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Sarkozy vuelve a la OTAN sorteando al Parlamento

Evita la votación del regreso de Francia al núcleo militar atlántico

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Nicolas Sarkozy tenía un problema con unos 40 diputados de su mayoría que, hostiles al regreso de Francia a la estructura militar de la OTAN, podían poner en jaque en el Parlamento su decisión. Este martes, el presidente sorteó ese escollo. Su primer ministro, François Fillon, se abstuvo de someter a votación parlamentaria el problema concreto de la OTAN, calificado de 'formalidad' pese a ser extremadamente sensible. Lo que hizo fue diluir la cuestión en un debate general sobre la política exterior del Gobierno en la Asamblea Nacional.

Los diputados más favorables a Sarkozy no osaron censurar globalmente al Ejecutivo: sólo dos diputados sarkozystas faltaron a su deber y así la Asamblea Nacional francesa aprobó la confianza al Gobierno por 329 votos a favor y 238 en contra. Una votación que cerró un acalorado debate sobre la OTAN, en el que salieron a relucir las grandes palabras míticas de la política exterior de este país: 'Grandeur' (grandeza), 'independencia', 'lógica de bloques' y 'choque de civilizaciones' irrumpieron en la Cámara.

La votación se saldó con la oposición frontal de la izquierda, los verdes, los republicanos y el centro independiente. Censuraron, sin éxito, la política exterior de Sarkozy, marcada por un alineamiento progresivo con las tesis occidentales y el fin de la política de un pie dentro y un pie fuera de la OTAN que Francia mantenía desde 1966 como garantía de su independencia.

François Fillon desplegó unos argumentos particularmente curiosos ante los diputados. No porque retomara la apuesta de Sarkozy; a saber, que Francia será más influyente dentro que fuera del Comité de Planes de Defensa de la Alianza.

Ese debate sobre la influencia, al fin y al cabo, es una apuesta cuyos efectos positivos o nefastos podrán ser directamente observados por los franceses en breve, tras la cumbre de la OTAN a primeros de abril.

La curiosidad fue que el jefe de Gobierno aseguró que ese regreso a la comandancia militar de la Alianza, fin de la excepción francesa, no es más que un asunto de 'lógica', una 'formalidad' y un 'puro ajuste'. Cosa que, como dijo el diputado socialista Laurent Fabius, 'entra en contradicción' con el hecho de no someter la 'formalidad' a una simple votación. Y, por el contrario, sí someterla a un voto global de confianza al Gobierno.

Con ese artificio, herencia del sistema presidencial francés que incluso hubiera permitido a Sarkozy llevar a Francia a la OTAN sin votación parlamentaria alguna, el bloque atlantista del sarkozysmo logró acallar las numerosas e influentes voces de la derecha gaullista antiatlantista, que no podía censurar en bloque al Gobierno.

Una estratagema que tiene un defecto: Francia siempre ha sido un país donde las voces no suelen callarse fácilmente, sobre todo las gaullistas. Al primer error de Sarkozy en la OTAN, estallarán de nuevo.

En la Cámara Alta, el debate se limitó a una presentación efectuada por el ministro de Ecología, Jean-Louis Borloo, en nombre de Fillon. No hubo votación y los senadores de la izquierda abandonaron el hemiciclo en señal de protesta.