Publicado: 25.09.2016 22:48 |Actualizado: 25.09.2016 23:13

El pacto PSOE-Podemos se aleja (más)

El PP continúa su lenta recuperación y su reagrupamiento, que se va llevando por delante a Ciudadanos y da oxígeno a Rajoy para unas terceras elecciones. Los debates internos y la ausencia de proyectos sólidos desangran al PSOE y ralentizan las expectativas de Podemos.

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Pedro Sanchez nuevatribuna

El secretario general del PSOE, en su escaño del Congreso de los Diputados. EFE

MADRID.- A los barones del PSOE críticos con su secretario general, Pedro Sánchez, las cosas no podían haberles salido mejor -sí, "mejor"- en la noche electoral de Galicia y Euskadi, la de este 25 de septiembre. El líder del PSOE no ha logrado salvar los muebles en ninguna de las dos comunidades del norte y se le han confirmado los peores presagios: sorpasso (sorpassiño) en votos de En Marea al PSdeG en Galicia y empate del PSE con el PP en Euskadi, en la última posición. Pérdida de siete escaños socialistas en Euskadi y pérdida de cinco en Galicia.

¿Peor imposible? El resultado en Galicia del PSdeG podía haber sido -incluso- peor, es cierto y si hacemos caso a las encuestas, pero el sorpassiño de los del juez Luis Villares a los de Xoaquín F. Leiceaga lo enturbia todo. Susana Díaz, presidenta de Andalucía de viaje por Castilla y León y eterna aspirante a secretaria general del PSOE con el respaldo de los críticos, ya tiene todos los argumentos para llevarse por delante a Sánchez en el Comité Federal del 1 de octubre.



Tampoco el líder del PSOE había contado nunca con el respaldo de los dirigentes de su partido para pactar con Podemos. No se fían de Pablo Iglesias, al ver que busca sin disimulo hundirlos haciéndose con sus votantes, y creen que la recuperación de su partido empieza por el liderazgo de la oposición y la debilidad de un PP gobernando con 170 escaños (PP+Ciudadanos+CC) y con 180 en contra tras darle seis abstenciones para la investidura de Mariano Rajoy; abstenciones que, según sus impulsores en el PSOE, volverían inmediatamente a ponerse frente al PP para hacerle la legislatura imposible. Ésta será la tesis que tratará de imponerse en Ferraz aprovechando la debilidad histórica (otra vez) de un secretario general del PSOE, que se mantiene en pie por una jamás sospechada resistencia personal.

El candidato del PP a la Presidencia de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo durante el mitin celebrado ayer en Ourense. /EFE

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. /EFE

La posibilidad de conformar gobiernos de izquierdas en Galicia y Euskadi también se esfuma. En el feudo de Alberto Núñez Feijóo, además de que la mayoría absoluta incapacitaría cualquier intento, toda la izquierda unida se queda a unos dolorosos ocho escaños del delfín -hoy más que nunca- de Rajoy; en el de Iñigo Urkullu, para disputar la mayoría al PNV, el PSE debería unirse a Podemos, pero también a EH-Bildu, que ostenta un cómodo liderazgo de la oposición, pese a haber pedido escaños y se sitúa a seis escaños de la tercera fuerza de Pilar Zabala, ganadora en las generales del 26 de junio.

El PNV tiene ahora que pactar con el PSE o el PP -empatados a nueve- para sumar los 38 escaños de la mayoría absoluta en Euskadi. Todo apunta -no garantiza- a que los socialistas serán los elegidos, por tradición y por maltrato de los conservadores al nacionalismo en los cuatro años de Gobierno Rajoy. O eso dicen los nacionalistas vascos.

Por esta regla de tres, Sánchez sí podría contar con los cinco escaños del PNV en Madrid, aunque le resuelvan poco al seguir necesitando a los independentistas para ser investido. Pero sobre todo, al continuar descontando los apoyos territoriales internos. Más ahora, si cabe.