Publicado: 15.10.2015 16:00 |Actualizado: 15.10.2015 18:35

Alonso se coloca en Euskadi a dos meses de un 20-D muy crítico para
el PP

El ministro de Sanidad gana el pulso a Cospedal tras la dimisión ayer de su elegida en 2013, Arantza Quiroga. El exalcalde de Vitoria comenzará a preparar su campaña para ser lehendakari en 2016 si el PP pierde las generales.

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En la imagen, de izq. a dcha: el vicesecretario de Sectorial del PP, Javier Maroto; el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso; los presidentes del PP de Bizkaia, Antonio Damborenea, y de Gipuzkoa, Borja Sémper, y el secretario general del PP vasco, Javier de

En la imagen, de izq. a dcha: el vicesecretario de Sectorial del PP, Javier Maroto; el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso; los presidentes del PP de Bizkaia, Antonio Damborenea, y de Gipuzkoa, Borja Sémper, y el secretario general del PP vasco, Javier de Andrés, tras anunciarse la candidatura de Alonso para presidir el PP vasco. EFE/David Aguilar

MADRID.- "Una jugada redonda". Así define un miembro del PP la postulación de Alfonso Alonso para presidir el PP vasco tras dimitir Arantza Quiroga de esa responsabilidad hace apenas 24 horas. El nombre del ministro de Sanidad será ratificado con práctica seguridad en una Junta Extraordinaria del PP de Euskadi mañana, según ha informado el PP vasco, el mismo sistema con el que se designó a Arantza Quiroga en 2013 para sustituir a Antonio Basagoiti.

La sustancial diferencia es que en 2013, el nombramiento venía directamente del horno de la madrileña calle Génova, sede nacional del PP, lo cual trajo muchas tensiones internas y ataques al liderazgo de Quiroga, que nunca quedó legitimada de facto al ser una apuesta personal de Dolores de Cospedal. Borja Semper, el presidente del PP de Gipuzkoa, de hecho, pedía ayer que no hubiera tutelaje desde Madrid para la elección del sustituto de la expresidenta del Parlamento de Vitoria.



Hoy, sin embargo, la postulación de Alonso como candidato único a sustituir a Quiroga se ha vestido de otra cosa, explican en el PP. Una operación que suma poder territorial con huida del batacazo que amenaza a Mariano Rajoy para las elecciones generales del 20 de diciembre. El ministro de Sanidad se asegura así con total legitimidad (es presidente del PP de Araba, el más poderoso de entre los conservadores vascos) un territorio de cara al 20-D y no depende de los resultados del PP para continuar en la primera línea política.

La vicepresidenta, otra vez

Alonso está considerado uno de los dirigentes con más futuro del PP por su talante abierto y conciliador, aunque su detractores internos (que los tiene) subrayan más su cercanía a la vicepresidenta para tener acceso directo a Rajoy y a herramientas "de mayor proyección". Partidarios y detractores, sin embargo, le reconocen el valor de emprender una operación de "reconstrucción" (sic) del PP vasco en su peor momento y en el, "probablemente", más complejo de todo el partido.

El quasi presidente del PP vasco empezará enseguida a preparar la campaña para las generales tras el desastre de las municipales del 24 de mayo, donde el partido se dejó cerca de la mitad de sus votos, logrando un marginal resultado de 102.000 votos en toda la comunidad. Además, en el PP vasco hay unanimidad aparente sobre que, más allá de que el designado sea Alonso, quien saliera elegido/a presidente del PP vasco después de esta última y convulsionante crisis debe ser el candidato de los conservadores a la Lehendakaritza, sede del Gobierno vasco.

Sobre qué pasaría si el PP gana las elecciones generales en diciembre y Alonso se convierte automáticamente en un 'ministrable' de los más obvios, no hay respuesta. De momento. "Bastante tenemos ya", admiten los conservadores de Euskadi.