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"Son las horas más difíciles desde la II Guerra Mundial"

Merkel pide unidad en el Congreso de la CDU, rechaza los eurobonos e insiste en sancionar a los países que no cumplan el Pacto de Estabilidad 

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'Vivimos en una época de transformaciones memorables', y eso no significa que el partido pierda sus principios o su orientación política. 'Eso es lo que demuestra la fortaleza de la CDU, nuestra fortaleza de cara al futuro'. Leipzig, 11 de la mañana. Angela Merkel comienza así su acalorado discurso ante los más de mil miembros que forman las bases de su partido.

Es su segundo congreso como presidenta de la Unión Cristiano Demócrata (CDU) desde 2003. Pero en esta ocasión, el escenario es distinto: lejos de servirle simplemente de catapulta hacia el éxito político, como ocurriera por entonces, en 2011 ha diseñado su perorata con el fin de unir a sus correligionarios, escépticos y divididos. Así, a unos meses de que se haya cumplido el ecuador de su legislatura al mando de la coalición cristiana y liberal, la dama de hierro intenta inculcar un espíritu reformista y abierto al cambio entre sus bases, que no parecen tan dispuestas.

La CDU aprueba que los estados puedan abandonar el euro voluntariamente

Desde el viraje en política energética hasta el salario mínimo interprofesional, por no hablar de los vaivenes que ha dado en torno a la crisis de la deuda europea, la educación o la reforma del Ejército federal. La líder cristianodemócrata aprovechó este congreso para intentar justificar sus vacilaciones y ganarse la confianza de los miembros de la CDU, a los que pide unidad en lo que, a su juicio, son las 'horas más difíciles para Europa desde la Segunda Guerra Mundial'.

Un congreso destinado en teoría a repasar los temas de la actualidad política alemana e internacional, pero que en la práctica no es más que otra prueba de fuego, una evaluación a su persona y su forma de gestionar la crisis. Pues si hubo un tema que volvió a acaparar el protagonismo fue la crisis económica. Especialmente porque sigue siendo motivo de diferencias, no ya sólo con los otros socios de la coalición sino también entre las propias filas del partido.

'Las preocupaciones griegas son también holandesas, y las españolas, alemanas'

'Es tiempo de un punto de inflexión hacia una nueva Europa', insistió entre aplausos Merkel, que repitió su lema de cabecera para lidiar con los problemas de la recesión económica: 'Si fracasa el euro, fracasa Europa entera. No queremos eso y vamos a evitarlo'. En este sentido, la canciller tendió una mano a sus vecinos del sur al proclamar que es necesario crear una 'unión financiera y después una unión política'. Y que, en una Europa unida, 'las preocupaciones griegas son también holandesas y las preocupaciones españolas son también alemanas'.

Una de cal y otra de arena. A continuación insistió en su rechazo a los eurobonos y al endeudamiento como vía para salir de la crisis. Una posición que le garantizó el voto mayoritario para el refuerzo del fondo de rescate europeo en el Parlamento hace apenas un mes. Sin embargo, en su apuesta por una unión económica y monetaria más perfecta, Merkel insiste en crear sanciones automáticas para los estados miembros que, por su alto nivel de endeudamiento, violen el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Un plan que, si bien es exigido desde el principio por la oposición y más aún por sus dos socios el Partido Liberal (FDP) y la Unión Cristianosocial Bávara (CSU), le será más que complicado llevar a la práctica. Para ello requiere que se modifiquen los tratados constitutivos de la UE y, aun más, que muchos estados modifiquen su Constitución para establecer un techo límite de deuda.

Es más, ahora la mayor fuente de controversia es precisamente que la CSU y el FDP quieren que incluso se llegue a expulsar a la fuerza a los países que rebasen ese límite. A ello se oponen Merkel y la CDU, cuyos delegados aprobaron una moción que pide crear mecanismos para que un país pueda abandonar voluntariamente el euro.

Además del acalorado debate sobre la crisis, la canciller quiso sumarse un tanto al afirmar que el pleno empleo es su principal objetivo. 'No descansaremos hasta que cada persona en edad activa tenga trabajo', declaró Merkel, quien recordó que bajo el mandato del socialdemócrata Gerhard Schröder Alemania batió un récord al superar la marca de los cinco millones de parados. Asimismo, el debate en torno a la implantación de un salario mínimo interprofesional hasta ahora inexistente en Alemania es otro de los asuntos centrales del Congreso Federal de la CDU, que termina hoy.