Publicado: 30.07.2015 22:45 |Actualizado: 30.07.2015 22:45

Un informe pedido por Rato defiende el debut bursátil de Bankia

Catedráticos de la Universidad Carlos III elaboran, a petición de Rato, un informe que desmonta las tesis de los peritos judiciales, que pusieron en cuestión tanto las cuentas del grupo como su salto al parqué.

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Rodrigo Rato y Miguel Blesa

Rodrigo Rato y Miguel Blesa

MADRID.- Las cuentas que sirvieron para el debut bursátil de Bankia reflejaban la imagen fiel de la entidad y sólo el sesgo retrospectivo que ha "contaminado" los informes de los peritos judiciales del caso Bankia permite sostener lo contrario.

Ésta es la principal conclusión a la que llegan los catedráticos de la Universidad Carlos III a los que el expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, encargó un informe para analizar la salida a bolsa de la entidad y tratar de desmontar las tesis de los peritos judiciales, quienes pusieron en cuestión tanto las cuentas del grupo como su salto al parqué.



Además, según el documento de 160 páginas, los profesores Juan Manuel García Lara, Miguel Ángel Tapia y Juan Zornoza advierten de que "la contabilidad no es una ciencia exacta" y arremeten contra los peritos judiciales del caso Bankia porque incurren en un "inadmisible" sesgo retrospectivo al estimar unos deterioros contables tomando en consideración hechos desconocidos en el pasado.

Los expertos contratados por Rato insisten en que los antiguos administradores de Bankia llevaron a cabo de manera "escrupulosa" el protocolo para estimar los deterioros existentes a la vista de los datos que tenían.

Es más, los antiguos gestores de Bankia fueron más allá de las exigencias del Banco de España en esta materia, consideran, y si los peritos judiciales no son conscientes de esto y piensan que los deterioros tenían que haber sido mayores es porque conocieron el desenlace de la crisis de Bankia e infieren que los hechos que se produjeron eran previsibles.

En cuanto a la salida a bolsa, insisten los tres profesores universitarios en que se produjo con "escrupuloso respeto" a las exigencias normativas y que el folleto de la operación reunía toda la información "necesaria y suficiente" para que los potenciales inversores pudieran tomar sus decisiones.

Tanto es así que la información era "muy extensa, casi exhaustiva", sobre los riesgos (hasta 36) que tenía la compra de acciones de Bankia.

Asimismo, destacan incluso que unos días antes de que se produjera el salto al parqué, la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés) confirmó la solvencia del grupo en los test de estrés.

Si ni siquiera la EBA, con la capacidad de análisis que se le supone, fue capaz de predecir que su escenario más adverso había de empeorar, ¿por qué razón, se preguntan los catedráticos, Bankia hubiera debido advertirlo y dotar nuevos y mayores deterioros en sus cuentas