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El Papa pretende actuar "con decisión" contra los abusos sexuales a menores

Francisco dice que se va a seguir la misma línea de su predecesor, Benedicto XVI

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El Papa Francisco quiere que la Iglesia católica 'actúe con decisión' para erradicar el abuso sexual de niños por parte de sacerdotes y para asegurar que sus perpetradores se sometan a un proceso judicial justo, informó este viernes la Santa Sede en un comunicado.

El Papa argentino, quien fue elegido en cónclave el pasado 13 de marzo, expresó esta voluntad durante la primera audiencia celebrada en el Vaticano desde que asumió el Pontificado con Gerhard Ludwig Muller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. 'El santo padre ha instado de un modo particular a la Congregación para que, siguiendo con la línea instaurada por Benedicto XVI, actúe con decisión en lo que respecta a los casos de abusos sexuales', reza el comunicado. Francisco heredó una institución plagada de problemas y un enorme escándalo de abuso de niños por parte de sacerdotes. Es la primera vez que el Papa aborda el tema del abuso sexual con un alto cargo de su personal desde su elección el 13 de marzo.

Müller es titular de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el departamento del Vaticano que incluye la oficina del 'promotor de justicia', o fiscal de delitos sexuales, que investiga casos de abuso sexual y decide si los curas deben ser expulsados del sacerdocio. Según el Pontífice, este departamento del Vaticano debe actuar 'promoviendo en primer lugar las medidas de protección de los menores, la ayuda a quienes en el pasado han sufrido tal violencia, los procedimientos debidos hacia los culpables, el compromiso de las Conferencias Episcopales en la formulación y ejecución de las directivas necesarias en este terreno tan importante para el testimonio de la Iglesia y su credibilidad'. Francisco aseguró además que 'en su atención y en su rezo por aquellos que sufren, las víctimas de abusos están presentes de modo particular'.

La crisis de la Iglesia católica comenzó en 2002 en Boston cuando los medios comenzaron a informar de que los casos de abuso eran sistemáticamente tapados y los curas abusadores eran trasladados de parroquia en parroquia en lugar de ser expulsados del sacerdocio y entregados a las autoridades civiles. Desde entonces, la Iglesia ha establecido en muchos países nuevas guías para lidiar con casos de abusos pasados, prevenir nuevos episodios, reportar abusos a la policía y evitar que potenciales abusadores ingresen al sacerdocio.

El pasado 5 de febrero, la Congregación para la Doctrina de la Fe informó de que en los últimos tres años habían llegado al Vaticano 1.800 denuncias de casos de abusos sexuales a menores por parte de clérigos y que la mayoría de los mismos ocurrieron entre 1965 y 1985. El mayor número de denuncias se produjo en el año 2004, cuando llegaron 800 al dicasterio vaticano, encargado de este tipo de delitos y que envió en 2011 a todas las Conferencias Episcopales de una guía para afrontar, de manera 'coordinada y eficaz', los casos de curas pederastas.

En 2010, por orden de Benedicto XVI, se actualizó el documento vaticano De Delicta Graviora, de 2001, sobre los delitos más graves contra la moral y los sacramentos, dentro de la línea de 'tolerancia cero' contra los abusos que mantuvo el anterior Papa, quien hizo efectiva su renuncia al Pontificado el pasado 28 de febrero.

Con esa actualización, se dio una vuelta de tuerca en la lucha contra los curas pederastas, aprobando normas entre las que destaca la ampliación de 10 a 20 años del tiempo para denunciar los abusos y la introducción del delito de adquisición, posesión y difusión de pornografía infantil.