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Los talibanes celebran el 11-S con un atentado contra una base de la OTAN

Un camión bomba mata a ocho civiles afganos y hiere a 77 militares estadounidenses

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La insurgencia afgana es muy de rememorar aniversarios a golpe de atentado; hace unas semanas celebraban, por todo lo alto, la independencia de Afganistán sembrando Kabul de cadáveres tras atentar contra el British Council; ayer, 11-S, no quisieron ser menos. Mientras la capital afgana se blindaba ante un posible atentado a gran escala y la comunidad extranjera destinada en Kabul no acudía a trabajar para minimizar posibles riesgos, los talibanes golpeaban de manera espectacular contra una base de EEUU en la provincia de Wardak, a las puertas de Kabul, que se ha convertido en uno de los puntos más calientes de la guerra.

Dos suicidas al volante de un camión repleto de explosivos se inmolaban a primera hora de la mañana en la puerta de acceso de la base en el volátil distrito de Sayed Adab. La explosión fue de tal magnitud que destrozó todos los edificios en un radio de 300 metros e incluso alcanzó el globo aerostático con cámaras de última generación que sirve para vigilar la región.

'Fue una explosión muy fuerte que destruyó todo lo que había cerca. Los edificios que están dentro de la base han quedado destrozados incluyendo la comisaría que se encuentra dentro del complejo', afirmó a AFP Zmaray, el jefe de Policía del distrito de Sayed Abad.

La deflagración dejó ocho fallecidos y cerca de 90 heridos, en su mayoría soldados de Estados Unidos (77 en total) que se encontraban en el interior de la base avanzada. Entre los muertos se encontraba una niña de 8 años que fue alcanzada por una esquirla de metal a más de medio kilómetro de distancia.

Los talibanes, a través de su portavoz, Zabihullah Muja-hid, han reivindicado el atentado. 'Cada año, el 11 de septiembre recuerda a los afganos un evento en el que Afganistán no jugó ningún papel. El colonialismo norteamericano ha derramado la sangre de decenas de miles de afganos miserables e inocentes', afirma el comunicado donde arenga al pueblo afgano a luchar contra los norteamericanos y 'mandarlos al basurero de la historia como ya lo hicimos con otros imperios invasores en el pasado'.

'Estamos aquí porque no queremos que ocurra otro 11-S organizado desde Afganistán. Se ha hecho mucho, pero aún quedan muchos retos', afirmó, por su parte, Ryan Crocker, embajador de EEUU en Kabul. El diplomático ha reconocido que muchos norteamericanos están cansados de la guerra que dura ya diez años, 'pero las tropas deben permanecer en el país. La transición no significa la retirada', puntualizó.