Publicado: 22.11.2015 12:02 |Actualizado: 22.11.2015 23:13

Díaz Ferrán busca rebajar su pena de prisión por el saqueo de 4,4 millones a los clientes de Marsans 

El expresidente de la CEOE tratará de encontrar este lunes nuevo un acuerdo de conformidad con las acusaciones para atenuar así la pena de cárcel a la que podría ser condenado por haberse apropiado del dinero de más de 4.000 clientes. 

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Díaz Ferrán en una Audiencia Nacional.

Díaz Ferrán en una Audiencia Nacional.

MADRID.- El expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán tratará de encontrar este lunes nuevo un acuerdo de conformidad con las acusaciones para atenuar así la pena a la que podría ser condenado por haberse apropiado de 4,4 millones de euros de más de 4.000 clientes de Viajes Marsans.

Como ya hiciera el pasado verano en el juicio por el vaciamiento patrimonial del grupo turístico, por el que alcanzó un pacto y aceptó una condena de cinco años y medio de prisión frente a los 15 que reclamaba la Fiscalía, el que fuera máximo responsable de los empresarios ha apurado los últimos días para repetir un acuerdo.



Fuentes jurídicas aseguran que aún no está cerrado y habrá que esperar al inicio de la vista mañana para comprobar si todas las acusaciones y defensas están dispuestas a llegar a una conformidad como sucedió el pasado julio. En aquella ocasión, tanto él como el resto de acusados, entre ellos el liquidador Ángel De Cabo, reconocieron los hechos y colaboraron en hacer aflorar alrededor de 20 millones que hasta ese momento permanecían ocultos, logrando así suavizar considerablemente sus penas.

La Audiencia Nacional condenó a Díaz Ferrán a los cinco años y medio de cárcel que él mismo había aceptado por delitos de alzamiento de bienes

Finalmente, la Audiencia Nacional condenó a Díaz Ferrán a los cinco años y medio de cárcel que él mismo había aceptado por delitos de alzamiento de bienes, concurso fraudulento, blanqueo de capitales e integración en banda criminal. Ahora, intenta lo propio para que la Fiscalía, que pide 4 años de prisión, y las demás acusaciones rebajen sus peticiones por apoderarse de 4,4 millones de más de 4.000 clientes de Viajes Marsans, hechos de los que también está acusado el presunto testaferro Iván Losada, que se enfrenta a la misma pena.

"Lamentable vida"

No obstante, en su escrito de defensa Díaz Ferrán pidió ser absuelto dada su "lamentable vida" en los tres últimos años, que ha pasado en la prisión de Soto del Real, y alegaba que nunca ha sido imputado por "corrupción política". Se trata del tercer juicio que afronta en la Audiencia Nacional, que le condenó además a dos años y dos meses por fraude fiscal en la compra de Aerolíneas Argentinas por parte de Air Comet.

En este caso, el fiscal Daniel Campos sostiene que Marsans, propiedad de Díaz Ferrán y de su socio fallecido, Gonzalo Pascual, dejó de pagar desde 2009 a los mayoristas de viajes (como Pullmantur, Catai, Tanshotel o Solplan) el dinero que recibía de sus clientes por reservas de viajes.

Un hecho que determinó que los mayoristas modificaran las condiciones de pago al grupo y lo exigieran por anticipado para los productos comercializados y cobrados por el detallista. Pero, "lejos de destinar" los fondos al pago de los servicios contratados, se usaron para "otros fines ajenos", con lo que los clientes perdieron el dinero anticipado y no pudieron disfrutar del viaje "salvo que lo abonaran nuevamente al mayorista o a otra agencia".

Marsans dejó de pagar desde 2009 a los mayoristas de viajes el dinero que recibía de sus clientes por reservas de viajes

Como consecuencia, vieron canceladas sus reservas y no obtuvieron el reembolso, bien porque desistieron de volver a pagar al mayorista, bien porque le "solicitaron, sin éxito, la devolución de la señal" al saber que ésta exigía el pago de la totalidad del precio. Entre el 1 de marzo y el 31 de julio de 2010, las sociedades de Marsans tramitaron reservas por las que recibieron 7.570 depósitos.

Fueron 4.706 clientes, que abonaron entre 130 y 5.834 euros, los que vieron como el dinero de sus vacaciones se destinó "a usos diversos de los pactados". Hasta el 19 de abril de 2010, las sucursales de Marsans y Viajes Crisol siempre habían dispuesto de cuenta bancaria propia en una entidad cercana a la oficina, desde la que "cada noche sus saldos eran barridos" a otra centralizada, pero para desviar el dinero, los acusados modificaron esta operativa.

Ese día, el departamento de auditoría interna del grupo envió un correo a sus filiales para que los ingresos se hicieran en una única cuenta y evitar que el dinero "fuera objeto de bloqueo como consecuencia de los posibles embargos", al tiempo que se daba orden de que no tuvieran más de 300 euros en efectivo.

Así, se ingresaron en esa cuenta 2,4 millones, de los que 1,07 se traspasaron a otras sociedades y 1,14 fueron emitidos en 13 cheques en junio, de los que sólo tres volvieron a Viajes Marsans