Publicado: 14.12.2013 08:00 |Actualizado: 14.12.2013 08:00

Un PP en crisis ve cómo se hunde su 'Marca Madrid'

Tras el fiasco de las olimpiadas de 2020 y Eurovegas, Rajoy se enfrenta al peor de sus escenarios electorales en el que fue su gran caladero de votos

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La confirmación ayer viernes de que Eurovegas, finalmente, no se instalará en la Comunidad de Madrid, por negarse el Gobierno a aceptar sus condiciones "inasumibles" de última hora, llega a Mariano Rajoy en el peor momento del PP en la región y en el ayuntamiento. Ignacio González, el presidente autonómico, y Ana Botella, la alcaldesa de la capital, suponen un auténtico dolor de cabeza para el presidente del Gobierno, que si bien desearía mantener a ambos como candidatos para 2015, maneja unas pésimas encuestas que aconsejan su relevo.

De hecho, Rajoy lleva tiempo preguntando a sus asesores demoscópicos (Pedro Arriola o Narciso 'Siso' Michavila) por el impacto de otros nombres en las encuestas para sustituir a Botella (sobre todo) y a González; nombres que van desde Soraya Sáenz de Santamaría hasta Manuel Pizarro, pasando por Cristina Cifuentes, Pío García-Escudero o Esperanza Aguirre. El presidente del Gobierno y del PP no se decantará por ningún candidato hasta finales de 2014, pero las perspectivas son tan negras que ya ha empezado a preparar el terreno.

Desde el inicio de la crisis y a pesar de los mensajes optimistas de sus gobernantes, que se permiten hasta anuncios de reducción de impuestos en contra del criterio nacional del PP, Madrid (comunidad y ayuntamiento) ha entrado en una deriva degenerativa que, lejos de mejorar con las previsiones económicas optimistas del Gobierno, sigue hundiendo la 'marca Madrid' de forma mucho más acelerada que la 'marca España'.

El fin del proyecto Eurovegas, cuya primera piedra debería haberse puesto estos días, ha sido el último jarro de agua fría a la gestión del PP de Madrid, en particular, y del nacional en general. Había una consigna en gobiernos implicados y en el partido: Eurovegas es un proyecto positivo porque la prioridad en España es crear empleo; el que sea. Pero este fin que justificaba los medios (y el Ejecutivo parecía dispuesto a modificar la ley antitabaco como el Gobierno de la CAM cambió hace meses normas fiscales) chocó con las pretensiones absolutas de Sheldon Adelson, que pidió en el último momento un territorio blindado contra toda ley, española o comunitaria, para desarrollar su negocio de ocio y juego. Un imposible que, según diversos conocedores del proyecto, sólo fue una disculpa para zanjar el compromiso con España y llevarse la inversión que prometía (30.000 millones de euros en el mejor de los casos) a Asia. La prueba que esgrimen estos expertos (empresarios y políticos del PP o la oposición) es que la jugada repentina de Adelson no tiene precedentes en ninguno de sus proyectos. Otras fuentes aseguran que el multimillonario americano (15º en la lista Forbes de ricos del mundo, con una fortuna de 26,5 billones de dólares) llevaba ya meses negociando con Japón y Madrid fue sólo una de sus bazas de presión.

El fiasco de Eurovegas llega tres meses después de la otra gran decepción para el PP de Madrid y, por ende, del nacional: la pérdida de los Juegos Olímpicos de 2020, la gran apuesta de Ana Botella para la capital y para sus propias aspiraciones políticas, muy limitadas ya tras la tragedia del Madrid Arena en noviembre de 2012, cuando, con un balance de cinco víctimas adolescentes (dos todavía heridas muy graves), se fue a un balneario a Portugal con su familia porque "lo tenía programado desde hace tiempo". Ayuntamiento y Gobierno autonómico, sobre todo, vendieron una candidatura olímpica que, como el proyecto de Eurovegas, no podía fallar. Pero falló y lo hizo, además, en medio de grandes críticas por la puesta en escena de la candidatura en Buenos Aires, con una frase que pertenece ya al mobiliario madrileño y supone la séptima mayor metedura de pata política de 2013 para la revista Time: el "relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor" del discurso en inglés de la alcaldesa de la ciudad candidata.

Aunque ambos modelos de inversión -ciudad como sede olímpica y macrocomplejo de ocio- han sido muy cuestionados social y políticamente, los dirigentes conservadores apostaron por ellos como banderas de recuperación de un Madrid que se desprestigia en picado. El PP puede desgañitarse por los reportajes que salpican la prensa internacional sobre el declive madrileño, pero hay dos cifras interrelacionadas que no engañan: por un lado, según la Encuesta de Movimientos Turísticos en Frontera (Frontur), la Comunidad de Madrid recibió 3,5 millones de turistas internacionales hasta el mes de octubre, un 6,6% menos que el mismo periodo del año anterior, mientras que la cifra de viajeros extranjeros en España creció un 4,8% en el mismo periodo.

Además, el tráfico del aeropuerto de Madrid-Barajas sufre batacazo tras batacazo, desde que en agosto registró la mayor caída de pasajeros de toda Europa. En septiembre, este aeropuerto registró 3,61 millones de usuarios frente a los 4,08 millones de un año antes, es decir, que perdió el 11,5% de pasajeros. En el lado contrario, Barcelona-El Prat registró 3,52 millones de usuarios, un 0,8% más que en septiembre de 2012.