Publicado: 27.11.2014 09:42 |Actualizado: 27.11.2014 09:42

Rajoy defiende la inocencia de Mato y niega que la corrupción sea general

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"España no está corrompida". Así de tajante se ha mostrado el presidente del Gobierno al presentar sus medidas de "regeneración democrática" este jueves en el Congreso. Para Mariano Rajoy, que ha dicho entender "la indignación" de los ciudadanos, los casos de corrupción son sólo una manzana podrida en el frutero. Un frutero que está sano y "hay que recordarlo", ha defendido.

Rajoy, que no se paró con los medios de comunicación antes de entrar al hemiciclo, salió finalmente —obligado por gran parte de las intervenciones de la oposición— en defensa de Ana Mato, a pesar de que en su discurso inicial había obviado el último escándalo que ayer mismo provocó la dimisión de su ministra de Sanidad. "Si el presidente del Gobierno quiere ser justo, tiene la obligación de citar al juez", espetó, argumentando que el auto de Ruz "alude a que [Mato] ignora la existencia de la comisión del delito". "Si la conociera sería acusada de complicidad o encubrimiento, pero queda fuera de toda duda que no ha participado en delitos y que ha ignorado la comisión de los mismos", defendió, exculpándola incluso de la "responsabilidad civil subsidiaria" por la que se tendrá que sentar en el banquillo

En la misma línea se había expresado también el portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Alfonso Alonso, que valoró la actitud de la ya exministra. "A ustedes —se refirió al PSOE— les da igual que el juez la haya exculpado y que siendo inocente haya renunciado a su cargo de ministra por respeto a la función que ejerce", argumentó. "Nosostros sí tenemos la decencia de darle las gracias por su sentido de la responsabilidad", zanjó. 

Antes de eso, en su primera intervención, Rajoy ya había reconocido que algunos casos habían afectado a miembros de su partido, a personas de su "confianza". Algo por lo que, defendió, ya había "pedido perdón" y, en cualquier caso, opinó que la mayoría de representantes de los ciudadanos "son personas decentes". De hecho, defendió que "si afloran hoy tantos casos es porque se están combatiendo y las instituciones funcionan" y que "todo lo que sale a la luz habla más del pasado que del presente".

E hizo un llamamiento a todos los miembros de la Cámara a no contribuir a sembrar "la desconfianza generalizada". "Se comienza generalizando la corrupción, se culpa a los políticos, se sigue con la propia política y se acaba señalando al sistema", espetó en una clara alusión, aunque sin citarlos, a Podemos. "A partir de ahí no queda espacio más que para los salvapatrias de las escobas, cuyo único programa político consiste en barrer, con las consecuencias de todos conocidas", agregó. "Sería un contrasentido que, quienes nos hemos propuesto regenerar la democracia utilicemos la lucha contra la corrupción, no para fortalecer las instituciones, sino como coartada para desestabilizarlas", zanjó. 

"Si afloran hoy tantos casos es porque se están combatiendo y las instituciones funcionan" Con todo, el presidente defendió los proyectos de ley que hoy se debaten en la Cámara baja (Financiación de Partidos y la del Estatuto del Cargo Público, entre otros) como la solución para lograr "reducir la corrupción al mínimo nivel". "Nadie puede garantizar que pueda eliminar la corrupción en el planeta, pero sí castigarla con severidad", sentenció.

Así, aseguró que el Ejecutivo estaba dando una "respuesta amplia, firme y duradera" al problema porque, dijo, "toda corrupción es corrosiva, lesiona la democraica y desacredita a España". "Un país debe perseguirla tan pronto como aparece y por eso vamos a ser previsibles y corregirla", agregó. "Hoy es más difícil corromperse en España que antes de que nos confiaran el Gobierno", presumió, "y lo será mucho más cuando se aprueben estas reformas", mitineó, advirtiendo de que el PP usará el rodillo de su mayoría para aprobarlas sí o sí, diga lo que diga la oposición.

Entre las citadas medidas se encuentran las presentadas ya en febrero y que se han ido retrasando hasta ahora, cuando quedan pocos meses para las elecciones municipales y autonómicas y que los escándalos no dejan de sucederse, como el propio Rajoy recordó, en las primeras páginas de los diarios. El presidente busca ahora "que quien la haga, la pague" y para ello el grupo popular ha añadido enmiendas a la Ley del Control Financiero de los partidos políticos, así como a la ley que regulará el Estatuto del Alto Cargo.

"Hoy es más difícil corromperse en España que antes de que nos confiaran el Gobierno" En la primera de ellas, además de "prohibir las donaciones de personas jurídicas a los partidos", limitar la condonación de deudas y obligar a todas las formaciones a hacer públicas sus cuentas, los conservadores incluirán "que los particulares no puedan hacer donaciones a los partidos que superen los 50.000 euros" y que toda cantidad superior a 25.000 haya que publicarla en la correspondiente página web, incluyendo la identificación del donante. Asimismo, incluirán un plazo máximo de cuatro años para renovar las direcciones de los partidos, medida que todos deberán incluir en sus estatutos.

En cuanto al estatuto del Alto Cargo de la Administración Pública, se regulará el acceso a tales puestos imponiendo que se carezca de antecedentes penales, publicar sus retribuciones y bienes, así como a certificar que paga debidamente sus impuestos, eliminar las tarjetas como medio para abonar los gastos de representación y reforzar el control de incompatibilidades con una oficina que se encargue expresamente de ello.  

A estas propuestas, Rajoy añadió otras dos como parte de su campaña: la reforma del Código Penal y la de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que buscan agravar las penas de inhabilitación, aumentar los plazos de prescripción de los delitos relacionados con la corrupción, obligar a los culpables a devolver "cuanto antes" los bienes que "el delicuente esté obligado a devolver" y acelerar los "macroprocesos" para evitar que permanezcan "abiertos durante años" extendiendo la idea en la sociedad de que la corrupción es continua y eterna.

"Espero que [todo ello] resulte abrumador para quien en un futuro pueda caer en la tentación de traicionar la confianza de los ciudadanos", manifestó Rajoy, vendiendo que estas medidas no pretenden "salir al paso de escándalos coyunturales", sino "llegar al fondo del problema", concluyó. Y pidió el apoyo del resto de los grupos: "nadie entendería queno hubiera entendimiento", opinó, a pesar de que terminó utilizando su mantra del 'y tú más' para recordarle al PSOE sus propios casos de corrupción. 


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