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Un suicida mata a treinta fieles chiíes en Karachi

Cruento atentado al final de la procesión de la Ashura en la gran urbe de Pakistán

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Un atentado suicida contra una procesión musulmana chií en la ciudad paquistaní de Karachi provocó ayer la muerte de por lo menos 30 personas y heridas a más de 70, en el último de una serie de ataques que han matado a centenares de personas en el país.

El atentado, el tercero en la mayor ciudad de Pakistán en el mismo número de días, pone de relieve los retos de seguridad que afronta el país, que lucha contra milicianos vinculados a Al Qaeda y es presionado por Washington para que contribuya a estabilizar el vecino Afganistán, donde la insurgencia talibán aumenta.

La bomba explotó al finalizar una procesión por el Ashura, la fecha más sagrada del calendario chií, pese a la presencia de miles de fuerzas policiales en máxima alerta.

Las imágenes de televisión mostraron una gran nube de humo sobre el lugar del incidente y algunos reporteros indicaron que unos creyentes enfurecidos atacaron a periodistas y policías e incendiaron tiendas y vehículos.

El jefe de la policía de Karachi, Wasim Ahmed, dijo que se había hallado la cabeza del suicida.

El Ashura es la décima jornada de un periodo de luto de 40 días durante el primer mes del calendario islámico, Muhárram, que conmemora la muerte del Imam Husein, nieto del profeta Mahoma, que murió en una batalla en el año 680 después de Cristo en la ciudad iraquí de Kerbala. Las procesiones de la minoría chií a menudo son atacadas por extremistas de la mayoría suní.

El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, ha prometido poner fin al derramamiento de sangre, pero los extremistas han atacado con bombas varias ciudades desde que el Ejército lanzó una ofensiva en su bastión de Waziristán del Sur en octubre.