Publicado: 08.11.2016 13:50 |Actualizado: 08.11.2016 13:53

El Parlamento de Hungría rechaza el plan antiinmigración de Orbán

El primer ministro del país deja la puerta abierta a sacar adelante su propuesta con el apoyo del partido de extrema derecha Jobbik.

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El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán. - EFE

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán. - EFE

BUDAPEST.- El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha fracasado este martes en su intento de prohibir por ley constitucional la llegada de refugiados al país sin la autoridad explícita del Parlamento, pero ha dejado una puerta abierta a un nuevo intento de lograrlo con el apoyo de la extrema derecha.

La enmienda constitucional propuesta por Orbán, y dirigida contra el reglamento comunitario de reubicación de refugiados entre todos los socios de la Unión Europea (UE) mediante cuotas, no consiguió los dos tercios de los votos del Parlamento necesarios para modificar la Carta Magna: le faltaron sólo dos "síes". A favor votaron los 131 diputados del gobernante partido Fidesz del primer ministro, tres legisladores independientes se pronunciaron en contra y el resto (65) se abstuvo.

Orbán ha centrado gran parte de su política en su rechazo categórico al sistema de reubicación de refugiados pactado hace más de un año por la UE, y se niega a darse por vencido a pesar del rechazo parlamentario de y de la invalidez, por falta de participación, del referendo sobre el mismo tema el 2 de octubre. "La reunión de la presidencia (del Fidesz) decidirá si se presenta de nuevo (la enmienda)", dijo el primer ministro a la prensa tras la sesión parlamentaria, según el portal index.



En un segundo intento, según los observadores, el Fidesz podría obtener el apoyo del partido de ultraderecha Jobbik si accede a la exigencia de éste de eliminar los permisos de residencia que da el Gobierno a los extranjeros no comunitarios que compran 250.000 euros en unos bonos especiales del Estado húngaro. El Gobierno había asegurado que no cedería ante tal "chantaje" de la ultraderecha, pero el líder del Jobbik, Gábor Vona, reiteró este martes la disposición de su partido "a votar a favor de la enmienda 24 horas después de la eliminación" de esos permisos de residencia.

Varios analistas advierten de que el resultado del voto no es necesariamente un fracaso político para el Fidesz, ya que ahora podrá argumentar que el Jobbik, que se había manifestado a favor de la enmienda, finalmente "traicionó" a los húngaros. Los sondeos más recientes colocan al Jobbik como la segunda fuerza política más popular, con potencial para quitarle votos al Fidesz, pero éste tendrá ahora un as en la manga para cuestionar el nacionalismo de la ultraderecha.

La enmienda fue presentada para convertir en ley el resultado del referéndum del 2 de octubre, pese a que la consulta quedó invalidada debido a que la participación no llegó al umbral del 50% del electorado que establece la ley. El 98% de los que participaron en el plebiscito se pronunció en contra del sistema comunitario, y Orbán ha afirmado que con la propuesta quiere hacer valer la voluntad de esos 3,3 millones de húngaros.

Para la izquierdista Coalición Democrática (DK) del antiguo primer ministro Ferenc Gyurcsány, "Orbán recibió dos bofetadas en un mes", la primera con la falta de participación en el referéndum y la segunda con el rechazo parlamentario de este martes.
Sea como sea, no se espera que Orbán abandone el tema, ya que desde que empezó la crisis migratoria hace más de un año el gabinete pudo conservar el apoyo de los votantes con su discurso de rechazo categórico a la inmigración.

Casi 400.000 refugiados cruzaron el país en verano del año pasado para llegar a países más ricos de la UE, como Austria, Alemania o Suecia. Hungría selló en septiembre de 2015 sus fronteras del sur con vallas alambradas, endureció la legislación contra la inmigración ilegal y no ha dejado de buscar apoyo de sus países vecinos para imposibilitar la reubicación de refugiados entre todos los miembros de la UE.