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propuestas políticas Del 'kit antinevadas' a los huesos de cerdo de Villalobos: las ideas más absurdas de los políticos españoles

Tras la ocurrencia de la DGT, recogemos algunas de las propuestas políticas que los dirigentes han realizado en la historia reciente de España.

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Fotografía facilitada por los Efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en varios tramos de la AP6 por la nevada. Enero 2018. EFE

El 2018 se ha inaugurado con uno de los mayores temporales de nieve de la historia reciente de España. Tanto es as así, que las fuertes nevadas colapsaron la red de carreteras del país llegando a dejar atrapadas a miles de familias en la AP-6, durante más de quince horas y poniendo en evidencia las escasas capacidades de reacción del Gobierno ante situaciones de riesgo por factores climáticos.

Pero, el temporal no sólo reveló la escasa falta de medidas preventivas del ejecutivo, también puso sobre la mesa la incompetencia del Director de la DGT, Gregorio Serrano, que gestionó la crisis desde Sevilla y echó la culpa a los conductores por no “haberse enterado bien de los avisos".

Así, en mitad de una semana plagada de cruces de acusación entre la oposición y el Gobierno, los acontecimientos alcanzaron su punto más álgido cuando la DGT publicó un tuit en el que se recomendaba a los usuarios de las carreteras españolas que llevaran en sus vehículos un 'kit antinevadas'  compuesto por hasta 18 objetos. Cadenas, pinzas, linterna, una pala, barritas energéticas, botiquín, caja de herramientas, una radio, un silbato, enganches para el remolque… una larga lista de utensilios que sólo podría tener cabida en el maletero de una de esas grandes camionetas americanas.

Siendo cómo somos en España, el tuit generó más mofas que indignación -al menos en las redes sociales- y, aunque el mensaje fue borrado rápidamente, la idea de Tráfico ya forma parte de la larga lista de propuestas políticas que no llegaron a buen puerto. Una lista extensa que va desde los huesos de cerdo de Villalobos durante la crisis de las vacas locas, a los abanicos de papel de Sánchez Martos para prevenir una ola de calor, pasando por las duchas con agua fría de Arias Cañete y sus famosos yogures caducados.


En Público hemos querido recuperar algunas de ellas.

Los huesos de cerdo de Villalobos


Corría el año 2001 cuando Celia Villalobos ocupaba la cartera del Ministerio de Sanidad del Ejecutivo de José María Aznar. Una mala etapa para dirigirlo, si tenemos en cuenta la enorme crisis mundial de la Encefalopatía espongiforme bovina, más conocida como la crisis de las vacas locas.

Ante el temor creciente de la sociedad a ingerir carne contaminada por el virus, Villalobos acudió a los estudios de Onda Cero, para intentar calmar los ánimos. Sin embargo, la ministra hizo una de esas declaraciones que, de haberlas hecho hoy, se habrían convertido en Trending Topic. “Las amas de casa no tienen que hacer un caldo con huesos de vaca, que además ya no se venden, y si los tienen en la nevera, que los tiren. Se puede hacer el caldo con huesos de cerdo”, explicaba a los oyentes. El revuelo que se montó no fue pequeño, dada la situación de alarma social que por entonces había con este tema.

Las asociaciones de empresas cárnicas acusaron al Gobierno de no estar preparados para afrontar una crisis sanitaria de tal envergadura y de “emitir estupideces de maruja sin un mínimo criterio”. Lo cierto es que la ministra no sólo aconsejó cambiar la vaca por el cerdo, sino que mintió descaradamente a los ciudadanos al asegurar que el Ejecutivo de Aznar había prohibido la venta de huesos de vaca para prevenir posibles contagios del virus.

Trujillo y sus 'soluciones habitacionales'

La ministra de Vivienda socialista María Antonia Trujillo fue una de las más cuestionadas durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, precisamente por su costumbre de anunciar propuestas políticas y desdecirse de ellas tras recibir un aluvión de críticas. Al menos eso es lo que hizo con las famosas “soluciones habitacionales”.

La ministra sugirió de forma puntual que la la mejor forma para fomentar que los jóvenes accedieran a la vivienda era la creación de 'minipisos' de 25 y 30 metros cuadrados. La idea fue tan polémica que Trujillo tuvo que puntualizar que sería una medida “transitoria” para “fomentar la emancipación de los jóvenes” y que no entraría en el Plan de Gobierno, algo que finalmente si ocurrió, pese a la oposición de una gran parte de los gobiernos autonómicos.

De nada sirvieron las constantes advertencias de las asociaciones de aparejadores y arquitectos de que la construcción de aquellos 'minipisos' resultaría un 36% más cara que la de pisos de 90 metros cuadrados. Finalmente, el Gobierno de Zapatero incluyó la propuesta de Trujillo dentro de sus Planes de Vivienda, a los que destinó más de 6 millones de euros. Una cifra que doblaba los 3 millones del último plan de Aznar. El resto es historia.

22 millones de bombillas en el limbo


En 2009 el ministro de Industria socialista Miguel Sebastián puso en marcha una medida para tratar de incentivar de manera radical el ahorro energético en España. La idea inicial era repartir 22 millones de bombillas de bajo consumo entre los clientes de las compañías eléctricas del país. Una plan tan ambicioso como caro que quedó truncado a las primeras de cambio, pues sólo se llegaron a repartir 7 millones de unidades.

Ante el fracaso, Industria diseñó un segundo Plan en 2010 para intentar colocar el resto de bombillas de bajo consumo que el Gobierno ya había adquirido. En vista de que el reparto directo de las lámparas había dejado un balance negativo de entregas, se decidió cambiar la formula y se enviaron vales canjeables por bombillas. Aún así, los resultados continuaron muy alejados de las expectativas del Gobierno, en tanto que sólo 1,5 millón de bombillas llegaron a su destino, mientras los almacenes de Correos quedaban desbordados. Finalmente la medida del ministro Sebastián fue retirada tras un despilfarro de más de 40 millones de euros.

Contra el calor, abanicos de papel

La primera ola de calor del pasado verano llegó demasiado pronto, cuando todavía había alumnos en las escuelas. Un aumento de las temperaturas que terminó por revelar la precariedad en el acondicionamiento de los institutos y colegios públicos de la Comunidad de Madrid, después de que 47 niños tuvieran que ser atendidos por el Summa con síntomas leves de deshidratación.

Ante semejante situación Jesús Sánchez Martos, el por entonces consejero de Sanidad de Cifuentes, demostró no estar a la altura de su cargo al proponer como medida de prevención que los niños llevaran abanicos y se ventilaran bien las aulas, contestando de forma negativa a las peticiones de las asociaciones de padres de instalar equipos de aires acondicionados en los colegios e institutos de la Comunidad.

“No todo se soluciona con aire acondicionado.Si pusiéramos aire acondicionado lo más seguro es que luego los niños podrían tener alteraciones en los ojos”, explicaba de seriamente ante los micrófonos de la cadena Ser.

Unas afirmaciones que llevaron a Martos a convertirse en el primer diputado reprobado de la historia de la Asamblea de la Comunidad de Madrid, en un pleno surrealista en el que algunos miembros de la oposición portaron abanicos caseros como forma de protesta irónica.

El naturalismo de Ana Mato para ahorrar en medicinas

La ex ministra de Sanidad Ana Mato, propuso en 2012 que el Estado dejara de subvencionar algunos medicamentos “de escaso valor terapéutico”, argumentando que podrían ser sustituidos por “alguna cosa natural”. Lo cierto es que las decisiones de Mato al frente de la cartera de Sanidad no estuvieron exentas de polémicas. La ministra no sólo propuso sustituir medicamentos por alternativas naturalistas, también estuvo al frente del programa de recortes en el sistema sanitario público. Sus capacidades políticas también fueron cuestionadas durante la crisis del ébola de 2014, llegando a ser apartada de las ruedas de prensa de su propio ministerio.

Arias Cañete: duchas frías y yogures caducados

El exministro de Agricultura y actual comisario europeo de Acción por el Clima y la Energía, no ha sabido pasar desapercibido, ya sea por su presunta vinculación en el caso Acuamed, por la aparición de su esposa en los 'Panama Papers' .

Fue en abril de 2013 cuando recomendó ducharse con agua fría para ahorrar energía. Para Cañete, el tiempo en el que “se espera a que salga el agua caliente” suponía un gran gasto energético. Algo que indignó a la entonces comisaria europea de Acción por el Clima, Connie Hedegaard, que aseguró que ese tipo de propuestas contribuyen a que la sociedad piense que "ahorrar energía significa tener una vida aburrida en la que no se puede hacer nada".

Unos meses antes, a la vista del aumento de los índices de pobreza y en relación con el desperdicio de alimentos efectuados por las cadena alimentarias, el ministro señaló ante los micrófonos de Radio Nacional que el Gobierno barajaba ampliar la fecha de caducidad de algunos alimentos para impedir que toneladas de productos terminaran en los contenedores. El revuelo llegó cuando Cañete, para afianzar su mensaje, aseguró que comía yogures caducados de forma habitual.

La 'ciberreserva' del PP

En un mundo absolutamente digitalizado el PP ha propuesto en el último año crear una 'ciberreserva' de hackers para “prevenir y defender” en caso de producirse un ciberataque a nivel nacional. A medida que el proceso soberanista de Catalunya ha ido creciendo, la iniciativa del 'cibercomando' ha ido tomando fuerza, después de que el Gobierno asegurara que una red de hackers rusos estaba agitando las redes para fomentar las idependentistas. También los altos mandos del ejército, se han posicionado al respecto, apoyando la idea del Gobierno mientras aseguraban que “estamos asistiendo a una guerra”.

El ansia de Defensa por crear este cuerpo y la constante argumentación de su necesidad en base a teorías de la conspiración que vinculan el movimiento independentista con hackers rusos, deja entrever a expertos en ciberseguridad como Renata Ávila, que el Gobierno únicamente quiere una nueva herramienta para coartar las libertades y “demonizar el activismo digital”.