Publicado: 19.10.2014 00:01 |Actualizado: 19.10.2014 00:01

El tráfico de cubanos a los EEUU

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La emigrada cubana Mercedes Morera Roche se declaró culpable en los EEUU de dirigir una banda de tráfico ilegal de emigrantes entre los años 2004 al 2011. Ella se benefició con una parte de los 6.600 millones de dólares que mueven estos delincuentes en el mundo. Mercedes manejaba el paso por Centroamérica y México de los emigrantes, la mayoría cubanos provenientes de Ecuador, el único país que no les solicita visa. Ella les daba las instrucciones, los documentos de identidad falsos, casas de seguridad y transporte. Sin embargo, a pesar de las garantías que recibían de la traficante, la ruta Ecuador-EEUU está llena de peligros.

En El Salvador la Mara Salvatrucha se dedica a capturar emigrantes ilegales de cualquier nacionalidad. Se habla de que realizaron ya más de 22.000 secuestros. Los emigrantes cubanos han vivido situaciones muy difíciles también a su paso por México. En 2008, bandas armadas asaltaron un bus del Centro de detención de Chiapas y se llevaron con ellos a los 33 emigrantes ilegales cubanos que transportaban. En 2010, las autoridades mexicanas rescataron a 6 inmigrantes ilegales cubanos, que estaban en calidad de rehenes de las bandas, en Cancún. En la misma ciudad, el año anterior otros 14 habían sido maltratados y golpeados en una casa abandonada.

El número de cubanos que utilizan la vía terrestre creció tras la aprobación en Washington de la política de Pies secos-pies mojados, que implica la devolución a Cuba de todos los balseros capturados en alta mar por el Guardacostas de los EEUU. Durante la última década casi el 90% viajó por tierra. El pasado año unos 22.000 entraron a EEUU por los puestos fronterizos de México y Canadá, donde se acogen a la Ley de Ajuste, que desde 1966 garantiza residencia a todo cubano que pise suelo estadounidense. El viaje cuesta 10.000 dólares por persona y el grueso del tráfico es financiado por los cubano americanos.

Las cifras migratorias de Cuba son las más publicitadas pero no son los únicos que emprenden el viaje ilegal a EEUU. Los mexicanos lo hacen por su frontera en un número mucho mayor mientras los dominicanos se lanzan al mar en sus yolas, sin que a nadie le interese cuántos de estos botecitos se hunden cada año. En el 2011 el número de personas nacidas en Cuba y residentes en los EEUU llegaba a la cifra de 1.090.563, mientras los mexicanos eran 11.691.632 y los salvadoreños -nación con la mitad de la población de la isla- alcanzaban la cifra de 1.245.458 emigrados.

Los medios de prensa anticastrista de Miami hablan de 2 millones de emigrados, pero en realidad lo que hacen es inflar la cifra sumando a todos los residentes de "origen cubano", incluyendo así a los hijos y nietos, todos nacidos en los EEUU. Siempre se ha politizado a los emigrantes cubanos, presentándolos como perseguidos que huyen del comunismo y otorgándoles estatus de refugiados en los EEUU. Esto a pesar de que 500.000 de estos supuestos "exiliados" visitan Cuba cada año sin que nada les ocurra.


 

Washington trata la migración con un doble rasero. Trabaja en políticas de contención con otros países, colaboró con el Gobierno dominicano para crear una campaña en los medios con entrevistas grabadas de personas que perdieron a sus familiares en el mar. También lo hizo en México con la edición de un CD para las emisoras de radio locales de todo el país titulado Migracorridos. Las canciones narran los peligros y riesgos que encuentran los inmigrantes ilegales mexicanos en su viaje a Estados Unidos.

En el caso de Cuba, por el contrario, mantiene una Ley de Ajuste que tienta a los cubanos a dar el salto tras el "sueño americano". Los mayores beneficios de esta legislación son para aquellos que no cuentan con visado americano, es decir los que llegan ilegalmente a las fronteras de los EEUU. La apertura de Cuba permite ahora a los ciudadanos viajar libremente, multiplicando sus posibilidades de emigrar, pero los únicos países que les abren las puertas de par en par son Ecuador y los EEUU, convirtiéndose el primero en trampolín para llegar al segundo. Así, no resulta extraño que crezca el número de los que pagan a traficantes como Mercedes Morera con la esperanza de vivir en un país desarrollado.