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Xulio Ríos: "China y EEUU negociarán para evitar una guerra comercial"

El director del Observatorio de la Política China, que acaba de publicar 'China moderna', analiza en esta entrevista el nuevo panorama tras la llegada de Trump a la Casa Blanca.

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Xulio Ríos en una imagen de archivo. - MIGUEL MUÑIZ

MADRID.- Xulio Ríos (Moaña, Pontevedra, 1958) es uno de los mayores expertos de España sobre China. El ensayista gallego es autor de una amplia obra centrada en política internacional y, sobre todo, en el gigante asiático. 

Licenciado en derecho, es director del Instituto Gallego de Análisis y Documentación Internacional (IGADI) y del Observatorio de la Política China. Colabora con diversos medios, entre ellos Público y acaba de publicar China moderna (Tibidabo Ediciones).

En esta entrevista, Ríos analiza el presente y futuro de China, la segunda potencia económica del mundo, y las relaciones entre Pekín y Washington tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

¿La llegada de Trump a la Casa Blanca cómo puede afectar a las relaciones entre EEUU y China?

"Con Trump es posible que algunos asuntos pierdan peso en la agenda bilateral (derechos humanos, democracia, etc.)"

Cuando se produce un cambio en la Casa Blanca forma parte de la “costumbre” cierto periodo de tensión en las relaciones bilaterales, más con los demócratas que con los republicanos. Quizá la de Trump acabe siendo la mayor excepción aunque habrá que diferenciar planos. Es posible que algunos asuntos pierdan peso en la agenda bilateral (derechos humanos, democracia, etc.), mientras que las disputas comerciales pueden aumentar. En el orden estratégico, China, a la vista de anuncios como la retirada del TPP, lo valora más como una oportunidad que como desafío aunque otros signos pudieran indicar lo contrario.

¿La llamada a la primera ministra de Taiwán fue una temeridad inconsciente o un acto deliberado?

Inexperiencia se decía al principio pero con el paso del tiempo está claro que no. Trump fue bien informado de la importancia crucial del asunto de Taiwán en la política china y espera poder hacer uso de él para obtener contrapartidas en otros ámbitos. Por eso atendió la llamada de Taipéi. Es un juego peligroso.

Si los vínculos entre China y EEUU siguen viéndose afectados, ¿hasta dónde podría llegar el conflicto?

"En lo estratégico, puede haber palabras mayores si EEUU pretende utilizar los conflictos territoriales como parte de una estrategia de contención"

Creo que China y EEUU negociarán para evitar una guerra comercial. En Pekín se apuesta por ello, sin duda. Existe una amplia interdependencia. China es el socio comercial más grande de EEUU y el tercer mercado de exportación después de Canadá y México. Las inversiones chinas triplicaron en 2016 las cifras de 2015, llegando a los 45.000 millones de dólares. Por no hablar de la cartera de bonos del Tesoro, aunque lleva descendiendo varios meses pasándole Japón por delante. Hay un vuelo entre China y EEUU cada 15 minutos. En lo estratégico, puede haber palabras mayores si EEUU pretende utilizar los conflictos territoriales como parte de una estrategia de contención. China lleva años preparándose para el conflicto si bien tratarán de evitarlo. Aun así, no es descabellado pensar que el siglo de China se inicie con un golpe de efecto o crisis en el Mar de China oriental o meridional o en el estrecho de Taiwán.

¿Las autoridades chinas hubieran preferido la victoria de Clinton en las elecciones?

No lo creo; tampoco era santa de su devoción ni mucho menos. Su beligerancia era conocida, tanto en lo ideológico como en lo estratégico. Desde la propuesta del G-2 al Pivot to Asia que ella promovió, China le confería un desmedido afán de contención. Eso a pesar de que logró establecer con la Administración Obama una tupida red de diálogos bilaterales que amortiguaban cualquier pretendido choque. Nadie sabe ahora qué pasará con todo eso.

¿Hasta qué punto es importante la disputa por la soberanía del mar de China Meridional? ¿Es posible una solución?

China define esto como parte de sus “intereses centrales”, por lo tanto con poco margen para la negociación. El cambio en Filipinas le ha venido de perlas. Ahora intenta llegar a un acuerdo con Vietnam que desactive la confrontación. Su esperanza es desarmar esa hostilidad, lo cual privaría de soporte efectivo los intentos de Japón y EEUU de establecer un frente anti-chino en la región con posibilidades de salir adelante. Pero Pekín no lo tiene fácil. Sus ambiciones son juzgadas como excesivas. Si el TPP se diluye y los compromisos de defensa de EEUU con algunos países de la zona se replantean, esto puede serle de gran ayuda. Con Japón, por el contrario, las relaciones podrían empeorar.

¿El conflicto puede afectar a otras partes del planeta, como Occidente?

La pugna estratégica es global. Con diferentes intensidades ya está presente en las diversas regiones del planeta, hablemos de África o de América Latina, etc. Desde la revitalización de la Ruta de la Seda, con su versión continental y marítima, a la Organización de Cooperación de Shanghái, los BRICS, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras, etc., hay una estrategia en marcha que incrementa su poder y su influencia, reduciendo la capacidad de Occidente y cuestionando cada vez más su hegemonía. La punta de lanza de esta política es la economía pero sus impactos serán de toda naturaleza y podrán alcanzar más pronto que tarde al epicentro del poder global. Hacerle un hueco a China en el mundo no es fácil. Si no se gestiona bien, los conflictos pueden estallar.

¿China es socialista o capitalista?

"Para entender la realidad de este país es importante desechar la categorización simplista. Donde nosotros vemos contradicción ellos ven complementariedad"

Hablaría de un híbrido sistémico. En China hay mercado pero también planificación, hay empresas privadas pero también empresas estatales y en sectores estratégicos siguen desempeñando un papel clave… Esto forma parte de la identidad de un sistema en permanente evolución. El PCCh, haciendo gala de un eclecticismo ideológico sorprendente (maoísmo, liberalismo, confucianismo, etc.), controla las riendas del poder en todas sus manifestaciones, desde la economía a la sociedad. Me gusta hablar de la primera dinastía orgánica de la historia china para caracterizar esa ósmosis entre el pasado y el presente. Para entender la realidad de este país es importante desechar la categorización simplista. Donde nosotros vemos contradicción ellos ven complementariedad.

¿Podrá Pekín aumentar su presencia en el panorama internacional sin perder la esencia de sus valores históricos?

Su ascenso económico y poder global discurre en paralelo a un resurgir civilizatorio y cultural. El progreso con identidad es la clave pues le blinda al tiempo que permite cierta adaptación. El gran cambio que en tal sentido supone la revolución y la reforma es la apertura al exterior. Durante siglos, China vivió aislada y ello determinó su expulsión hacia la periferia. Hoy no puede dar marcha atrás. Su futuro está ligado al mundo. En términos históricos, la esencia de su proceso es el cierre del periodo de decadencia iniciado hace doscientos años con las guerras del Opio. Es el regreso de la grandeza perdida, la vuelta al centro del sistema internacional.

¿Se prevén cambios a corto plazo en la estrategia internacional de China?

"A China aun le queda una dura tarea por delante. La segunda potencia económica del mundo figura en la posición 90 en IDH"

Creo que los grandes ejes de su estrategia exterior están trazados. Será cada vez más incisiva, sin duda, en todos ellos. La economía seguirá desempeñando el papel clave pero los aspectos políticos y de seguridad y defensa ganarán cada vez más relevancia.

Derechos humanos, medio ambiente, corrupción... ¿cuál es la principal asignatura pendiente del país en clave interna?

A China aun le queda una dura tarea por delante. La segunda potencia económica del mundo figura en la posición 90 en términos de IDH (índice de desarrollo humano). Un refrán chino dice que cuando uno ha recorrido 90 pasos de un camino de 100 le falta la mitad del camino. Todas esas asignaturas son importantes. La corrupción y el medio ambiente se están encarando con bastante decisión. La cuestión clave a futuro residirá en la capacidad de conciliar ese progreso que ha generado el desarrollo de las últimas décadas con mayores dosis de democracia que aseguren la estabilidad.