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"No creo que el Estado actual resista más de diez años"

El ensayo 'El tabú Real' de Daniel Barredo examina por primera vez en la historia de la democracia las opacas herramientas comunicacionales de la monarquía española, así como su estrategia para defenderse de su crisis d

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Daniel Barredo es doctor en Periodismo por la Universidad de Málaga. Tiene dos licenciaturas: Filología hispánica y Comunicación Audiovisual y un máster en Comunicación. A pesar de ello, como tantos otros jóvenes españoles ha tenido que emigrar. Ahora se encuentra en Ecuador, donde trabaja como investigador en la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (Riobamba, Ecuador), dentro del proyecto Prometeo, un programa del Gobierno de Ecuador para contratar a doctores extranjeros.

Desde allí ha lanzado la publicación del ensayo 'El tabú Real' (Editorial Berenice), una obra que examina, por primera vez en la historia de la democracia en España, las herramientas comunicativas de la monarquía española. Para ello, Barredo ha evaluado casi cuatro mil contenidos periodísticos y ha sorteado la opacidad de los gestores de la Casa Real. La obra trata de analizar el proceso de construcción del llamado “tabú de la expresividad real”, el cual sintetiza la mayor parte de la actividad comunicacional de Juan Carlos I.

Nada más comenzar la lectura de su ensayo, el lector encuentra la siguiente frase: 'A medida que madura la democracia, la sociedad se aleja de la monarquía'. Bajo esta tesis, ¿el futuro inevitable de la monarquía borbónica dentro de la sociedad democrática española es desaparecer?

'La Transición fue un triunfo apoteósico de la monarquía' 

Es seguro que va a desaparecer el modelo de monarquía actual, la monarquía del franquismo integrado. Está por ver si la institución evoluciona hacia un modelo de monarquía como el de la británica (más transparente, más dinámica, más responsable, mejor gestionada), o si España termina asimilando un cambio total de jefatura de Estado. La sociedad se aleja del modelo de monarquía resultante de la Transición o franquismo de segunda fase. La sociedad actual demanda una mayor democratización del país; y la monarquía, en lugar de adaptarse a las nuevas exigencias, se consolida como una institución inoperante, opaca y muy cara.

¿Cómo prevé, ejerciendo de adivino más que de investigador, que se puede producir el fin de la Corona en España?

Hay muchos factores en contra de la monarquía: más del 80% de los jóvenes prefieren otra solución de Estado; la Unión Europea desempeña ahora las labores de árbitro simbólico, uno de los roles fundamentales de Juan Carlos I; los partidos nacionalistas están aumentando su influencia parlamentaria, y no olvidemos que todos estos partidos son antimonárquicos; el auge de los cibermedios, en relevo de los medios convencionales, imposibilita el consenso mediático y la amenaza, dos de las herramientas habituales de nuestra Corona para organizar su difusión social. Yo no creo que el Estado actual resista más de diez años. En algún momento los políticos tendrán que dejar de esconderse detrás de la pantalla de plasma y afrontar las reformas que se demandan desde todos los sectores.

Usted describe en su libro que nuestra monarquía es 'franquismo de segunda fase o integrado'. De esta afirmación parten dos preguntas: ¿Ha dejado de ser franquista nuestra monarquía? ¿Ha dejado España de ser franquista?

España es todavía un país franquista, en tanto que sigue vigente -aunque con matices- el funcionamiento arbitrario de instituciones como el Congreso o la propia Corona. La monarquía fue designada directamente por Franco y nunca nuestro rey ha querido o sabido distanciarse del dictador.

Usted habla de que durante la Transición la tarea personal de don Juan Carlos I le llevó popularidad y prestigio por su papel de árbitro y su rol durante el 23-F. ¿Qué papel debería jugar ahora con un país con una crisis económica galopante, corrupción en los dos grandes partidos dinásticos y hasta en la propia familia del rey?

El rey debería abdicar en breve. Y don Felipe tendría que liderar un plan de Marketing Corporativo que podríamos llamar como Plan de Democratización de las Instituciones. La Corona, entonces, volvería a asociarse con los estereotipos de la innovación, el arbitraje y la salvación estatal.

Señala que para sobrevivir la Corona debe persuadir a la sociedad de conveniencia. Insisto con la pregunta anterior. ¿Cómo puede lograr eso? ¿Se puede dar una imagen nueva de una institución tan 'vieja' como la monarquía?

Algunos estudiosos de Marketing Corporativo definimos a las monarquías como 'marcas corporativas patrimoniales'. Los Borbones, por ejemplo, pueden ser explicados como las grandes empresas, la Coca-Cola o El Corte Inglés. Hay tres líneas interesantes para posicionar la marca real: los Grandes Eventos y los Eventos Estructurales. Yo empezaría por revisar todos los canales externos de la Casa Real: página web, impacto en redes, etc.

Hablas de la transición como un franquismo de segundo grado y de cómo los medios aceptaron no tocar a la Casa Real para facilitar la convivencia. 'En el transcurso de la dictadura a la democracia se fraguó un consenso periodístico (...) y los periodistas se comprometieron a silenciar las informaciones que pudieran dañar la reputación de don Juan Carlos'. ¿Cómo se explica que en un país democrático pueda existir un pacto de ese estilo?

Porque en España no ha habido una ruptura franquista, ni un desarrollo de la democracia. Las instituciones siguen acumulando enormes cuotas de poder. Y los líderes, como Zapatero, una vez que alcanzan la legitimidad de las urnas se dedican a conceder indultos a grandes directivos, y no a reformar la Constitución o la Justicia, por ejemplo.

¿En qué momento los medios rompen ese pacto (si es que lo han roto)?

'El PSOE se parece a la monarquía, su único fin es mantenerse en el poder' 

El consenso o pacto comienza a romperse a partir del año 2000, pero todavía no ha terminado de fracturarse. Ni siquiera el No-Do se ha ido del todo; 'Audiencia Abierta' es la constatación de su vigencia.

¿En qué medida ha influido Internet y las redes sociales en la caída de popularidad de la Monarquía?

Las redes muestran una población más madura democráticamente: somos unas audiencias activas acostumbradas a votar, compartir o señalar las deficiencias de los contenidos. El perdón del rey fue un logro de las redes. Y la demostración de que los medios han perdido la mayor parte de su capacidad de influencia social.

En España el debate de Monarquía o República prácticamente no ha existido hasta los últimos meses. ¿Qué culpa tiene la izquierda política como el PSOE o el PCE de que la Monarquía no haya sido cuestionada en tantos años de democracia?

La Transición fue un triunfo apoteósico de la monarquía: fue el gran proyecto de Marketing Corporativo que inició Juan Carlos I para sobrevivir al fin del franquismo visible. El PCE aceptó formar parte de la Monarquía de los Partidos o franquismo de segunda fase porque sus líderes pensaban que cambiarían el modelo cuando ganasen las elecciones. El PSOE ofrece una ilusión de partido de izquierdas. Pero el PSOE se parece a la monarquía (y es uno de los motivos por los que se han llevado siempre tan bien) porque ambos solo tienen un fin: mantenerse en el poder.