Publicado: 13.05.2014 20:33 |Actualizado: 13.05.2014 20:33

El Poder Judicial acepta que un invidente pueda ser juez, pero no en todos los destinos

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La Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha decidido este martes que un invidente podrá optar al puesto de juez si pasa las pruebas pertinentes como el resto de aspirantes, pero teniendo en cuenta que deberá desempeñar sus funciones en puestos compatibles o adaptados a sus capacidades.

Este ha sido el fallo ante la pregunta de Gabriel Pérez Castellanos, un licenciado con un 7,9 de media en Derecho que decidió consultar al CGPJ si merecía la pena que estudiase las oposiciones a juez antes de empezar a prepararse los exámenes. También realizó una petición en change.org que firmaron más de 100.000 personas. El joven no quería hacer el esfuerzo si luego se iba a encontrar con una negativa independiente a sus aptitudes y debida a su discapacidad.

El acuerdo ha sido adoptado por unanimidad a raíz del informe favorable del vocal del CGPJ Juan Manuel Fernández. En este se hace alusión a dos artículos: el 49 de la Constitución, que obliga a los poderes públicos a llevar a cabo políticas de integración de los discapacitados y a ampararlos en el ejercicio de sus derechos, y el 301.8 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, según la cual, en las en las convocatorias para el ingreso a la carrera judicial debe reservarse un cupo no menor al 5% de las vacantes para que sean cubiertas por personas con una discapacidad del 33% o mayor.

Fernández, que además es presidente del Foro Justicia y Discapacidad, asegura en su informe que los medios de prueba "que exijan la utilización del sentido de la vista de un modo insustituible" son excepcionales. Remarca también que actualmente, gracias a los avances de la tecnología, hay diversos instrumentos que permiten a los invidentes acceder a cualquier documento.

Señala que el sentido más necesario para un juez es el del oído, a la hora de detectar vacilaciones o diferentes tonos de voz durante las declaraciones de acusados y testigos, y que la vista no es imprescindible. Afirma que habrá pruebas para las cuales sí sea necesaria la vista, razón por la cual los invidentes aspirantes a juez sólo podrán desempeñar sus funciones en determinados campos, pero que no serán tantas como para que se les impida el acceso a la carrera judicial.