Publicado: 12.06.2014 09:20 |Actualizado: 12.06.2014 09:20

El Tea Party pone contra las cuerdas al Partido Republicano

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La inesperada derrota en primarias del líder de la mayoría republicana de la Cámara Baja de EEUU, Eric Cantor, ha estremecido tanto a Washington como a las entrañas del Partido Republicano, al punto de que ayer se confirmó su dimisión al frente de los conservadores en el hemiciclo.

Las encuestas y los expertos preveían una victoria fácil para el legislador, símbolo del establishment republicano, que se enfrentaba en las primarias de Virginia a Dave Brat, un profesor de económicas casi desconocido y ligado al ultraconservador Tea Party, que apenas había logrado unos 200.000 dólares de recaudación para su campaña frente a los más de seis millones que reunió Cantor.

"De manera efectiva el 31 de julio dejaré de ser el líder de la mayoría de la Cámara", dijo en rueda de prensa el legislador, para cuya sustitución los republicanos celebrarán elecciones el 19 de junio. Cantor explicó que finalizará su mandato en noviembre como representante en el Congreso, pero se aparta del liderazgo republicano en la Cámara Baja tras no haber logrado que su nombre entrara en las listas de los comicios legislativos. Asimismo, anunció su respaldo al actual número tres del liderazgo, Kevin McCarthy, como su sucesor al frente de los conservadores en la Cámara de Representantes y llamó a las urnas a su electorado alegando que las diferencias internas de su partido no son mayores que las que tienen con los demócratas.

Ante el desconcierto por lo ocurrido, sin precedentes desde que se creara el cargo del líder de la mayoría a finales del siglo XIX, muchos medios estadounidenses trataron de establecer las causas del castigo infligido a Cantor por los votantes y muchos apuntaron a su postura sobre la reforma migratoria. Cantor ha mostrado una actitud cambiante respecto a esta materia, diciendo estar a favor de aprobar una reforma, pero obstaculizando el voto de un texto legislativo al respecto en la cámara baja, donde está estancado desde que lo aprobara el Senado hace un año.

Pero cada vez son más las voces que discrepan con esta teoría, ya que numerosas encuestas han reiterado en los últimos meses que la mayoría de los votantes republicanos apoya una reforma migratoria, como demostró la victoria del senador republicano Lindsey Graham, abierto defensor de la ley, en las primarias de este martes en Carolina del Sur, uno de los estados más conservadores.

Tim Kaine, exgobernador, actual senador por Virginia y gran conocedor de los votantes de su estado, aseguró que la derrota de Cantor "no tiene nada que ver virtualmente con la reforma migratoria sino con las necesidades de la gente de su distrito". Según el senador demócrata, los ciudadanos de Virginia castigaron la falta de contacto de Cantor con su electorado y por anteponer su perfil de liderazgo en Washington a sus obligaciones como representante, aunque parece evidente que el asunto migratorio influyó más en su campaña que en otras primarias en el país.

Independientemente de un motivo concreto de este duro golpe a Cantor, lo cierto es que no se puede extrapolar la victoria de los ultraconservadores frente al ala moderada que representa el legislador, ya que en la mayoría de primarias que se han celebrado en las últimas semanas el Tea Party no ha salido vencedor. Aún así, la renuncia de Cantor al liderazgo de la cámara baja obliga a repensar su estrategia al corazón del partido, quien deberá encontrar un sustituto tras el verano, cuando se hará efectiva la dimisión.

El todavía líder pertenece al aparato republicano desde el comienzo de su carrera política, pero coqueteó con los ultraconservadores en 2010, cuando se posicionó como contrapeso conservador al presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner. De hecho, es un secreto a voces en los pasillos del Congreso que Cantor quería hacerse precisamente con el puesto de Boehner, el único por encima de él entre los congresistas, y postularse como su contrincante tras las elecciones de noviembre.

Esta rivalidad interna ha llevado al propio presidente de la Cámara de Representantes a ser más cauteloso en sus decisiones, pero la salida del tablero de Cantor le garantiza casi con toda seguridad su permanencia y puede ser el preludio de un cambio de estrategia política. Las próximas elecciones legislativas, a mitad de mandato, tendrán lugar el próximo noviembre y renovarán por completo los 435 miembros de la Cámara de Representantes y dos tercios del Senado. Los republicanos aspiran a hacerse con la cámara alta y así con el control total del Congreso, el más polarizado en décadas.