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El SPD aprueba negociar con Merkel, con condiciones

La exigencia de los socialdemócratas de un salario mínimo de 8,5 euros la hora será la clave de las negociaciones. También reclaman salarios igualitarios para hombres y mujeres, una mayor inversión en infraestructur

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Los líderes de los socialdemócratas alemanes del SPD dieron luz verde el domingo a que su partido inicie las conversaciones para formar coalición con la canciller Angela Merkel, tras prometer que forzarán concesiones como un salario mínimo, paga igualitaria y una tasa a las transacciones financieras. De los 229 votos depositados por miembros del SPD, 31 rechazaron la negociación y dos se abstuvieron, dijo el presidente del partido, Sigmar Gabriel.

La disposición del SPD de formar parte del Gobierno tiene un precio. El partido dio una lista de demandas que denominó 'innegociables' como un salario mínimo de 8,5 euros la hora, salarios igualitarios para hombres y mujeres, una mayor inversión en infraestructuras y educación, y una estrategia común para impulsar el crecimiento y el empleo en la zona euro, según figura en un documento preparado para la reunión del partido.

El partido también pedirá pensiones igualitarias para los jubilados del este y oeste de Alemania, la posibilidad de tener doble nacionalidad y medidas para que sea más fácil conciliar la vida laboral y la personal. En el documento no hay mención de subidas de impuestos para los más ricos, que formó parte del programa electoral del SPD para los comicios de septiembre, pero que la canciller ha descartado.

De las diez exigencias de los socialdemócratas, la creación de un salario mínimo interprofesional de 8,50 euros la hora euros para un trabajador con una semana de 37 horas (lo que supone unos 1.250 euros al mes, el doble del que existe en España) es la clave. 'No me puedo imaginar un acuerdo de coalición sin la introducción del salario mínimo que sea aprobado por las bases, aunque yo lo recomendase', dijo el presidente del SPD.

En Alemania, no existe un salario mínimo interprofesional y dentro del partido de Merkel se considera que se debe respetar la autonomía de las organizaciones patronales y los sindicatos en cuestiones salariales. Además, dentro de la CDU existe el temor de que un salario mínimo de 8,50 euros la hora termine llevando a la destrucción de puestos de trabajo. El SPD considera que tiene que crearse una ley que impida que personas que trabajan a tiempo completo tenga que solicitar ayuda social para llevar sus ingresos a un nivel que les permita vivir dignamente. La CDU/CSU, defiende por su parte una solución más flexible, que se base en los acuerdos entre los agentes sociales.

Gabriel subrayó que el haber fijado una serie de exigencias mínimas no implica renunciar previamente al resto del programa socialdemócrata y que también se negociara sobre otros puntos como permitir la adopción de niños parejas homosexuales o la doble nacionalidad. 'No renunciamos a ningún punto de nuestro programa antes de entrar a negociar y hasta donde sé la CDU tampoco va a hacerlo', dijo Gabriel.


Las negociaciones entre Merkel y el SPD, de centroizquierda, para formar el nuevo Gobierno alemán pueden comenzar el miércoles, un mes después de la elección en la que los conservadores fueron la mayor fuerza política, pero con la necesidad de tener un socio para tener mayoría absoluta. 'Queremos formar un Gobierno para Navidad. Debería ser suficiente tiempo', agregó el líder del SPD. Las negociaciones pueden tardar un mes o más y, en caso de que se llegue a un acuerdo de coalición, este tendrá que ser aprobado en una consulta a las bases del SPD, en la que pueden participar 470.000 militantes.

En los comicios legislativos celebrados el pasado 22 de septiembre en Alemania la CDU/CSU obtuvo un claro triunfo con el 41,5% de los votos pero se quedó a cinco escaños de la mayoría absoluta y, además, perdió a su tradicional socio de coalición, el Partido Liberal (FDP), que no consiguió representación parlamentaria. De este modo, la CDU se vio obligada a buscar un nuevo aliado y, tras descartarse la posibilidad de negociar con Los Verdes, solo quedó la opción de buscar un acuerdo para una gran coalición con el SPD, el segundo partido más grande en el parlamento.

El SPD, que fue el segundo más votado pero a gran distancia de Merkel, es considerado el socio más probable desde el principio. Los socialdemócratas lograron su peor resultado electoral desde la Segunda Guerra Mundial después de ese acuerdo, por lo que muchos integrantes son escépticos respecto a repetir el pacto. Un grupo de miembros del SPD descontentos protestaron junto a la sede del partido en Berlín.

Los votantes alemanes, los inversores internacionales y los aliados europeos en general esperan que se forme una gran coalición, y pocos prevén que el acuerdo altere significativamente la agenda política local y exterior de Merkel. La gran coalición tendía una mayoría abrumadora en el Bundestag, la Cámara Baja del Parlamento, y tendría más fácil aprobar la legislación en el Bundesrat, la Cámara Alta donde los gobiernos de los 16 estados federales alemanes están representados.

En caso de que al término de las negociaciones se llegara a un acuerdo con la CDU/CSU, y que este fuera aprobado por las bases del SPD, Alemania tendría la tercera gran coalición de la historia de postguerra. La primera tuvo lugar entre 1966 y 1969, con el cristianodemócrata Kurt Georg Kiesinger como canciller y el socialdemócrata Willy Brandt como ministro de Exteriores y vicecanciller. Tras las elecciones generales de 1969 Kiesinger quiso continuar la coalición pero Brandt logró una alianza con el Partido Liberal (FDP) para convertirse en canciller.

La segunda fue entre 2005 y 2009, con Merkel como canciller y con Frank-Walther Steinmeier como ministro de Exteriores y también como vicecanciller en la parte final de la legislatura. La clara derrota electoral al final de esa última gran coalición fue uno de los factores que hizo que al comienzo dentro de la cúpula del SPD hubiera muchas dudas a la hora de iniciar negociaciones para una reedición de esa alianza.