Publicado: 24.09.2015 13:10 |Actualizado: 24.09.2015 13:10

Margallo, harto de las críticas por debatir con Junqueras: "Es en la arena donde se reciben cornadas, y yo no estoy para quedarme en la barrera"

El ministro de Exteriores asegura que fue él quien introdujo la indivisibilidad de España en la Constitución e insiste en que una declaración unilateral de independencia de Catalunya no tendría efectos jurídicos. La única solución, dice, es reformar la Carta Magna.

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Debate en 8TV entre García-Margallo y  Oriol Junqueras. / EFE

Debate en 8TV entre García-Margallo y Oriol Junqueras. / EFE

MADRID.- El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, se ha declarado "harto de algunas de las críticas" que ha recibido por debatir en televisión con el líder de ERC, Oriol Junqueras. "En la arena es donde se reciben cornadas, pero yo no estoy en política para quedarme en la barrera ante algo tan tremendo", ha replicado.

Margallo ha dicho a los "patriotas" que le critican que él fue diputado constituyente y que fue quien introdujo en la Constitución la indivisibilidad de España, en contra de su partido, la UCD, que "no quería más ruido", y que no piensa callarse por el hecho de ser ministro.



Y ha añadido que él ha ido a Cataluña a "ayudar" al candidato del PP a la Generalitat, Xavier García Albiol, porque él se lo pidió y se lo ha agradecido. "Me he defendido un poco porque me están sacudiendo hasta en el carnet de identidad", ha dicho, en una entrevista en Onda Cero.

El ministro ha incidido en que cuando él expone las consecuencias que tendría la independencia de Cataluña no es porque dé por bueno ese escenario, que es "imposible", sino para explicar a los votantes lo que les están proponiendo los independentistas. "Es verdad que no habrá independencia, pero cuantos más votos haya en esa lista mayor será la tensión y la fractura interna", ha advertido, añadiendo que "lo mejor que le puede pasar a Cataluña" es que esa propuesta sea "derrotada en las urnas" para que se pueda iniciar un periodo de "reflexión serena".

Margallo ha reiterado que una declaración unilateral de independencia por parte del Parlament no tendrá efectos jurídicos y el Tribunal Constitucional declarará inconstitucional tanto esto como cualquier decisión posterior basada en ella.

Por eso, ha lanzado un aviso a los no independentistas que están dispuestos a votar a la lista del presidente catalán, Artur Mas, para conseguir "mejores condiciones de negociación" con el Gobierno central. "Están radicalmente equivocados", ha dicho, avisando de que, "como en un divorcio", cuanto más se tensa la cuerda más difícil es lograr acuerdos.

La única posibilidad de una independencia catalana, ha advertido, sería por la vía de una reforma de la Constitución —que acabase con la indivisibilidad de la nación— que debería ser aprobada por todos los españoles. "Yo no estoy dispuesto a que me expropien la parte de Cataluña a la que tengo derecho como español", ha añadido.

Para Margallo, el empeño de los independentistas en que los habitantes de una Cataluña independiente podrían conservar la nacionalidad española demuestra que ellos mismos reconocen "la debilidad de su argumento principal, que Cataluña seguiría formando parte de la UE", porque en tal caso "seguirían siendo europeos sin más requisitos". "Están reconociendo que Cataluña quedaría excluida", ha argumentado.

Apelar a la Constitución, "un dislate"

"Parece bastante absurdo que uno se quiera independizar para conservar la nacionalidad del Estado que quiere dinamitar"


En todo caso, ha tachado de "dislate" que quienes quieren un nuevo país en el que no se apliquen la Constitución ni las leyes españolas sí defiendan la aplicación de uno de sus artículos, y se ha preguntado si los independentistas querrían una república catalana con siete millones de ciudadanos españoles. En su opinión, "parece bastante absurdo que uno se quiera independizar para conservar la nacionalidad del Estado que quiere dinamitar".

A su modo de ver, el empeño de los independentistas con la ciudadanía europea tiene que ver con que "han oído campanas y no saben dónde", y en concreto con el caso de Chipre. La isla está dividida desde 1974, cuando Turquía ocupó el norte, y la UE decidió mantener el reconocimiento de la ciudadanía chipriota a los habitantes de la región, pero sin que se aplique el "acervo comunitario" como la libre circulación de personas o la pertenencia al euro.

También ha insistido en que el ejemplo de Argelia era perfecto, porque, hasta su independencia, no era una colonia, sino un departamento francés que al separarse dejó de formar parte de la UE y llevó a una modificación del Tratado de la OTAN, además de que sus habitantes no conservaron la nacionalidad francesa.