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Romney pasa al ataque y llega de favorito a las primarias de Florida

El exgobernador de Massachusetts saca 14 puntos de ventaja a Gingrich en un estado clave para ser candidato

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A Mitt Romney le ha sentado bien desmelenarse un poco. Tras su derrota en Carolina del Sur frente a Newt Ging-rich, el candidato ha optado por atacar sin piedad a su rival, una estrategia que debería sellar hoy su victoria en las primarias de Florida.

Según las últimas encuestas, Romney tiene una ventaja confortable respecto a Gingrich. Nadie se atrevía a hacer pronósticos la semana pasada, dado que las cosas en Carolina del Sur, la última etapa del largo vía crucis hacia la nominación, cambiaron drásticamente en los últimos días.

Florida es uno de los estados más afectados por la crisis de las hipotecas

Pero en Florida todo parece apuntar a una victoria del exgobernador de Massachusetts. El sondeo de la Universidad de Quinnipiac le daba ayer 14 puntos de ventaja (43%) frente a Gingrich (29%).

El cambio de tono se notó mucho en los dos debates celebrados la semana pasada, en los que Romney atacó directamente a su rival por 'asesorar' a Freddie Mac y Fannie Mae, las dos entidades estatales que respaldan las hipotecas de los estadounidenses y que muchos culpan en parte del estallido de la burbuja inmobiliaria. 'Creo que una de las razones por las que no le han ido bien las cosas con los votantes de Florida', decía Romney acerca de Gingrich, 'es que han podido escucharle y saber más sobre sus antecedentes'.

Los ataques no han cesado ni un momento. Cuando Ging-rich habló de instalar colonias en la luna al final de su segundo mandato como presidente, la campaña de Romney creó un tema en Twitter (#grandiose) para ridiculizar al candidato. En televisión, los anuncios, pagados en gran parte por grupos afines a Romney aunque no directamente coordinados con la campaña, los llamados Political Action Committee (PAC), han repetido el mismo mensaje una y otra vez.

Gingrich ha quedado manchado como responsable de la burbuja inmobiliaria

El último spot se limita a retomar las imágenes del informativo de la NBC sobre la dimisión forzada del entonces presidente de la Cámara de Representantes en 1999, acusado de corrupción. La NBC pidió ayer que se retiraran los anuncios.

El tono del debate, sobre todo en lo que se refiere a la inmigración, en un estado donde el 22% de la población es latina, inquieta a algunos republicanos. El senador cubano americano Marco Rubio, gran figura del Tea Party, criticó recientemente el uso de una retórica 'dura, intolerable e inexcusable' en lo referente a los inmigrantes.

El propio Jeb Bush, exgobernador del estado, que ha hecho todo lo posible por no interferir en las primarias y no ha respaldado a ninguno de los candidatos, salió de su mutismo hace unos días para denunciar las palabras de los contendientes. 'Los hispanos oyen estos debates y no piensan que sea algo bueno', dijo Bush, pensando sin duda en un dato ineludible: cualquier aspirante a presidente necesita al menos el 40% del voto latino para ganar.

Las propuestas contra la inmigración preocupan al Partido Republicano

La diversidad del electorado de esta etapa de las primarias ha ayudado mucho a Romney. Florida no es un estado monolítico. Con una población de 18 millones, es uno de los más afectados por la crisis de las hipotecas basura.

La recesión ha afectado a todos los sectores de la población. 'El empleo es el tema más importante', explicaba a la página web Politico, uno de los responsables republicanos de Miami, Erik Fresen.

La carretera interestatal 4, que une Tampa con Orlando, vertebra geográficamente al electorado republicano de Florida, pero cada uno tiene intereses distintos. 'El noroeste cuenta con mucho personal militar', añadía Fresen refiriéndose al hecho de que el Mando Central desde donde se dirigen las operaciones en Afganistán está ubicado en una base aérea en Tampa; mientras, 'el noreste cuenta con una base importante del Tea Party y ahí los electores son más conservadores'.

Gingrich ha dicho que pase lo que pase en Florida, no se retira. 'Iré hasta la convención' dijo este fin de semana. El candidato conservador espera juntar lo que quede del voto 'anti Romney' y mantener vivo el descontento de amplios sectores del electorado republicano hacia el exgobernador de Massachusetts, que consideran demasiado moderado.

'Es muy probable que haya una mayoría muy sustantiva de votos en contra de Romney', explicaba Gingrichsoñando con llevarse la nominación.

El partido está inquieto. Ya le ha resultado complicado canalizar la energía del Tea Party que no siempre ha seguido las consignas de la cúpula. Si ahora Gingrich insiste en mantenerse en la brecha, podría causar divisiones más profundas, en un momento en que los republicanos tienen una buena oportunidad de hacerse con la Casa Blanca ante un presidente muy debilitado por la crisis económica.