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Pueblo mapuche "Se opera en el inconsciente colectivo de Chile y Argentina para negar nuestra preexistencia"

Soraya Maicoño, portavoz de la comunidad Pu Lof Cushamen, sostiene que Argentina y Chile intentan desconocer la antigüedad del pueblo mapuche en ambos territorios, en un contexto de gran tensión con el Gobierno argentino de Mauricio Macri desde la muerte de Santiago Maldonado y del mapuche Rafael Nahuel.

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Un activista mapuche sujeta una pancarta durante las protestas por la muerte de Rafael Nahuel en Santiago, Chile./REUTERS

La existencia de los pueblos mapuches en Argentina y Chile data de hace más de 10.000 años. Lo afirma en una entrevista con Público Soraya Maicoño, portavoz del conjunto de comunidades (Pu Lof) de Resistencia que viven en el departamento chubutense de Cushamen (Patagonia) y con la que se encontraba el joven Santiago Maldonado cuando desapareció el 1 de agosto en el marco de una persecución policial.

Durante semanas se vivió una incertidumbre que opacó casi cualquier otro asunto en Argentina, hasta que 79 días después de su desaparición, el cuerpo de Maldonado emergió en el río Chubut, en donde la Gendarmería argentina había reprimido a la Pu Lof de Resistencia.

La autopsia en la que intervinieron 55 peritos determinó que el cuerpo había permanecido durante 70 días sumergido en el agua sin ser removido ni plantado, y que la causa de la muerte había sido "asfixia por inmersión".

Pese a que todavía deben aclararse las responsabilidades del Estado por la muerte del joven, que intentó cruzar un río aun no sabiendo nadar mientras huía de la Gendarmería, el resultado del examen forense pareció dar alas al Gobierno de Mauricio Macri para plantear con más fuerza y menos ambages que en el sur del país había un foco de rebelión mapuche que había que enfrentar.

“No se trató de un grupo de protesta o de reivindicación sino de una metodología de violencia armada, inadmisible con la democracia y el Estado de Derecho"

La tensión fue en aumento con el asesinato el pasado 25 de noviembre de un mapuche de 27 años, Rafael Nahuel, durante un operativo de desalojo de la Prefectura Naval contra la comunidad Lafken Winkul Mapu, que había ocupado un parque nacional situado en la localidad rionegrina de Villa Mascardi, en la Patagonia.

“No se trató de un grupo de protesta o de reivindicación sino de una metodología de violencia armada, inadmisible con la democracia y el Estado de Derecho", señaló el Ministerio de Seguridad que conduce Patricia Bullrich para justificar la muerte de Nahuel, que fue disparado por la espalda.

Recuperación de tierras

La recuperación de territorios que las comunidades mapuches consideran ancestrales ha ido en aumento en los últimos tiempos, en coincidencia con una posición de intransigencia del Gobierno argentino.

El terreno que reclama la comunidad de Resistencia en Cushamen fue parte de un comodato acordado hace un siglo entre la colonia británica y el Estado argentino. Una vez finalizó el convenio, Argentina vendió esas tierras al empresario textil italiano Luciano Benetton, que hoy posee más de un millón de hectáreas en la Patagonia.

“En las asambleas que realizamos en marzo de 2015, se decidió recuperar esa parte del territorio que Benetton fue acaparando incluso corriendo el alambre para ampliar los límites del terreno”, indica Maicoño como portavoz de la Pu Lof de Resistencia. “Desde entonces, hemos recuperado 1.000 hectáreas. También desde ese momento, hemos sufrido diversas situaciones de hostigación policial con la complicidad de la provincia de Chubut (sur) y del Estado argentino”.

Un activista mapuche sostiene el retrato del joven asesinado, Rafel Nahuel, durante una protesta en Buenos Aires.- REUTERS

Historial de conflictos

La persecución contra los mapuches y contra otros pueblos indígenas se remonta a la Pacificación de la Araucanía que emprendió Chile entre 1860 y 1883 y la Conquista del Desierto que de forma paralela llevó a cabo Argentina entre 1879 y 1885, cuando “se hizo un trabajo genocida sobre el territorio y la gente”.

"Se estigmatiza a los mapuches, generando la imagen de un enemigo interno, violento y terrorista"

“Por una cuestión de avasallamiento de territorio, nuestra gente fue muerta, llevada de un lugar a otro en campos de concentración”, sostiene Maicoño. “Ahora no padecemos una situación genocida, pero sí la humillación y la discriminación constante que sufrieron nuestros abuelos y bisabuelos”.

Las formas modernas de hostigamiento se realizan a través de la tierra, “avasallada por empresas transnacionales que avanzan en prendimientos mineros, hidroeléctricos y de celulosa, lo que conlleva la contaminación y sequía de las aguas”, continúa la dirigente. “Por eso se estigmatiza a los mapuches, generando la imagen de un enemigo interno, violento y terrorista, que permite eludir el debate sobre la extranjerización de la tierra”.

La portavoz de la comunidad indígena recuerda que los mapuches parten de una situación de desventaja con respecto al blanco, “que tiene más posibilidades de estudios”, mientras los mapuches se resignan “como mano de obra barata del rico, sea como peones rurales, albañiles, o trabajando en el servicio doméstico”.

Reinvindicación de la autodefensa

La comunidad Pu Lof en Resistencia no tiene problema en asumir la autodefensa como un derecho “que se practica cuando aparecen las fuerzas de seguridad”, en palabras de Maicoño. Sus armas son hondas o piedras. “Nuestra defensa es siempre desigual con respecto a las balas”, evalúa.

Desde el Gobierno se pretende criminalizar a los pueblos mapuches a partir de la existencia de la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), mientras que otros grupos partidarios, desde la oposición, han señalado que esta organización es una invención del Ejecutivo para desprestigiar los reclamos indígenas.

Un grupo de manifestantes exige en Buenos Aires la aparición del activista Santiago Maldonado. REUTERS/Marcos Brindicci

“La RAM es un movimiento de gente proveniente de varias comunidades que sobre todo opera en la clandestinidad y que lleva a cabo acciones de sabotaje, pero nunca contra personas o territorios, sólo contra máquinas”, define Maicoño.

La representante de la Pu Lof admite que no todas las comunidades ven con buenos ojos a la RAM. “Algunas no alcanzan a entender su accionar, pese a que antiguamente nuestro pueblo fue muy guerrero y siempre usó la autodefensa para ponerle límite al Estado argentino. Después hubo mucha sumisión de nuestro pueblo durante muchas décadas. Ahora hay un despertar”, afirma.

Desencuentro con Chile y Argentina

En paralelo, tanto en Chile como en Argentina “se sigue operando en el inconsciente colectivo de las sociedades con la idea de que el mapuche en Chile es argentino y viceversa”, reflexiona la mujer mapuche. “En las escuelas se sigue enseñando que los mapuches son pueblos extintos, cuando en el interno de las comunidades se sostienen nuestras pautas culturales, nuestro idioma, nuestras ceremonias, nuestra manera de impartir la educación”.

En ese discurso hegemónico participan los medios de comunicación de ambos países, “que se esmeran en instalar el discurso del mapuche violento, separatista, enemigo interno de los dos Estados, cuando ninguno asume que todo hermano mapuche criminalizado y juidicializado en realidad está defendiendo el territorio”, objeta Maicoño.

Estas reclamaciones presentó la portavoz de la Pu Lof de Resistencia en Cushamen ante el presidente de la Corte Suprema de Chile, Hugo Dolmestch, en una visita que realizó a Santiago de Chile hace unas semanas.

“Sólo queremos ser nosotros mismos y vivir en nuestros territorios en condiciones de vida dignas"

“Le planteé al presidente de la Corte la necesidad de diálogo. Como pueblo mapuche, tenemos que entender de leyes, de códigos, de audiencias, de fiscales, de jueces y de leyes, pero ni el Estado argentino ni el chileno se toman el tiempo de entender nuestras pautas culturales, nuestra filosofía, nuestros propios tiempos, nuestra necesidad de estar en contacto con la tierra”, reprocha la dirigente.

No todas las comunidades mapuches comparten la misma posición de la Pu Lof de Resistencia, cuyos integrantes no se reconocen ni chilenos ni argentinos, aunque no por ello pretenden desconocer los Estados trasandinos ni pretenden formar un Estado paralelo.

“Sólo queremos ser nosotros mismos y vivir en nuestros territorios en condiciones de vida dignas, porque si permitimos el avance de las transnacionales que afectan la tierra y el agua, no tenemos proyección de vida”, concluye.

Mapuche significa "gente (che) de la tierra (mapu)". En un país de 44 millones de habitantes, se estima que unos 200.000 argentinos son mapuches o descendientes de este pueblo indígena, según las propias comunidades.

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