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Sarkozy y Cameron viajan a Libia para recoger beneficios

El presidente libio promete que sus "aliados" tendrán prioridad en los futuros contratos

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Rodeados de una aureola de salvadores del pueblo libio, Nicolas Sarkozy y David Cameron se presentaron en Tripoli para prometer ayuda a las nuevas autoridades del país. A cambio, el Consejo Nacional de Transición (CNT) libio fue pródigo en promesas. Sobre todo una: la de que los 'amigos y aliados' que les ayudaron a derrocar a Gadafi serán los primeros en la línea de salida para conseguir los sustanciosos contratos de petróleo y gas. A estos tesoros se ha unido ahora otro: el lucrativo negocio de la reconstrucción de un país que ha sufrido seis meses de guerra. Unos contratos que probablemente recaerán en empresas extranjeras.

Adelantándose por unas horas al primer ministro turco, Tayyip Erdogan, que llegará hoy a Libia, el presidente francés y el primer ministro británico se convirtieron así en los primeros líderes extranjeros en visitar Trípoli, liberada de las fuerzas de Gadafi hace ahora tres semanas.

Protegidos por un enorme dispositivo de seguridad 160 policías franceses, entre antidisturbios y miembros de fuerzas de élite, se desplazaron a Libia para proteger a Sarkozy los dos dirigentes que promovieron la intervención extranjera en Libia llegaron por separado a Trípoli, donde fueron recibidos por los sonrientes líderes del CNT.

Los dos mandatarios niegan que actuasen movidos por su interés económico

Entre constantes gestos de camaradería con el primer ministro interino libio, Mahmud Yibril, Sarkozy y Cameron ofrecieron luego una rueda de prensa en la que Yibril les expresó el 'agradecimiento' del pueblo libio por su 'histórica postura'. Se refería a su apoyo a la intervención militar aliada, formalmente comandada por la OTAN pero en la que estos dos países han tenido el protagonismo desde sus inicios, por delante de un reticente Estados Unidos.

'La victoria nunca habría sido posible sin la ayuda de los aliados y especialmente de Francia y del Reino Unido', declaró el presidente del CNT, Mustafa Abdeljalil.

Sarkozy respondió : 'Hicimos esto [apoyar a los rebeldes libios] porque pensamos que era justo'.

Una frase con la que trató de refutar la sospecha de que, tras la guerra, se escondía desde el principio un interés económico muy diferente del fin humanitario que se supone que inspiró los bombardeos aliados. El jefe de Estado francés añadió: 'Quiero decir a la opinión pública de los países árabes que no tenemos ningún acuerdo sobre las riquezas de Libia'.

Cameron dice que procurará liberar 13.600 millones más de fondos libios

El presidente interino libio acudió en auxilio de su homólogo francés. Abdeljalil negó haber concluido previamente contratos con Francia y Gran Bretaña. Sin nombrarlo, desmintió un supuesto pacto del que informó la semana pasada el diario francés Libération, por el que el CNT supuestamente prometió a París la explotación de un 35% del petróleo libio a cambio de su apoyo para derrocar al dictador.

Sin embargo, Abdeljalil sí prometió a quienes les han apoyado que tendrán prioridad en futuros acuerdos económicos: 'Como el leal pueblo musulmán que somos, apreciaremos esos esfuerzos [los de sus aliados] y estos tendrán prioridad en un marco de transparencia'. Esa transparencia se traducirá en la revisión de contratos con empresas extranjeras de los que se sospechan irregularidades.

'Los contratos previos los respetaremos... todos los contratos legítimos. Esto quiere decir que revisaremos cualquier contrato que pueda estar manchado por la corrupción. Como miembro del Gobierno anterior [Abdeljalil fue ministro de Justicia de Gadafi antes de unirse a los rebeldes], sé muy bien que los precios de ciertos contratos estaban por encima de lo que se acostumbra'.

A la promesa del presidente interino libio, el primer ministro británico respondió con otra: '[Reino Unido] ha descongelado ya mil millones de libras (más de 1.100 millones de euros) de fondos libios y, si logramos que se apruebe la resolución de la ONU que estamos intentando sacar adelante junto con Francia, hay otros 12.000 millones de libras (13.600 millones de euros), sólo en Reino Unido, que podrán ser desbloqueados'.

Cameron, al igual que Sarkozy, se comprometió a seguir apoyando militarmente al CNT

Cameron, al igual que Sarkozy, se comprometió a seguir apoyando militarmente al CNT: 'Esto no ha acabado', aseguró, en alusión a que Gadafi sigue sin ser capturado.

Sarkozy, por su parte, se ofreció a presionar a Níger, el país en el que se ha refugiado una parte de la cúpula del régimen anterior, incluido Saadi, uno de los hijos de Gadafi, para que entregue los partidarios del exlíder libio.

Mientras se negocian los contratos, Sarkozy y Cameron ya han logrado beneficios tangibles. Por ejemplo, ver reforzado su peso internacional y su prestigio de cara a sus propias opiniones públicas. Tampoco descuidaron este aspecto. Juntos se presentaron en un hospital de Trípoli y Cameron prometió luego que un niño libio herido por una granada será tratado por médicos británicos. El viaje terminó con un baño de multitudes; el que ambos líderes se dieron en Bengasi, donde nació la revuelta. Allí, la población les recibió entre vítores en la emblemática plaza de la Liberación.