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El museo del tiro de Tejero

El Congreso expondrá en una vitrina la rejilla agujereada por un disparo de los golpistas del 23-F, que había sido sustituida en las obras del hemiciclo

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Una rejilla de ventilación agujereada no debería merecer más destino que el cubo de la basura, a no ser que haya pertenecido a una pared del salón de plenos del Congreso de los Diputados y fuera atravesada por una de las balas de Tejero que pusieron a España en vilo el 23 de febrero de 1981.

Esa humilde rejilla, que por su 'herida de guerra' ha sido durante más de 30 años objeto de las miradas curiosas de diputados y visitantes, pasará ahora a exhibirse en uno de los salones del Palacio, como si de una pieza de museo se tratase.

Protegida por una plancha de metacrilato, y con una leyenda que recuerde el triunfo del Estado de Derecho frente al intento de acabar con el proceso democrático, la rejilla se colocará en un lugar de honor del Palacio de la Carrera de San Jerónimo, cerca del vestíbulo de Isabel II y junto al salón de Pasos Perdidos.

La idea ha partido del presidente el Congreso, Jesús Posada, que era gobernador civil de Huelva durante el intento de golpe de Estado del 23F y tuvo que lidiar con la responsabilidad de ser la máxima autoridad de la provincia en aquellas horas de incertidumbre.

La pieza podría exhibirse ya el próximo 6 de diciembre

Posada hará formalmente su propuesta en una próxima Mesa de la Cámara Baja, de modo que la pieza pueda ser contemplada durante la recepción solemne del día de la Constitución, el próximo 6 de diciembre. El objeto se exhibirá no muy lejos de la Constitución de 1978 o de un bastón de Nicolás Salmerón, presidente de las Cortes en la I República.

Hasta el pasado verano, la rejilla lucía orgullosa su cicatriz en uno de los laterales del hemiciclo, por encima de las cabezas de los diputados del PP y bajo los pies de la tribuna de invitados. Parece mentira que uno de los tiros de los agentes de Tejero fuera a impactar en ese lugar, prueba de que algunos de los disparos pasaron muy cerca de sus señorías.

Con las obras de los últimos meses, en las que se han modernizado los ya obsoletos equipos de climatización del salón, la rejilla fue sustituida por otra más moderna, aunque afortunadamente no acabó sus días en un contenedor.

Las indicaciones del Congreso eran claras: no debía eliminarse ninguno de los vestigios de la intentona golpista y esa orden la indultó de su seguro destino en el vertedero. Algo que no le sucedió a otra media de docena de impactos que sí desaparecieron en las recientes obras, precisamente por la colocación de una nueva rejilla de ventilación que antes no existía.

De hecho, la Mesa de la Cámara sigue a la espera de las conclusiones de un exhaustivo informe para determinar las causas del error, atribuido en principio al servicio de mantenimiento de la Casa.

Además, se ha encargado otro informe para elaborar un mapa detallado de los disparos para evitar la desaparición accidental de más vestigios y conocer si alguno más ha podido ser borrado en anteriores reformas.

Este mismo viernes, varios técnicos continuaban inspeccionando el techo y las paredes del hemiciclo ayudados por unos prismáticos y un teodolito electrónico -instrumento utilizado habitualmente por los topógrafos- para determinar con exactitud la disposición de los impactos.

Un detallado informe fechado el 21 de diciembre de 1981 por el arquitecto conservador del Congreso contabiliza 37 señales, 'aparentemente' producidas por impactos de bala. El documento hace un balance pormenorizado de los desperfectos detectados en la bóveda y en la vidriera que da luz al hemiciclo, lugar donde impacta uno de los proyectiles, así como de la magullada rejilla de ventilación, conservada ahora para la historia.