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Reino Unido desvela el informe que podría llevar a procesar a Tony Blair por la guerra de Irak

Este miércoles ve la luz el 'informe Chilcot' , una extensa investigación que evalúa las decisiones tomadas antes y durante el conflicto.

Tony Blair, junto a George Bush y José María Aznar, durante la cumbre de las Azores que precedió a la guerra de Irak.

EFE

El llamado 'informe Chilcot', una extensa investigación sobre la intervención de Reino Unido en la guerra de Irak de 2003, verá la luz este miércoles, en lo que supone una última esperanza para los familiares de fallecidos y algunos políticos para procesar al ex primer ministro Tony Blair, que metió al país en el conflicto.

El informe ha sido elaborado por John Chilcot, antiguo funcionario del ministerio británico para Irlanda del Norte, que ha revisado, con la ayuda de varios colaboradores, unos 150.000 documentos, muchos de ellos confidenciales.

Esta investigación fue dispuesta por el primer ministro laborista Gordon Brown -en el poder entre 2007 y 2010- después de intensas presiones de políticos y de las familias de los 179 militares británicos que perdieron la vida en el conflicto armado.

El objetivo de Chilcot es evaluar las decisiones que se tomaron antes y durante la guerra, las medidas adoptadas y establecer qué se puede aprender de uno de los episodios más polémicos del mandato del laborista Tony Blair (en el poder entre 1997 y 2007).

Los críticos con la contienda, como la llamada Coalición Parad la Guerra (formada por organizaciones no gubernamentales y políticos para denunciar la intervención militar en Irak), han pedido esclarecer la decisión de Blair de invadir el país árabe.

2,6 millones de palabras en 12 tomos

Se estima que el documento contendrá 2,6 millones de palabras, cuatro veces más largo que libros como Guerra y Paz, y estará distribuido en unos 12 volúmenes.

Más de 150 testigos han prestado declaración, entre ellos Blair y políticos que estuvieron entonces en el poder, como el exministro laborista de Asuntos Exteriores Jack Straw y el antiguo titular de Defensa Geoff Hoon, además de militares.

Al dar luz verde a esta investigación, Gordon Brown esperaba que durase dos años, pero su complejidad y la necesidad de preservar información secreta han retrasado su publicación.

Según los medios, se espera que Tony Blair sea muy criticado, si bien no se le acusará de haber violado ninguna ley puesto que la investigación no fue abierta con el objetivo de establecer la legalidad de las medidas tomadas antes y durante el conflicto.

Se calcula que el coste de esta investigación ha sido de diez millones de libras (unos 11,8 millones de euros).

Los familiares de los militares fallecidos confían en que este informe ayude a iniciar un proceso legal contra los responsables de meter al Reino Unido en el conflicto.

Con motivo de esta guerra, hubo numerosas manifestaciones en Londres en contra de la decisión de Blair, quien aceptó la intervención junto con el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el expresidente español José María Aznar, por considerar que el entonces presidente de Irak, Sadam Husein, poseía armas de destrucción masiva que lo convertían en una amenaza para el mundo.

Las protestas fueron organizadas por la coalición Parad la Guerra, que en su día estuvo presidida por el actual líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn.

Para justificar la intervención, Blair llegó a decir que, según informes de inteligencia, Husein tenía armas de destrucción masiva, una afirmación que con el tiempo tuvo que reconocer que era falsa.

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