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Victoria a medias para el exgeneral Pérez Molina

Aunque los sondeos le daban vencedor, habrá segunda vuelta en Guatemala

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En un país donde los gobiernos militares se han sucedido durante casi tres décadas, el exgeneral Otto Pérez Molina no logró obtener el domingo el apoyo del 50% más uno de los votantes necesarios para proclamarse presidente. Aunque las encuestas le daban una aplastante victoria en Guatemala con su promesa de 'mano dura' contra el narcotráfico y la violencia, el candidato del Partido Patriota (PP) tendrá que superar una segunda ronda electoral.

A las 12 de la mañana de ayer, un día después de los comicios, el Tribunal Supremo Electoral del país (TSE) ofreció los primeros resultados oficiales, aunque varias horas antes los diarios del país ya anunciaban que habría una segunda ronda electoral.

La coalición de izquierda Frente Amplio sólo obtiene cuatro escaños

Sin embargo, no hay sorpresas. Pérez Molina obtuvo un 35,9% de los votos, seguido por el populista Manuel Baldizón, del partido Libertad Democrática Renovada (Líder), quien logró un 23,5% un 6% más de lo que indicaban las últimas encuestas. Ambos candidatos volverán a enfrentarse en las urnas en menos de dos meses.

El tercer político más votado fue Eduardo Suger, del partido Compromiso, Renovación y Orden (CREO) con un 16% de los sufragios, tal y como indicaban las previsiones.

Luis Fernando Marck, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad San Carlos de Guatemala, descarta que haya cambios en esta segunda vuelta electoral. 'Siempre que se han celebrado, ha ganado el candidato más votado. La única ocasión en la que esto no fue así ocurrió en 1990 y la diferencia de apoyos entre los aspirantes era mucho menor que ahora', explica Marck.

Los votos en blanco y nulos son la cuarta fuerza' del país, tras crecer hasta el 12,4%

Asimismo, aunque es demasiado pronto para hablar de pactos entre partidos, Marck asegura que el partido CREO está ya acercando posturas con la tercera fuerza, Líder, para que anime a sus votantes a apoyar a Baldizón. 'Pero esto no siempre funciona; el guatemalteco es muy fiel a un partido y no suele hacer caso', añade.

Tampoco ha habido sorpresas para la izquierda. Rigoberta Menchú, de la coalición Frente Amplio, sólo consiguió un 3,2% de los votos, por lo que no contará con más de 4 escaños en el Congreso.

La jornada del domingo se desarrolló sin demasiados incidentes y con una afluencia mucho mayor que en ocasiones anteriores. 'Creo que han sido las elecciones con mayor afluencia de votantes de la historia de Guatemala', estima el catedrático. Y es que la abstención no ha superado el 35%, cuando en ocasiones anteriores llegaba casi al 50%.

El dato interesante del día fue el aumento de los votos blancos y nulos. A pesar de la campaña mediática para animar a los ciudadanos a no emitir votos de protesta alegando que favorecen a los partidos más grandes, ya que aumentan el espectro de personas que votan esas dos opciones han subido en al menos tres puntos, constituyéndose en la cuarta fuerza en el país con un 12,4%.

Según el catedrático de Ciencias Políticas, 'aún no hay estudios profundos, pero esto podría haberse producido desde los sectores universitarios y más jóvenes' como una forma de rechazo al sistema electoral del país.

Marck asegura que estas han sido una de las elecciones donde los candidatos 'han sido más irresponsables que nunca'. Las propuestas descabelladas de los candidatos, el gasto en publicidad muy por encima de lo establecido por la ley y que pasasen por alto problemas tan graves en Guatemala como el hambre o la sanidad son algunas de las razones por las que la juventud del país podría 'tratar de decir algo a través de su voto'.

Por otra parte, lo más criticado de los últimos comicios ha sido la lentitud del TSE en ofrecer recuentos de votos. El primer resultado se retrasó una hora y media, cuando tan sólo se había escrutado el 2% de los votos.

'El problema ha sido logístico', asegura Luis Fernado Marck. El TSE incorporó en estas elecciones un nuevo software que, se suponía, facilitaría la divulgación el escrutinio, pero que finalmente ha generado más problemas de los esperados.