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Rusia anuncia una nueva carrera de armamentos

El presidente Medvédev presenta una reforma para modernizar el Ejército y reducir el número de tropas. El Kremlin advierte a Occidente sobre sus intereses en los países de la órbita de Moscú

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Rusia está decidida a recuperar el control sobre su patio trasero. Con la excusa de modernizar su obsoleto armamento, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, anunció este martes un plan de rearme de su Ejército y en especial de su fuerza nuclear para 2011.

'La expansión de la estructura militar de la OTAN cerca de nuestras fronteras es constante', afirmó este martes Medvédev ante la cúpula militar de las Fuerzas Armadas rusas en Moscú. El ministro de Defensa ruso, Anatoly Serdyukov, fue más concreto sobre las amenazas que más inquietan a Rusia: 'Las aspiraciones de América están destinadas a lograr el acceso a los minerales, la energía y otros recursos de los países de nuestro entorno, mientras que los dirigentes de Washington apoyan procesos destinados a apartar a Rusia de su esfera de interés tradicional'.

El tono agresivo de las autoridades rusas se produce justo después de las declaraciones conciliadoras de la nueva Administración demócrata norteamericana abogando por acabar con las tensiones entre las dos potencias.

Medvédev tiene previsto reunirse el 1 de abril en Londres con Barack Obama. Desde su llegada al poder, el Kremlin ha lanzado mensajes contradictorios sobre el futuro de las relaciones con Washington, muy deterioradas en los últimos años por la intención de EEUU de instalar las bases de su escudo antimisiles en República Checa y Polonia. Rusia también se opone frontalmente a la inclusión en la OTAN de más países que antes figuraban en su órbita: Georgia y Ucrania.

Moscú se ofreció a colaborar en el transporte de material de uso civil a Afganistán, mientras firmaba a espaldas de Occidente un acuerdo con Kirguizistán que provocará el cierre de la base que EEUU tiene en el país y que resulta básica para sus operaciones militares en Asia central.

Otra fecha clave es el 5 de diciembre de este año. Ese día concluye el Tratado de Reducción de armas estratégicas (START 1), destinado a controlar la producción de armamento nuclear y misiles balísticos. Para recordarlo, el jefe de las Fuerzas de Misiles Estratégicos rusos, Nikolai Solovstov, anunció ayer que su país comenzará entonces a desplegar la nueva generación del misil RS-24. Según Moscú, el RS-24, con capacidad para varias cabezas nucleares, puede superar todo tipo de defensas, escudo antimisiles incluido.

Rusia también reconoció problemas en la moral de las tropas y en la necesidad de modernizar un armamento obsoleto. Tras confirmar 471 muertes de soldados en accidentes el año pasado, el ministro de Defensa reconoció 'una moral insana y una atmósfera agobiante en varias unidades militares'. El analista de la BBC Tim Whewell eleva la cifra de bajas a más de 1.000 entre accidentes, suicidios o como resultado del tradicional abuso físico al que se somete a los reclutas novatos conocido como dedovshchina.

El plan de reforma contará con dos pilares: reducción de tropas y oficiales, y renovación del armamento. Se prescindirá de 130.000 soldados para dejar el número en un millón de efectivos. La reducción entre los oficiales será mayor: pasarán de 355.000 a 150.000.

Serdyukov reconoció que sólo el 10% del armamento ruso es de tecnología punta, un nivel que Rusia elevará al 70% en 2020. Para ello, reforzará el Ejército de Tierra con el último modelo del tanque T-90, y la Fuerza Aérea con 50 cazas de última generación y otros tantos helicópteros Mi-28N.

Los expertos militares apuntan al conflicto de Georgia, el pasado verano, como acelerador de la reforma del Ejército. Pese al aplastante dominio ruso, los combates demostraron las carencias de Rusia en armamento sofisticado, sistemas de comunicación y aviones espía no tripulados.