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El caso Fabra en once canciones

El empresario que destapó los posibles delitos editó un CD en 2005 musicando las entretelas de su relación con Carlos Fabra. La justicia acabó condenándole por su contenido

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Rondaban ya las cuatro horas continuadas de interrogatorios a los acusados en el juicio del caso Fabra, cuando, quizás hastiado por la enésima pregunta relativa a la autorización de un producto fitosanitario o cómo fue exactamente la mecánica mediante la cuál presuntamente sobornó a Carlos Fabra, el empresario Vicente Vilar dio un giro a su declaración. 'Pero si todo esto es una ensalada familiar. Fue porque me traje a una brasileña tremenda, la lleve a una cena, la metí en mi cama y nos pilló mi mujer', exclamó hacia el tribunal mientras en su rostro se dibujaba media sonrisa.

Su arrebato pudo pillar a muchos por sorpresa, pero seguro que no descolocó a ninguna persona de las que en su día (o a posteriori) accedió a escuchar la curiosa versión de la intrahistoria del caso Fabra que Vilar -el empresario cuyas denuncias destaparon el caso- quiso dejar para la posteridad. ¿Cómo? Musicándola.

 'Ni Camps, ni Zaplana, ni Aznar, ni Rajoy; la Banda del Tuerto manda en Castellón', decía el estribillo que la primera canción

'No voy a parar en mi apuesta para que salga a la luz todo lo que ha pasado y contarlo con música es una buena fórmula; le gustará a la gente', declaraba Vilar al diario Levante-EMV en noviembre de 2005, al tiempo que anunciaba que el disco llevaría por título La banda del tuerto http://hebdomario.typepad.com/confidencial_7d/labandadeltuerto/ y editaría del mismo 10.000 copias que regalaría gratuitamente.

 

'Ni Camps, ni Zaplana, ni Aznar, ni Rajoy; la Banda del Tuerto manda en Castellón', decía el estribillo que la primera canción que además bautizaba al álbum, pero había para todos en las diez pistas que lo completaban. Benvenuto Don Carlone, retratando la visita de Fabra al pueblo de Vilar para asistir una procesión; Montserrat, dedicada a su exmujer; o Fabrichor y Los perros de Don Fabricio, cantando como, a su parecer, operaba el alter ego musical de Fabra con él y otros empresarios en la provincia; son solo unos ejemplos. Hasta su amante brasileña (en Canción para Carla) o el actual abogado de Montserrat Vives, Wenley Palacios (con Ven a mi despacho), tenían sus propios temas.

Un disco condenado

'No es una cosa chabacana,  creo que soy buen compositor y nunca hay que perder el sentido del humor', señaló Vilar 'No es una cosa chabacana, como compositor creo que soy bueno y nunca hay que perder el sentido del humor', señaló Vilar, compositor de la letra y la música  (aunque no intérprete) de todas las canciones, cuando anunció el lanzamiento de La banda del tuerto, cuya portada ilustraba una caricatura del presidente de la Diputación de Castellón y otros protagonistas del que a la postre sería el caso Fabra. Sin embargo, la presunta calidad de la obra no le salvó de la querella de Carlos Fabra y de una posterior condena consistente en una indemnización de 30.000 euros (posteriormente rebajados a 6.000) por 'daños morales'. El barón del PP había reclamado en su denuncia inicial un millón de euros.

'El contenido excede a todas luces la crítica política', recogía la sentencia firme de la Audiencia de Castellón, sobre un CD ya maldito por la prohibición cautelar que se hizo de su difusión en cuanto Carlos Fabra interpuso su denuncia. Sin embargo, en la era de internet este obstáculo no hizo desaparecer la huella de la frustrada carrera musical de Vicente Vilar, y aún hoy, al cierre de este artículo, las once canciones que componían el CD de 'La Banda del Tuerto' siguen accesibles para su libre descarga en la misma web en la que se emplazaron el primer día.