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Gómez Llorente frente a Wert

UGT e Izquierda Socialista ensalzan el legado del exdirigente del PSOE recién fallecido. Desde la segunda fila, asesoró a los gobiernos de González y Zapatero e ideó un sistema de educación público que choca f

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Nada. Ni un mínimo atisbo de semejanza podría llevar a comparar la trayectoria vital y profesional del exdirigente del PSOE, miembro de Izquierda Socialista, sindicalista y profesor Luis Gómez Llorente, con la del hoy ministro de Educación, José Ignacio Wert. Y precisamente, durante el acto de homenaje al primero que tuvo lugar ayer por la tarde en Madrid se pudo constatar la existencia de dos modelos antagónicos, los de ambos, en materia educativa.

La igualdad por la que luchó el socialista hasta el día de su muerte hace ahora justo un año se quiso ayer poner en valor frente a la soledad del PP en apoyo a una Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) que segrega y que diferencia.

Su sindicato, UGT, y su ya mencionada corriente de pensamiento dentro del PSOE, Izquierda Socialista, volvieron a homenajear a Gómez Llorente con motivo de la publicación del libro Luis Gómez Llorente: Educación pública y socialismo (Catarata, 2013) que recopila las numerosas intervenciones de compañeros de militancia y compromiso que se dieron cita el pasado 11 de diciembre en otro acto en recuerdo del político, así como otros artículos en los que se repasa su vida y obra.

Frente al intento por acabar con los consejos escolares que se desprende de la conocida como ley Wert, el secretario federal del área de enseñanza del sindicato, Carlos López Cortiñas, quiso ayer recordar que para Gómez Llorente la participación de la comunidad educativa en las decisiones de los centros constituía un 'elemento esencial de la democracia'. Insistía, además, según él, en la necesidad permanente de no incurrir en la segregación como garantía para no romper un principio básico: el de la igualdad de oportunidades.

El socialista, añadía a su lado el coordinador del libro y exportavoz de Izquierda Socialista, Manuel de la Rocha, fue además el 'ideólogo referente' para prácticamente todos los ministros de educación socialistas, incluso hasta la época de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente, en la que se instauró la Educación para la Ciudadanía, una de sus históricas reivindicaciones. Para él, la enseñanza era 'un instrumento de igualación social' y por eso la reclamó siempre gratuita, que pudiera ser elegida por los padres -y no que los centros les eligieran a ellos- y que facilitara escuelas participativas. 

Tanto De la Rocha como otro de los fundadores de la mencionada corriente, el también exdiputado Antonio García Santesmases con el que ha compartido la coordinación del libro, realizaron además una extensa retrospectiva de la trayectoria de Gómez Llorente desde sus primeros años de militancia en la Agrupación Socialista Universitaria (ASU), que ayudó a fundar allá por el año 1956 y su entrada en el PSOE, en 1958.

Este activismo político en plena dictadura de Franco le costó incluso la cárcel. Tal y como relató De la Rocha, fue juzgado por propaganda ilegal junto al exministro de Economía Miguel Boyer, compañero de lucha de la época, y condenado posteriormente a seis meses de cárcel por promulgar entre los estudiantes el ideario marxista. Vivió, además, las resistencias de sus colegas socialistas en el exilio -entonces, la mayoría- y 'pudo ser el primer ministro de Educación de la democracia', algo que nunca llegó a suceder.

Miembro de la Ejecutiva del PSOE ya en 1979, en el 28 Congreso del partido, pudo arrebatar el liderazgo político a Felipe González como representante del ala más izquierdista y marxista del socialismo español, algo que nunca sucedió. Por eso quizás, tal y como ha recordado Santesmases, desde principios de los años 80 cuando se fundó Izquierda Socialista, y sobre todo cuando González arrasó en las urnas en 1982, con su mayoría absoluta y sus 202 diputados, se centró en la actividad sindical en UGT. 

Se dedicó entonces y lejos del 'retablo', así llamaba él a la primera línea de la política, a las políticas educativas. Mientras tanto secundaba las manifestaciones de su sindicato contra la entrada de España en la OTAN o a favor de las huelgas generales. Impulsó además la necesidad de que el sindicalismo obrero pusiera en marcha una 'batalla cultural', por lo que ayudó a impulsar, por ejemplo, las actividades de la Escuela Julián Besteiro donde ayer se le rindió homenaje. 

Tras esos 14 años de Gobierno de González 'de inmersión personal y de trabajo intelectual', Santesmases recordó que Gómez Llorente vio ya en 2000, con la llegada de Zapatero a la Secretaría General del PSOE, a una nueva generación de socialistas. Fue entonces cuando proliferaron sus textos y reflexiones acerca de la teoría educativa, la revisión de la Historia en la que según dijo ayer el exdiputado se habían empeñado la derecha y los nacionalistas, manifestándose en contra del 'fundamentalismo' de la LOGSE y reivindicando la laicidad del Estado y su propia visión de la identidad nacional.

Así siguió hasta el final de su vida, prosiguió Santesmases, que dio lectura a uno de los últimos escritos de Gómez Llorente, en los que tras el cambio de rumbo de la política económica de Zapatero vaticinó el intento de la derecha por acabar con los sindicatos. 'Doblegada la voluntad del Gobierno' hacia los intereses de los mercados, 'había que ir contra la única barrera de resistencia que quedaba', lamentó.