Publicado: 22.05.2015 18:41 |Actualizado: 23.05.2015 09:24

Crecen casi un 30% los casos de violaciones por medio de la sumisión química

Las víctimas suelen ser  mujeres, de entre 15 y 19 años. Despiertan horas después de haber ingerido una bebida alcohólica con sospechas de haber mantenido relaciones sexuales no consentidas. Tardan unas 20 horas en denunciarlo y para entonces las pruebas se han diluido.

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sumisión química

La sumisión química consiste en introducir unos miligramos en una bebida para acabar con la voluntad de la víctima y violarla.

MADRID.- Casi un centenar de expertos sanitarios y forenses se han reunido en Madrid para alertar sobre el crecimiento de los casos de abusos sexuales a mujeres jóvenes por medio de la sumisión química. Esto es, por medio del suministro de drogas en la bebida alcohólica de acción rápida, con las que se anula la voluntad de la víctima antes de violarlas.

Los expertos no han aportado cuántos casos de sumisión química se producen al año, pero en las jornadas dijeron haber detectado un aumento de hasta un 20-30 por ciento de los casos de mujeres víctimas de la sumisión química.

Para hacerse una idea, sólo en la Comunidad de Madrid los especialistas estudiaron 306 casos sospechosos ocurridos entre los años 2010 a 2012 y se concluyó que en 107 de ellos las mujeres habrían sido víctimas de sumisión química.

En la jornada, han intercambiado experiencias sobre víctimas y protocolo de seguimiento para la obtención de pruebas. Al mismo tiempo han coincidido con un perfil de la víctima: suele ser una mujer joven, de entre 15 y 19 años, que ha consumido 1-2 bebidas alcohólicas, que pierde la conciencia y despierta varias horas después en un lugar desconocido con signos o sospechas de haber mantenido relaciones sexuales no consentidas.

La joven tarda alrededor de unas 20 horas en darse cuenta de lo ocurrido y acudir a la Policía o al centro hospitalario. Para entonces es difícil obtener pruebas, como el semen, por el tiempo transcurrido o porque ha podido lavarse.

En las jornadas celebradas en Madrid, se explicaron las sustancias que intervienen en la sumisión de manera más frecuente, como son el alcohol etílico, las benzodiacepinas y ciertas drogas de abuso.

Los efectos de estas drogas van desde la desinhibición a la sedación y a la amnesia, pudiendo provocar también alucinaciones, según datos aportados Begoña Bravo, la jefe del Servicio de Química del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF), organizador de las jornadas.



Luis Segura, médico forense de los Juzgados de Madrid, expuso que el 70% de los casos de sumisión química se produce en menores de 30 años y el grupo de mayor riesgo es el de mujeres entre 15-19 años.

Apenas se denuncia el 20% de los casos

Para Cesáreo Fernández Alonso, médico adjunto del Servicio de Urgencias del Hospital Clínico de Madrid, la complejidad de elaborar una estadística sobre este fenómeno radica, por un lado, en la dificultad para diagnosticar como sumisión química aquellos casos que llegan al hospital con indicadores de sospecha, la falta de colaboración de la víctima debido a los efectos del tóxico y el hecho de que apenas se denuncia el 20% de los casos.

Además, existe otro obstáculo en la investigación de estas prácticas: la tardanza en la denuncia. De hecho, la demora en acudir a un centro médico por parte de la víctima para que se practique la recogida de muestras biológicas, es inversamente proporcional a las posibilidades de detectar las sustancias implicadas en casos de sumisión química.

Los forenses cuentan con un protocolo de actuación común para la recogida de pruebas en la víctima desde el año 2012, pero no existe un procedimiento común en todas los servicios de urgencias de los hospitales de España.

Protocolo de actuación

En 2012 el INTCF presentó un protocolo de actuación con las instrucciones a seguir en los casos de delitos cometidos contra las personas sometidas a sustancias psicoactivas que manipulan su voluntad. Algunos centros como el Hospital Clínico de Madrid han diseñado el suyo propio, con el objetivo de que se mejore la colaboración y coordinación entre todas las instituciones implicadas: Policía, urgencias ginecológicas y pediátricas, médicos forenses y laboratorios especializados.

Delitos especialmente crueles

Estos delitos son especialmente crueles porque destrozan la vida de la mujer, quien además suele sentir culpabilidad o vergüenza y, encima, no puede demostrar que ha sido agredida y su entorno no se termina de creer que no se resistiera a la violación.
Se suelen dar casos irreversibles, donde la víctima ve cómo se absuelve a su agresor por falta de pruebas mientras ella cae en una espiral de depresión con autoagresiones para soportar el dolor interior.

Estas drogas son de fácil desaparición en el organismo y pueden provocar una amnesia que origina la incapacidad para recordar hechos nuevos sin que se vean afectados recuerdos antiguos.

La sumisión química se introdujo en el año 2010 en el Código Penal, dentro del apartado de abusos sexuales. Sin embargo, diversos especialistas critican que no se tipificara como agravante el uso de sedantes con fin sexual. Por lo tanto, estos casos no están incluidos entre las agresiones sexuales, como una violación, sino en el apartado de los abusos sexuales.

Esta situación de España contrasta con la demanda realizada por Naciones Unidas, que reclama a los Estados introducir en sus legislaciones "circunstancias agravantes en los casos en que se administren subrepticiamente sustancias psicoactivas para cometer una agresión sexual", como consta en su Resolución 53/7 de la Comisión de Estupefacientes.

En España, el artículo 181 del Código Penal contempla penas de uno a tres años para quien sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona. Este artículo considera abuso sexual la anulación de la voluntad de la víctima mediante el uso de fármacos, drogas o cualquier otra sustancia natural o química idónea a tal efecto.