Publicado: 08.07.2015 15:15 |Actualizado: 08.07.2015 18:00

La Fiscalía recurre el archivo de la querella contra Zapata: sus tuits humillaron a las víctimas y no eran sólo humor negro

Califica de “insólito” que el juez no quiera citar al concejal de Ahora Madrid como imputado para evitar la 'pena de telediario', salvo que se considere que determinadas personas “gozan de unos privilegios que no se dan en los demás ciudadanos”.

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Guillermo Zapata comparece tras conocerse la decisión del juez Santiago Pedraz de retirar su imputación. EFE

Guillermo Zapata comparece tras conocerse la decisión del juez Santiago Pedraz de retirar su imputación. EFE

MADRID.- La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha recurrido el archivo de la querella contra el concejal de Ahora Madrid Guillermo Zapata por difundir hace cuatro años unos mensajes que eran “humor negro”, según el juez y cuyos tuis humillaron a las víctimas del terrorismo como colectivo, según el ministerio público.

En un escrito, la Fiscalía rechaza que el juez anule la comparecencia de Zapata como imputado para evitar una 'pena de telediario' o 'pena de paseíllo', en referencia a la sobrexposición mediática.

Este concepto, según el fiscal, es “absolutamente extra-jurídico” y califica de “insólito” que figure en una resolución judicial, “salvo que se considere que determinadas personas, bien por su posición social, económica o incluso política, gozan de unos privilegios que no se dan en los demás ciudadanos, lo cual crearía un precedente poco recomendable como criterio interpretativo” en la ejecución de las citaciones y declaraciones judiciales.

Al analizar el fondo del asunto, el ministerio público defiende procesar a Zapata por el artículo 578 del Código Penal que prevé hasta dos años de cárcel por realizar actos que supongan el descrédito, menosprecio o humillación a las víctimas de los delitos de terrorismo o de sus familiares.


Que sea humor negro, dice el ministerio público, no significar que no existiera dolo.

La querella de la Fiscalía se centró en dos mensajes de Zapata emitidos hace cuatro años:

"¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un 600? En el cenicero" y "Han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcaser (sic) para que no vaya Irene Villa a por repuestos".

Pedraz explicó en su auto del 2 de julio las razones por las que archiva la querella: Irene Villa alegó en un escrito al juzgado que los consideraba "chistes" de "humor negro" con los que había convivido desde su infancia. Villa sufrió amputación de sus piernas y de varios dedos en un atentado terrorista.

Ahora, la Fiscalía expone que el bien jurídico a proteger no es el honor individual de una persona, “sino la dignidad y el honor de las víctimas como colectivo afectado por la lacra del terrorismo, razón por la cual el legislador lo ha definido como un delito perseguible de oficio en el que el perdón individual o la valoración de una víctima concreta carece de efectos” a la hora de perseguir el delito.

La Fiscalía considera demás “totalmente gratuita” la referencia que hizo el juez cuando habla del “derecho penal del enemigo”, porque se presupone que se está persiguiendo a una persona por su condición de concejal, circunstancia ésta “alejada de la realidad”.

No es cierto que se persiga sólo a determinadas personas, explica el fiscal. Así, expone las “múltiples denuncias de acusaciones” contra diferentes personas que se han interpuesto por hecho similares, “en muchos casos por hecho idénticos” por difundir chistes mordaces contra diferentes víctimas del terrorismo.

El recurso de la Fiscalía será resuelto por la sección segunda de la Sala de lo Penal, que juzgará el caso Gürtel. Esta sección está presidida por Concepción Espejel, ex vocal del Consejo General del Poder Judicial nombrada a instancia del Partido Popular y de cuya secretaria general, María Dolores de Cospedal, recibió la más alta distinción en la Justicia: la medalla de San Raimundo de Peñafort.

En la sección segunda también está el magistrado Enrique López, quien fue nombrado vocal del órgano de gobierno de los jueces por el PP, partido que también lo aupó al Tribunal Constitucional, antes de que dimitiera por conducir ebrio una moto y sin casco.