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Portugal vive una jornada de huelga contra la austeridad

Protestan contra las medidas establecidas por el Gobierno de centroderecha para alcanzar los objetivos presupuestarios impuestos por la Unión Europea

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Los trabajadores portugueses inician hoy una jornada de huelga general para protestar contra las medidas de austeridad establecidas por el Gobierno de centroderecha para alcanzar los objetivos presupuestarios impuestos por la Unión Europea. Portugal debe cumplir con las condiciones de la UE para un rescate de 78.000 millones de euros en medio de su peor crisis económica en décadas. Transporte y otros servicios públicos se ven alterados en su funcionamiento en todo el país de 11 millones de habitantes, mientras los trabajadores muestran su oposición a la destrucción de empleo y recortes de gastos.

Portugal fue el tercer país de la zona euro en pedir un rescate, después de Grecia e Irlanda, y ahora se dirige a su recesión más profunda desde que volvió a la democracia en 1974. La economía se contraerá previsilemente un 3% el próximo año. Durante semanas, han proliferado los carteles en las calles de Lisboa instando a los trabajadores a ir a la huelga, mientras que el Gobierno insiste en que no hay alternativa a una dolorosa austeridad, que incluye medidas profundamente impopulares como la reducción de las bonificaciones y las vacaciones de los funcionarios públicos.

El primer ministro, Pedro Passos Coelho, quien llegó al poder en junio después de que el Gobierno socialista cayera por los recortes, dijo que la prioridad del país era vencer la crisis de la deuda. 'Me corresponde a mí tratar de movilizar a los portugueses cada día para que contribuyan a la transformación de Portugal', declaró. Analistas señalan que los portugueses, a diferencia de otros países como Grecia, no tienen una tradición de protestas violentas, y la acción sindical frente a la crisis ha sido hasta ahora de perfil bajo.

Pero la perspectiva de duras medidas de austeridad, que entrarán plenamente en vigor el año que viene, podrían elevar los apoyos y hacer que la huelga sea significativamente mayor que la que se celebró hace un año. 'Aunque la gente en general acepta la necesidad de austeridad, hay un profundo sentimiento de injusticia sobre la distribución de los sacrificios, especialmente en el sector público, así que podemos esperar más participación que el año pasado', dijo Elisio Estanque, sociólogo de la Universidad de Coimbra.

En sus esfuerzos por reducir la deuda, las reformas del Gobierno incluyen recortes de gastos en todo tipo de partidas, desde los servicios de salud a la televisión pública. También está reformando el mercado de trabajo y ha ampliado la jornada laboral en media hora. Según el plan de rescate de la Unión Europea y el FMI, Portugal debe reducir su déficit presupuestario este año al 5,9% del producto interior bruto desde cerca del 10% en 2010. En 2012, Lisboa se ha comprometido a reducir el déficit al 4,5% del PIB.

El temor de los trabajadores, especialmente en las empresas estatales que se enfrentan a fuertes recortes, se ha visto alimentado por el desempleo, que se sitúa en un 12,4% y es el mayor desde la década de 1980. 'Iré a la huelga y diría que, sobre todo, los bancos tienen la culpa de nuestros problemas', dijo José Baptista, un electricista de 44 años.