de los equipos de rescate en entrar. Su rostro fue el que devolvió del todo la esperanza a los mineros.

El veterano socorrista de la Corporación Nacional del Cobre de Chile contó ayer que, cuando llegó a la mina y se encontró con los mineros, se le hizo 'un nudo en la garganta. Sentí el cariño de ellos, me abrazaban, me tiraban tallas [bromas]. Esos momentos no se me van a olvidar nunca en la vida'.

'¡Manuel González Pavez, el héroe de los 33!', repetían los técnicos del rescate

Abajo le esperaba un viejo conocido. Hace 25 años, cuando Manuel González era jugador del club O'Higgins chileno, su equipo se enfrentó con el Cobresal, el club en el que jugaba Franklin Lobos, uno de los mineros a los que ayer ayudó a volver a la superficie.

Una vez que Lobos y el resto de trabajadores estuvieron fuera, salieron los cinco hombres de González, entre ellos Roberto Ríos, infante de Marina, y Patricio Roblero, suboficial de la Armada experto en rescates. Antes se hicieron una foto en la mina sosteniendo una tela en la que habían escrito: 'Misión cumplida, Chile'.

La cápsula Fénix hizo el último de los más de 70 trayectos que efectuó ayer con González a bordo, mientras los técnicos de la superficie repetían: '¡Manuel González Pavez, el héroe de los 33!' A la salida, al presidente Sebastián Piñera, que lo estaba aguardando, González le dijo que esperaba que 'nunca vuelva a pasar algo semejante. Que esto nos sirva como experiencia para que la minería se legisle bien'.

'Ojalá que en la minería chilena las cosas sean diferentes', pidió González al presidente chileno.n Después, Piñera colocó una tapa en el conducto por el que había transitado la cápsula Fénix y selló el pozo para siempre. Abajo, a 622 metros bajo tierra, la luz de la cámara se extinguía poco a poco.