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El presidente católico convoca su primer cónclave

Herman van Rompuy se enfrenta a su primera reunión como presidente de los 27

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En su primera reunión como presidente de los 27, Herman van Rompuy huirá de las cámaras. Contraviniendo las voces que exigen más transparencia en la Unión Europea, el ex primer ministro belga se encerrará con los jefes de Gobierno en una elegante biblioteca centenaria cercana al barrio europeo de Bruselas.

Sin ministros ni asistentes, los 27 discutirán 'abiertamente y más en profundidad' sobre la crisis económica y el futuro de la Unión Europea, indica un portavoz. 'El presidente prefiere concentrarse en la sustancia', aseguran fuentes del Consejo, que evitan comentar las críticas que describen a Van Rompuy como falto de influencia y ausente de los centros de decisión mundiales.

Desde el 1 de diciembre, cuando estrenó cargo, Van Rompuy ha impregnado, en varios actos públicos, de su sustancia católica al ya clásico manual de europeísmo exprimido habitualmente por los líderes europeos. 'Europa se inventó por el perdón, esa gran virtud que el cristianismo nos ha enseñado y que raramente hemos practicado', proclamó al convertirse en doctor honoris causa por la Universidad Católica de Lovaina la Nueva. 'Europa tiene un valor en el sentido espiritualista del término', aseguró el líder que, cinco años atrás, sostuvo en el Parlamento Europeo que Turquía no sería jamás miembro del club de los 27, porque un país musulmán no tiene sitio en la cristiana Europa.

Su confesión más polémica tuvo lugar en París, donde Van Rompuy, que reserva unos días al año para ejercicios espirituales, agradeció a la Iglesia haber precipitado el Renacimiento y los avances de la ciencia. 'Olvidamos a menudo que el Renacimiento, la ciencia y la filosofía modernas, nacieron del marco cristiano', afirmó hace unos días en un coloquio sobre la diversidad cultural en París. 'Salvo algunas excepciones, como Galileo, con el consentimiento de la Iglesia', recalcó Van Rompuy.

Van Rompuy se reserva unos días al año para ejercicios espirituales

Sus palabras fueron criticadas por varios periódicos franceses y belgas, que censuraron que el presidente de una institución sin religión formal pasase por alto las condenas intelectuales o físicas a científicos y artistas de las que participaron tribunales eclesiásticos. 'Galileo no es una excepción aislada, bien al contrario', señaló el rotativo Libération, criticando el empeño de Van Rompuy en 'retorcer la historia de Europa para adecuarla a su visión'.

Más allá de sus convicciones religiosas personales, exhibidas más que sus planes de futuro para la Unión, la discreción para unos dejación para otros de Van Rompuy ha provocado dudas sobre el rumbo que quiere imprimir a las reuniones al más alto nivel que se celebran en la UE y que él presidirá al menos hasta 2012.