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La policía brasileña dispersa con gases lacrimógenos la protesta por la subasta de un yacimiento

Centenares de trabajadores de la empresa Petrobras se habían congregado a las puertas del Hotel Windsor, rodeado por 1000 soldados del Ejército, para luchar contra la explotación de Campo Libra

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La Policía brasileña ha comenzado a dispersar con gases lacrimógenos y balas de goma a unos 300 manifestantes que se encontraban en las inmediaciones del complejo hotelero de Río de Janeiro, protestando contra la subasta pública de los derechos de explotación del mayor yacimiento petrolífero hallado en Brasil, Campo Libra.

Un primer enfrentamiento entre las personas congregadas y las fuerzas de seguridad ocurrió a unas tres calles del lujoso hotel de la zona oeste de la capital en el que tiene lugar la subasta y casi tres horas antes del inicio del proceso. Los participantes en la protesta, algunos de ellos encapuchados, fueron dispersados en el primero de los dos cordones de seguridad tendidos por las autoridades para impedir el acercamiento de los manifestantes al hotel.

Los manifestantes, sin embargo, volvieron a concentrarse a unos metros de la policía y utilizaron como barricada un coche oficial que volcaron en medio de la avenida que bordea la playa de Barra de Tijuca. El hotel está rodeado por unos 1.000 soldados del Ejército, igualmente convocado para reforzar la seguridad en el exclusivo barrio de Barra de Tijuca.

El yacimiento cuenta con unas reservas de entre 8.000 y 12.000 millones de barriles de crudo Centenares de trabajadores de la empresa petrolera estatal Petrobras se habían congregado a las puertas del Hotel Windsor Houvecorreria Barra, en donde hasta once consorcios petroleros privados se disputan la explotación del profuso yacimiento de Campo Libra, que cuenta con unas reservas de entre 8.000 y 12.000 millones de barriles de crudo, prácticamente la misma cantidad descubierta durante los 60 años de existencia de la compañía brasileña.

Según las reglas de la subasta, quien obtenga los derechos de explotación deberá permitir que Petrobras tenga una participación del 30 por ciento, así como el derecho a operar en todas las nuevas plataformas que se levanten, según ha explicado Agencia Brasil. Al mismo tiempo, la empresa que puje más alto deberá abonar una fianza al Estado de unos 5.000 millones de dólares.

La empresa que puje más alto deberá abonar una fianza al Estado de 5.000 millones de dólares

La polémica subasta se debe, según el Estado brasileño, que ha dejado claro en varias ocasiones que quiere que al menos un 70 por ciento de los beneficios permanezcan en la región, a la falta de infraestructuras y capacidad para ejercer por sí solo la explotación de Campo Libra, cercana a la costa del estado de Río de Janeiro.

Las protestas de los trabajadores de Petrobras, en huelga desde hace dos días, amén de por reivindicaciones de mejoras salariales, están motivadas por su negativa a que empresas extranjeras hagan negocios con el crudo brasileño. No obstante, las fuertes medidas proteccionistas y los altos precios que exige el Gobierno han alejado a las grandes compañías petroleras, según han apuntado muchos analistas.