Publicado: 18.11.2013 07:22 |Actualizado: 18.11.2013 07:22

Rusia busca compensar su retroceso militar en Siria con una base naval en la costa mediterránea de Egipto

El Cairo está reactivando sus relaciones económicas y militares con Moscú, a la que quiere adquirir armamento avanzado (incluidos modernos cazabombarderos 'Mig-29') por 2.000 millones de dólares. Dinero que Arabia

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El pasado 3 de julio, el Ejército egipcio derrocó al presidente islamista Mohamed Mursi. Desde el primer momento, Washington respaldó el golpe, aunque de una manera ambigua, y ha sido a causa de esta ambigüedad que el régimen de "transición" instalado en El Cairo a principios de verano ha dirigido su mirada hacia Moscú.

De hecho, apenas tres semanas después, el 26 de julio, los manifestantes que apoyaban al general golpista Abdel Fatah al Sisi salieron a las calles portando grandes fotografías del presidente Vladimir Putin, y en octubre los egipcios invitaron oficialmente al jefe de los servicios secretos militares rusos.

Por lo tanto, la visita que la semana pasada realizaron a El Cairo los ministros de Exteriores y de Defensa, Serguei Lavrov y Serguei Shoigu, no constituye una sorpresa para algunos observadores. Todo indica que se trata de una invitación meditada y una prueba de ello es que esos mismos días arribó a Alejandría el buque Varyag, el primer navío militar ruso que fondea en aguas egipcias desde hace veintiún años, y un segundo navío ruso amarró en un puerto del mar Rojo.

El general Al Sisi se formó en EEUU y mantiene excelentes relaciones con IsraelTanto rusos como egipcios han repetido hasta la saciedad que Moscú no pretende sustituir a Washington en Egipto. Los norteamericanos no han hecho declaraciones, pero es obvio que no ven peligrar su ascendiente. Baste recordar que Al Sisi, que es ministro de Defensa y hombre fuerte del régimen, se ha formado en Estados Unidos, como la mayoría de sus colegas, y que el 65% de las armas que poseen los egipcios provienen de EEUU. Además, Al Sisi mantiene unas excelentes relaciones con Israel.

¿Qué buscan los rusos en Egipto? Los medios de los dos países han facilitado un elenco de la apretada agenda de esta "visita histórica": discusiones de asuntos políticos, incluida la crisis siria; cuestiones económicas, como la importación de cereales o el turismo; y temas militares, entre los que destacan la venta de armas y el adiestramiento de oficiales, así como el posible establecimiento de una base naval rusa en la costa mediterránea.

Las dos partes han acordado iniciar a partir de enero reuniones periódicas para impulsar las relaciones en todos los campos, reuniones para las que van a nombrar delegaciones de muy alto nivel, y también están concretando la venta de armas por valor de 2.000 millones de dólares. Según Al Sisi, las reuniones de la semana pasada marcan "el inicio de una nueva era de cooperación militar" entre los dos países.

El paquete de armas que se está estudiando es bastante amplio, incluyendo una versión modernizada de cazas Mig 29, un sistema de defensa antiaérea, helicópteros de combate, misiles de corta y larga distancia, y misiles anticarro. Esta venta todavía no se ha materializado pero en los próximos meses las dos partes tratarán de ultimarla. Otra cuestión que se abordó fue el apoyo de Rusia a un programa nuclear egipcio de índole pacífica.

Hace unos días Moscú dijo que está dispuesta a vender armas a Egipto siempre que este país encuentre la manera de financiarlas. Aquí es donde entra en juego Arabia Saudí, que está apoyando al régimen egipcio generosa e incondicionalmente y que podría aportar los 2.000 millones de dólares necesarios para que salga adelante el nuevo negocio armamentístico entre El Cairo y Moscú.

El Cairo ha pedido a Moscú que le construya una fábrica de armamento en territorio egipcio

Egipto y Rusia también han acordado programar maniobras navales conjuntas una o dos veces al año y trabajar hombro con hombro en la lucha antiterrorista, con una referencia explícita al repunte del islamismo radical en la península del Sinaí. Los egipcios han pedido a Moscú participar en la fabricación de ciertas armas en una factoría que los rusos deberían construir en territorio egipcio, de manera que ese armamento se pudiera vender a terceros países.

Egipto cuenta además con una baza que aún no se ha concretado: la posibilidad de que los rusos establezcan una base naval en sus costas. Recientemente Moscú se ha visto obligada a cerrar la base en el puerto sirio de Tartús, que era su única base naval en el Mediterráneo, de manera que la posibilidad que le brinda Egipto sería una solución a los problemas derivados de la guerra civil siria.

Para todo ello será necesaria la luz verde de Washington, pero los estadounidenses no deben considerar peligroso que los rusos dispongan de una única base en todo el Mediterráneo cuando ellos tienen decenas de bases en Oriente Próximo. Es más, el negocio de venta de armas rusas podría contrarrestarse con un paquete de venta de armas muy superior por parte de Estados Unidos a Arabia Saudí y otros países del Golfo, de manera que todos saldrían ganando.

Precisamente estos días se cumplen setenta años del establecimiento de relaciones entre Moscú (entonces la Unión Soviética) y El Cairo. De hecho, Egipto fue, en 1955, el primer país en comprar armas a Moscú al margen de China y del bloque de Europa del Este, aunque las relaciones bilaterales se hundieron en los años setenta, durante el mandato de Anuar al Sadat.

En una rueda de prensa con su homólogo egipcio, Sergei Lavrov insistió en que su país se mantendrá al margen del conflicto que ha generado el golpe de Estado del general Al Sisi. "Rusia está contra cualquier injerencia extranjera en los asuntos internos y respeta la soberanía de Egipto y los derechos del pueblo egipcio para decidir su futuro", recalcó Lavrov.

Es necesario insistir en que Moscú no va a remplazar a Washington de ningún modo, entre otros motivos porque los países del Golfo, con Arabia Saudí a la cabeza, no lo permitirían, y ahora mismo la dependencia de Egipto de esos países es vital para el mantenimiento del régimen.