Publicado: 27.08.2014 13:06 |Actualizado: 27.08.2014 13:06

Pedro Sánchez, ni el "efecto" Borrell ni el factor sorpresa de Zapatero

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Muchos creían que todos los males del PSOE se iban a arreglar con una cara nueva. Quitar a Alfredo Pérez Rubalcaba del foco político era la solución para el resurgir de los socialistas. Pero cuando se cumple hoy exactamente un mes de la clausura del 38º Congreso Federal Extraordinario que eligió a Pedro Sánchez como nuevo secretario general del partido, no parece que el nuevo liderazgo ni haya tenido lo que se denominó el efecto Borrell -que disparó la intención de voto del PSOE en las encuestas-, ni tampoco el factor sorpresa que aportó la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero.

Se podría decir que Pedro Sánchez ha empezado a ejercer un liderazgo políticamente correcto, asentado en el proyecto que fijó Rubalcaba en la Conferencia Política y en la Declaración de Granada sobre el proyecto federal, pero el balance total de este mes apunta a que ha quedado muy lejos de ser el revulsivo político que muchos socialistas esperaban.

Sánchez, como prometió, sigue decidido a "hacer calle" y a eso ha dedicado prácticamente estos treinta días, combinándolos con unas pequeñas vacaciones en Mojácar (Almería). Ha visitado centro de mujeres maltratadas, de discapacitados y se ha reunido con múltiples colectivos de todo tipo. El líder socialista parece que así quiere marcar su liderazgo como ya lo advirtió: "Voy a estar muy poco en Ferraz y mucho con la gente", dijo.

En cuanto a las decisiones políticas que ha tomado este mes, dos han sido las más relevantes: la orden a los eurodiputados socialistas de no votar a favor de Jean Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea -lo que causó un gran malestar en las filas de los socialistas europeos-, y su tajante negativa a negociar nada con el PP sobre la elección directa de alcaldes, aunque en esta posición ya estaba Rubalcaba.

Sin embargo, ni en su discurso político ni en sus propuestas ha habido grandes novedades respecto a la etapa anterior, aunque promete para septiembre una batería de iniciativas novedosas en cuanto a regeneración democrática.

Fuentes cercanas al entorno de Sánchez creen que al nuevo líder del PSOE hay que darle más tiempo. "¡Al menos los cien días de cortesía", afirmó un miembro de su Ejecutiva, convencido de que "su impronta política" se empezará a marcar muy pronto.

De momento, dichas fuentes apuntan como el gran logró de Sánchez que haya pacificado el partido y que exista una gran unidad interna en cuanto a su liderazgo. También afirman que ha generado ilusión en la militancia socialista y recuerdan que en la mayoría de las encuestas que se han publicado el PSOE reputa en intención de voto.

Por el momento, lo que se pide es más tiempo para ver cómo cala el liderazgo de Sánchez entre los ciudadanos. Se recuerda que la nueva Ejecutiva Federal apenas ha empezado a trabajar, que aún faltan conformar los equipos de dirección en el Congreso, Senado y en el Parlamento Europeo y que todavía no se ha abierto el nuevo periodo de sesiones en la Cámara Baja, que Sánchez quiere convertir en el centro fundamental de su acción política.