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Álvarez-Cascos defiende que se fue de cacería en plena crisis del 'Prestige' porque no era útil

El exministro declara como testigo en el juicio por la catástrofe del petrolero. Califica la gestión del siniestro como "la mejor" y los daños de "inevitables"

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'Si mi presencia hubiera sido útil, habría estado allí'. Es la respuesta del exministro de Fomento Francisco Álvarez-Cascos cuando el abogado de 'Nunca Mais' le ha preguntado si no veía 'frívolo' haberse marchado de cacería en plena crisis del hundimiento del 'Prestige'.

'Si un ministro no tenía que adoptar decisiones técnicas, no tenía ningún sentido que le consultasen decisiones técnicas', ha sentenciado en el juicio que se celebra por la catástrofe medioambiental causada por el petrolero en 2002 y en el que Álvarez-Cascos ha declarado como testigo.

Además, ha calificado la gestión del vertido como 'la más correcta' y ha tildado de 'inevitables' los daños causados en el medio ambiente, pese a que la del 'Prestige' está considerada la mayor catástrofe medioambiental de la historia de España. Mientras, ha eludido cualquier responsabilidad en la cadena de actuaciones, como el alejamiento del buque.

Según ha defendido, cualquier otra decisión que no hubiese sido la de alejar el barco habría tenido consecuencias 'más graves'. El vertido, más de 66.000 toneladas de fuel pesado altamente contaminante, anego el litoral gallego, afectó a toda la costa del Cantábrico y llegó hasta Francia.

Sobre la toma de decisiones, ha dicho que estaba 'perfectamente jerarquizada' en el Plan Nacional de Contingencias por Contaminación Marina Accidental de 2001, según el cual la última responsabilidad recaía en el entonces director general de la Marina Mercante, José Luis López Sors, único responsable de la Administración que se sienta en el banquillo de los acusados.