Publicado: 14.01.2014 12:29 |Actualizado: 14.01.2014 12:29

El PSOE necesita #PrimariasAbiertas

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Lorena Calderón
Periodista

Hace unos días el CIS publicaba un avance de resultados correspondiente al mes de diciembre. Esta vez, el protagonista de los titulares de los medios de comunicación no era el paro (aunque este siga siendo el problema que más preocupa a la ciudadanía) sino la corrupción. Lo cual no resultaría llamativo (si tenemos en cuenta el protagonismo que ocupa en la agenda mediática) salvo por el significativo hecho de que también se apodera de la agenda ciudadana. ¡Sí, la corrupción también es el segundo problema que más afecta directamente a la ciudadanía! Por ello, a nadie le debe resultar sorprendente que en las encuestas sobre estimación de voto la participación decaiga a pasos agigantados. Está claro que la corrupción se halla en las esferas de poder, y que el poder se identifica con la "clase política", quienes no sólo legislan leyes en el Parlamento, sino que también controlan el consejo de administración de la televisión pública (cuarto poder), los de las cajas de ahorro (acuérdense del escándalo de Caja Madrid y los "supuestos" correos entre altos cargos políticos), así como designan a los componentes del Poder Judicial (ese órgano independiente).

Con ello, ¿a dónde quiero llegar? Muy simple (siempre y cuando se tenga voluntad de llevarlo a cabo): la corrupción se puede paliar con un sistema democrático de partidos que haga justicia al artículo 1.2 de la Constitución Española, el cual afirma que "la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado". No tiene sentido que quienes ostentan el poder político sean representantes por "cuotas de poder" y no por los ciudadanos, quienes sólo cuentan cada cuatro año para votar nombres ya designados por estas "cuotas". Por lo que no es de extrañar que, cuando se produce un caso de corrupción, algunos no se atrevan a denunciarlo, ya que a quienes deben rendir cuentas son a sus "superiores", y en ningún caso a los ciudadanos.

Desde el año 2011 (año electoral en el que los socialistas debían elegir candidato a la presidencia tras la retirada de Zapatero), nos hemos ido acostumbrando a la palabra ‘primarias'. Aún recuerdo las portadas de prensa en el que se recogían la "no concurrencia" a este proceso por parte de Carme Chacón, para no hacer daño al partido, y cómo Felipe González, en páginas interiores, se vanagloriaba de que el candidato debía salir de la ejecutiva federal del PSOE. Dos años después la palabra ‘primarias' sigue viva y, visto lo visto con los bochornosos casos de corrupción, más necesaria que nunca.


Las primarias, (que permiten a los ciudadanos elegir a sus lideres políticos como candidatos) no sólo se deben poner en valor por ser un proceso democrático, que acerca a la población a los partidos políticos (que, dicho sea de paso, junto con la corrupción es considerado un problema más), ni tampoco sólo como un proceso que contribuye a combatir la corrupción, sino que debe considerarse como uno de los instrumentos más eficaces para recuperar la credibilidad y generar ilusión.

El próximo sábado 18 de enero, el PSOE aprobará el reglamento de sus primarias, si bien (y por filtraciones en prensa) ya conocemos cómo serán. Sabemos que será a una sola vuelta, que el máximo de avales es del 10%, que aunque participen los ciudadanos el censo estará cerrado con antelación, y que habrá un órgano de control designado por el equipo de Pérez Rubalcaba. Sabemos que quien salga de ese proceso podrá hacerlo sin contar con el apoyo de más de la mitad de los votantes (ya que es a una sola vuelta) y que, debido al censo cerrado, la participación estará restringida. ¿No se trataba de abrir el partido a la ciudadanía? ¿No se trataba de recuperar la credibilidad? ¿No se trataba de renovar el PSOE? Quizás quienes consideran que el "PSOE ha vuelto" piensan que el rumbo del PSOE están en sus manos, y por eso minusvaloran el proceso de primarias, y la opinión de sus militantes y simpatizantes, ¡está claro que se equivocan! Ello no debe suponer una razón más de apatía, sino más bien un argumento más para defender #PrimariasAbiertas.