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"No lograr una marca común para el cambio sería un error histórico que no nos perdonarían"

Juantxo López de Uralde, coportavoz de Equo y candidato a cabeza de lista a las generales en las primarias del partido verde pide una "candidatura de las fuerzas del cambio".

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Juantxo López de Uralde, coportavoz de Equo y candidato a cabeza de lista en las primarias del partido. EFE (archivo)

Juantxo López de Uralde (Donosti, 1963) es la cara más reconocible de la ecología política en España. Fundador y coportavoz de Equo desde el nacimiento del partido verde en 2011, el histórico activista y exdirector de Greenpeace en España durante diez años opta ahora a la reelección como cabeza de lista a las elecciones generales en las primarias que celebra la formación. Sus avales, defiende, son su "trayectoria y experiencia" en un momento clave para el partido que, gracias a las confluencias, ha conseguido pasar de 23 a 90 concejales en las pasadas elecciones municipales y autonómicas.

Después de más de cuatro años liderando Equo, sigue con ganas de seguir al frente del proyecto. ¿Por qué cree que es bueno que Equo cuente con usted?

Desde 2011 cuando comenzamos, de alguna manera pusimos sobre la mesa la necesidad de que el ecologismo político tuviera en España presencia institucional. Por ello llevamos trabajando estos cuatro años y desde luego, desde mi punto de vista, lo que hemos hecho no tiene precedentes históricos en el ecologismo político en España. Hemos conseguido, gracias a nuestra lectura de la situación política, una presencia propia en el Parlamento Europeo, en ayuntamientos de más de 15 capitales de provincia, estamos en el ayuntamiento de Madrid gobernando como parte de Ahora Madrid… y en ese sentido, estas elecciones generales son un momento clave para la consolidación del ecologismo político en España. Porque lógicamente la entrada en el Parlamento nacional supondría la consolidación definitiva de este proyecto. Yo pienso que por la trayectoria en estos años, por mi experiencia, por las ganas de seguir adelante, por el liderazgo, por ser la cara más visible, es importante que yo continúe liderándolo.

¿Pero qué ofrece usted que no ofrezcan los otros candidatos?

Es que eso es una diferencia relevante. Tener 30 años de trayectoria, primero en el activismo social y político, que te dota de una mochila de experiencia política aunque no partidista, o haber gestionado organizaciones grandes como Greenpeace con más de 100.000 socios… es decir, la experiencia no es un tema baladí. También mi forma de hacer frente a las cuestiones políticas. Me siento un poco reivindicado en figuras como la de Manuela Carmena, de hacer política tranquila, desde el debate, desde el diálogo, de la propuesta alternativa. Son señas de identidad de Equo y de alguna manera es un hecho diferencial que yo vengo aportando en este tiempo y que creo que está en el ADN de la marca Equo.

Hablaba del éxito de las confluencias y es algo innegable. Pero parece difícil todavía que el discurso ecologista cale por sí solo como partido. ¿Por qué?

Déjame matizar que es precisamente gracias al trabajo de Equo que las candidaturas de confluencia, todas o la mayor parte de ellas, llevan como parte de sus ejes el tema de la sostenibilidad y del medio ambiente. Ese fue uno de los objetivos que nos marcamos cuando decidimos entrar en las candidaturas de confluencia, para influir también en programas de una opción que nosotros considerábamos muy importante por el momento de cambio que vive el país. Yo lo que creo es que el discurso no falla, porque en muchos países europeos el espacio del ecologismo político tiene una presencia y una fuerza relevante, lo que creo es que en los países mediterráneos el nivel de conciencia sobre los problemas ambientales es menor, y cuando hablas de estas cuestiones te encuentras sistemáticamente con la barrera de que no es prioritario, que esto no toca. Creo que la diferencia que está aportando Equo desde sus orígenes es que nosotros tenemos claras dos cosas: que queremos aportar al cambio, pero también que queremos que este proyecto perdure en el tiempo. En ese sentido somos conscientes de nuestra fuerza electoral y por eso consideramos que en este momento es mejor que nuestra fuerza se sume a otras porque ahí puede aportar más, pero no perdemos la perspectiva.

Sin embargo, una de las líneas más repetidas por el ecologismo político ahora mismo es la que reivindica el ecologismo como única salida, precisamente, a la crisis laboral, energética, social y económica. Si la alternativa está ahí, ¿Por qué no se utiliza, o no se cree en ella?

Esa es una cuestión sobre la que he reflexionado mucho, porque las encuestas son contradictorias. Si tú preguntas, todo el mundo dice que le importa el medio ambiente, pero si luego coges el CIS, entre las principales preocupaciones de la gente el medio ambiente está muy abajo. Efectivamente creo que, en concreto en España, se ha llevado durante muchos años al medio ambiente al corner de lo sectorial. Y sacarlo de ahí, sin una política educativa que lo ponga en valor, es difícil. Se está produciendo un movimiento social que está empezando a cambiar eso, un movimiento social desde abajo, pero no hay que ser ingenuos y olvidar que en España el lobby más poderoso son las eléctricas y eso influye en qué y cómo se informa en los medios. Y luego que algunos partidos, especialmente el PP, hacen todo lo posible para que de estos temas no se hable o se hable marginalmente. Por eso, cuando hablo de que Equo lo está haciendo bien, lo digo en el sentido de que estamos consiguiendo que esta cuestión entre no solamente en los programas, sino en los debates. Y eso es en parte para lo que nosotros nacimos.

En muchos lugares de España Equo ha acudido a las elecciones de la mano de IU. En Madrid lo ha hecho con Podemos en plataformas ciudadanas como Ahora Madrid. ¿En este pulso que mantienen IU y Podemos sobre una posible confluencia de cara a las generales dónde se posiciona Equo?

Nuestra experiencia en las elecciones municipales ha sido apostar por las candidaturas de confluencia. Esa confluencia en algunos sitios ha sido posible con todos, en otros sitios con unos y en otros con otros. Nosotros de cara a las generales apostamos por una candidatura en la que quepamos todos. No nos posicionamos en un lado o en el otro, queremos estar todos en una candidatura de lo que nosotros llamamos 'las fuerzas del cambio' y es por lo que vamos a trabajar. Es una tarea que no es fácil. Hay escollos importantes de los que todo el mundo habla, como el del nombre o la marca. Pero yo creo que estamos empezando a escribir este libro y vamos a ver si conseguimos llegar a un acuerdo en el que quepamos todos, porque la diferencia de resultados puede ser muy relevante, como hemos visto en Madrid y en otras ciudades importantes. Si se hace un esfuerzo y se busca una marca común en la que todos nos sintamos representados los resultados pueden ser el auténtico motor del cambio y no conseguir eso sería un error histórico que la gente no nos perdonaría.